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viernes, 21 de febrero de 2020

El vuelo de los gansos

Que inspiradora y qué sabia es la naturaleza. A veces, nos rompemos la cabeza buscando ideas nuevas para la mejora en tantas cosas y tenemos el ejemplo al alcance de la mano. Tal es el caso de los modelos migratorios de algunas aves. Se trata, en efecto, de un esquema que evoca muchas sugerencias e ideas relacionadas con el trabajo en equipo, entre otras.Como veremos, también reflexiones acerca de la sociedad en la que vivimos.

Cuando los economistas japoneses Kaname Akamatsu y Saburo Okita propusieron a los políticos de su país, derrotado por la segunda guerra mundial, un modelo de desarrollo inspirado en el vuelo de los gansos -el Ganko-Keitai-, no era un momento muy apto para estas evocaciones, suponemos que les costó lo suyo hacer entender su idea, la cual es sencilla.Los gansos vuelan formando una "V" porque cada pájaro, al batir sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él.El vuelo de los gansos y su estructura en «V» es solidaria e integradora de todos los individuos y además es mucho más eficaz porque la unión hace la fuerza.

La idea, sin embargo, es sencilla. Los gansos, cuando emigran a tierras más cálidas en las que pasar el período invernal, avanzan en uve, guiados por uno de ellos. Todos siguen la estela de ese líder, ahorrándose así el esfuerzo de romper cada uno de ellos los aires, si hubieran decidido volar de forma independiente. Akamatsu y Okita pensaban que Japón debería acelerar la recuperación de los desastres de la guerra, apoyando algunas empresas clave, en sectores especiales, para que actuaran con capacidad de arrastre de las demás.

Fuera del mundo empresarial, los gansos y las ocas, que no han estudiado economía ni les preocupa el crecimiento sostenido, cuando emigran, saben hacia dónde van. Lo hacen siempre al mismo lugar, donde, año tras año, generación tras generación, han estado yendo, y en donde colectivamente se sienten seguros de encontrar algunos pastos, el calor suficiente y el mínimo descanso que necesitan hasta que llegue la primavera. Entonces retornarán a las tierras ya desheladas que tuvieron que abandonar para no morirse de hambre y frío, y que, con el rebrotar de la naturaleza, les volverán a proporcionar lo que necesitan para procrear y proseguir su ciclo vital.

Pero antes de esto, los gansos comprueban lo siguiente durante el viaje:que hay una forma de volar que no solo facilita el vuelo individual sino que ayuda al resto a volar, que cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se reincorpora al grupo, para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.Que cuando un líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Los gansos que van detrás producen un sonido propio de ellos y lo hacen con frecuencia para estimular a los que van adelante para mantener la velocidad.Cuando un ganso enferma o cae herido, dos de sus compañeros se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo, y se quedan con él hasta que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere.

Primera Reflexión:
  • Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de equipo pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores.Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se incorpora de nuevo a la fila para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.
Segunda Reflexión
  • Si se trabaja en equipo, y a pesar de las dificultades, los conflictos cotidianos, mantenemos en claro el objetivo institucional, el esfuerzo será menor. Por qué se descubre el sentido a la tarea. La pertenencia aumenta y se afianza la coherencia.Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los lugares de atrás y otro ganso toma su lugar
Tercera Reflexión:
  • Obtenemos resultados óptimos cuando hacemos turnos para realizar los trabajos difíciles.Los gansos que van detrás, producen un sonido propio de ellos, y hacen esto con frecuencia, para estimular a los que van adelante a mantener la velocidad. Los gansos que van atrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.
Cuarta Reflexión:
  • Una palabra de aliento a tiempo ayuda, da fuerza, motiva, produce el mejor de los beneficios. También beneficia escuchar las críticas. El objetivo es mejorar siempre.Finalmente cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros gansos salen de la formación y lo siguen para apoyarlo y protegerlo. Necesitamos fomentar constantemente la solidaridad humana dentro de nuestros equipos. Una de las razones más fuertes de motivación entre las organizaciones la constituye la posibilidad de “llevarme bien con la gente con la que trabajo”, es decir, el compañerismo y la camaradería. Un equipo solidario, que tiende la mano a los miembros que lo necesiten, se convierte en un equipo sólido y de alto rendimiento.
Quinta Reflexión:
  • Si tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos siempre uno al lado del otro, ayudándonos y acompañándonos. Esto se llama: TRABAJO EN EQUIPO.
Sexta Reflexión:
  • No todos podemos aportar igual o lo mismo al equipo. Esto es tan interesante... Recuerdo esa fase con Antonio y Manuel, donde yo era un perfil bastante diferente al suyo y como nos compenetrábamos, algunos de ellos eran más técnicos y otros tenían un perfil más funcional, más dedicados a entender la lógica del negocio, cada uno complementaba al de al lado y todos hacíamos de todo. Unos aportan energía y dinamismo, otros aportan experiencia. Unos tenemos aptitudes para el proceso, otros por naturaleza se inclinan más hacia el pensamiento creativo y directivo. Unos tenemos ciertas habilidades y otros, otras. Pero todos somos piezas importantes en el engranaje de nuestra unidad. Es en la diversidad de fortalezas, justamente, en donde radica la fuerza del equipo.
Séptima Reflexión:
  • Con el trabajo en equipo se produce sinergia. Uno más uno no es dos, sino tres o cuatro. El que consigamos mediante el apoyo reducir el esfuerzo en el trabajo y, mediante la rotación del líder, no solo suma, sino que multiplica la motivación, el aprendizaje y la productividad, se facilita el logro de las metas propuestas y el proceso mismo. Al trabajar en equipo, los resultados finales se incrementan, a veces a niveles asombrosos.
Octava Reflexión:
  • Debemos apoyar a nuestros líderes. Los gansos que van detrás del líder van graznando, es decir, emitiendo periódicamente el sonido característico de esas aves. Pero, cosa curiosa, dicen que el que va adelante, el líder (y a veces los que le siguen de cerca en la punta de la uve) no graznan: esos van –literalmente—“con el pico callado”. Las conclusiones de los estudiosos apuntan a que los gansos van dándole ánimos al que va adelante porque el esfuerzo del que va en la punta siempre es mayor. El líder no lleva a nadie delante en su bandada, y por eso él sí debe hacer un mayor esfuerzo al aletear.
Según ese estudio, adelante van los gansos más fuertes aleteando enérgicamente. Atrás van los gansos más viejos, o los más débiles, o los enfermos.

La época actual fomenta la aparición del individualismo, desde el que se refiere al único interés por su persona hasta el individualismo referido a un ego colectivo, tipo pareja, familia. Fuera de aquí no importa y se pasa por encima de ellos con tal de conseguir un fin particular.

Los gansos ha descubierto que es mejor ayudarse unos a otros que competir por ver quién llega primero, Es más razonable ayudarse que destruirse. Es mejor ser compañeros de viaje que hacen más fácil el vuelo que competidores que se obstaculizan y se destruyen.

No nos damos cuenta de que, a la larga, esa forma egoísta de plantear las cosas, acaba siendo perjudicial para todos. Porque la unión hace la fuerza. Cuando un ganso decide volar por su cuenta, olvidándose de los demás, tiene muchas más dificultades en hacerlo.

Nos está pasando que, al ir cada uno a lo suyo, nos estamos perjudicando todos. Nuestra fuerza se multiplicaría si nos ayudásemos unos a otros. Pero no. Cada individuo piensa que los demás son obstáculos, destructores o competidores de su felicidad. De hecho, esto se ha fomentado desde numerosas organizaciones. Porque si, te hablaban de que tenías que trabajar en equipo pero al final tus promociones, objetivos, evaluaciones, tu "biblia corporativa" te decía que tenías que destacar, estar por encima del resto de compañeros, lo que se dice estar en el centro de una campana de Gauss. Como si se tratase de repartir un pastel y pensásemos que lo que se lleva el otro, nos lo quita a nosotros. En vez de darle la vuelta la tortilla y pensar en que o construimos entre todos una casa o no tendremos casa. Son dos formas de ver las cosas. Los gansos nos muestran que beneficios se obtienen con la forma solidaria de proceder.

Los gansos tienen una estrategia colectiva de vuelo. La asunción de responsabilidades se reparte para ejercer el liderazgo de forma que cuando uno se cansa otro le releva. Cuando uno no puede más, es relevado por otro, que tiene que hacer un esfuerzo singular durante un tiempo. El líder vuela al servicio el grupo. No se aprovecha de los demás sino que los sirve. Esa forma de asumir la responsabilidad es positiva para todos, no solo para quien la ejerce. El relevo hace que todos puedan aportar ese servicio al grupo.Esto pasa tan poco... yo lo he visto en dos ocasiones, con mi compañero de fatigas Antonio durante varios años, en los que estábamos llevando de manera bicéfala un equipo (cuyos integrantes, también estaban siempre pendientes del otro, en la mejor época con Alfieri, Nati, Jorge, Vanesa...) y con otro equipo reciente, de chicos jóvenes ( Jaime, Lau, Javi, Fer y Ado) donde cada uno dejaba de hacer algo para apoyar a la persona o personas que pudieran entregar valor al cliente. Una experiencia maravillosa, puede sonar a un artículo en linkedin cualquiera, pero cuando lo vives desde dentro alguna vez, te das cuenta de como esto redunda en el equipo, en el rodaje, en la manera de adelantarte a las necesidades. Básicamente también es dar con gente que sienta empatía. 

Cuando el líder está como uno más en el grupo, sabe lo que es ser un líder y cuando está ejerciendo el liderazgo sabe lo que es estar como uno más en el grupo. No creo que unos hayan nacido para el liderazgo y otros para la obediencia sino que todos hemos nacido para ayudarnos mutuamente en funciones diferentes.

El sonido que emiten los gansos sirve de estímulo y de aliento a los demás. Frente al uso de la palabra para destruir, desanimar, criticar y demoler, existe la posibilidad de utilizarla para alentar, ayudar y estimular a los demás. Los gansos se animan a través de los sonidos que vienen a decir: estamos juntos, ánimo, adelante…

Me gusta, sobre todo, de esta maravillosa lección, la ayuda que el grupo presta a quien flaquea o enferma. La actitud de abandonarlos a su suerte es propia de grupos desalmados. La atención a los que tienen problemas es un signo de la categoría moral de las sociedades. Sería más fácil dejar que quien flaquea o enferma, caiga y se pierda. Los demás podrían seguir sin ese peso, esfuerzo. Decidir acompañarlos hasta que se incorporan al grupo o mueren, significa velar por la dignidad de cada individuo.


Ayudar a los débiles, a los enfermos, a los discapacitados es un modo de construir un grupo inteligente y solidario. En una ciudad hecha para los niños, piensa Francesco Tonucci, pueden habitar enfermos, mujeres embarazadas, discapacitados, ancianos… En el vuelo de los gansos están todos, no solo los más fuertes, los más sanos, los que vuelan mejor.
«La ciencia ha descubierto que los gansos vuelan formando una «V» porque cuando cada ave bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de ella. Volando en «V», toda la bandada aumenta por lo menos en 71% más su poder de vuelo, que si cada ave lo hiciera sola (…)
Si tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos siempre uno al lado del otro, ayudándonos y acompañándonos»
¿Cómo nos hemos dejado engañar durante miles de años de que la ley del más fuerte, la competitividad, el egoísmo y el individualismo es lo mejor para la sociedad? 
No sé si los gansos coincidirán en todo con el concepto de trabajo en equipo que se impulsa desde las organizaciones, pero es posible que sigan las mismas reglas (o nosotros, sin saberlo, las de ellos). Podemos ser diez personas y trabajar en grupo. O podemos ser diez personas en nuestra unidad, y trabajar en equipo. La diferencia entre una y otra será perfectamente obvia en los resultados: Trabajando en equipo producimos más, con menos esfuerzo, y con mayor satisfacción.
“Un Trabajo en Equipo es un grupo de personas altamente comunicativas, con diferentes trasfondos, habilidades y aptitudes, con un propósito en común, que están trabajando juntas para lograr objetivos claramente identificados”.

sábado, 5 de octubre de 2019

Reflexión sobre el miedo

Después de un intervalo en el que el blog volvió a pasar por recetas, rutas, naturaleza, es hora de retomar esos momentos de reflexión, en los que nos bajamos un poco de las carreras del día a día y hacemos introspección.Creo que esos pequeños momentos en los que nos bajamos de la vida y pensamos de verdad en nuestros actos o en los de otros que nos rodean, pueden traernos enseñanzas muy útiles para continuar mejorando como persona o ayudando a otros a mejorar.

Hoy nos toca hablar del MIEDO. Una de las emociones básicas, que compartimos con los animales. Es una emoción que cumple un papel fundamental: la supervivencia. ¿Qué pasaría si viviéramos sin miedo? Solo existe una posibilidad: moriríamos. Sin miedo, viviríamos de forma tan temeraria que pondríamos en peligro nuestra vida y moriríamos a los pocos días de no tener miedo. El miedo tiene una utilidad muy importante en nuestra vida. Nuestro gran problema con el miedo, es que convivimos con miedos disfuncionales. Esto es cuando nuestras creencias e interpretaciones hacen que sintamos miedo de forma disfuncional, es decir, lo que ocurre a consecuencia de sentir ese miedo es aún peor que lo que ocurriría si no lo sintiéramos. Esto pasa, por ejemplo, cuando no hacemos lo que deseamos, algo que puede ser realmente importante para nuestra vida, porque tenemos miedo de lo que pueda ocurrir si lo hacemos (viajar, hablar en público, etc).

Si gestionamos de manera disfuncional el miedo, nos limitará y no avanzaremos, nos sentiremos frustrados y decepcionados con nosotros mismos. ¿Como podemos afrontar esta situación? Pues planteándonos que nos gustaría vivir y no vivimos por miedo, en que se basan estos miedos.¿Son creencias?¿Son cosas del pasado?¿Qué podrías hacer para que no te afectase ese miedo? La idea es que estas cuestiones te lleven a hacer las cosas que quieres a pesar de tus miedos. Antiguamente, sentíamos miedo ante la presencia de un animal salvaje, hoy este animal es dar mi opinión en un equipo de trabajo, cambiar de entorno de trabajo, de lugar de residencia, pedirle salir a una persona, etc. Son situaciones que nos hacen huir, bloquearnos o atacar, percibimos muchas situaciones como peligrosas y provocan en nosotros respuestas defensivas, de barrera, que impiden que consigamos nuestros objetivos y cambios en nuestra vida.

Pues todo este manifiesto o rollo que os he soltado, tiene que ver con el vídeo objeto de esta entrada, que creo que invita a reflexionar sobre todo ello y que incluye ejemplos muy habituales de consecuencias derivadas de tomar decisiones basadas en el miedo. No aporta soluciones, pero te invita a pensar que tu puedes ser, hacer y tener lo que desees, controlando primero tu miedo a actuar y siendo tu y no tu miedo el que controle tu vida y decisiones.

El resumen de este video sería la frase siguiente:
El miedo es la enfermedad más sutil y destructiva de todas las enfermedades humanas. Doctor Smiley Blanton
Espero que lo disfrutéis y me hagáis llegar vuestros comentarios. ¿Soñamos?

jueves, 9 de noviembre de 2017

Tu tienes una misión

En algún lugar, crecía un hermoso jardín con manzanos, naranjos perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema,
¡No sabía quién era!.

Lo que te falta es concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, ¡ves que fácil es!.
No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¡ves que bellas son!.
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no logra ser cómo los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabía de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
"No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas, o a parecerte a ellos. Sé tu mismo, conócete...y para lograrlo, escucha tu voz interior".
Y dicho esto, el búho desapareció.
¿Mi voz interior?...¿Ser yo mismo?...¿Conocerme?... se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió.
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

"Tu jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres una rosa. Eres un Roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Tienes una misión. ¡Cúmplela!

Entonces el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello par lo cual estaba destinado.
Así, de pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y solo entonces el jardín fue completamente feliz.

Porque en esta vida, todos tenemos una misión que cumplir y un espacio que llenar.Trata de conocerte a ti mismo y de sentirte orgulloso de lo que eres en vez tratar de ser lo que los demás quieren que seas.





lunes, 11 de enero de 2016

Las piedras

Cierto día un motivador experto estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.

De pie frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.
Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?
Todos los asistentes dijeron ¡Sí!
  Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Siempre merece la pena

Cierta vez en la que un científico anciano se paseaba por una playa al despuntar el día, divisó a lo lejos a un joven que parecía bailar entre la playa y la arena.
El anciano se dijo: "Voy a acercarme a este joven que parece celebrar con tanta alegría la llegada de un nuevo día".
Al llegar hasta donde estaba el joven se dio cuenta de que el joven recogía estrellas de mar de la arena y las lanzaba de nuevo al agua.
El anciano entonces preguntó: "Disculpe joven, pero ¿por qué hace Ud. eso?",
a lo que el joven respondió: "La marea está bajando y las estrellas están quedando atrapadas en la arena, Yo las devuelvo al mar".
El anciano exclamó: "Pero eso no tiene ningún sentido, la playa es enorme y son demasiadas estrellas".
El joven entonces se dobló, recogió una estrella, la lanzó al mar y respondió: "para ésa, tuvo sentido".
Reflexión 
¿Que intenta explicar este cuento? Muchas veces somos nosotros mismo los que nos ponemos límites ante un gran reto, que requiere gran esfuerzo, preferimos escondernos tras el miedo a no conseguirlo y rendirnos sin intentarlo. En el cuento se intenta transmitir que cualquier acción, hasta la más pequeña que contribuye a ese reto es un paso para conseguirlo, es una diferencia en sí mismo. Dividiendo tu reto en pequeños logros, cumpliendo objetivos, podrás acercarte a tu reto, pero no te rindas, que el tamaño del mismo no te desmotive para ir avanzando con pequeños pasos. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La mariposa

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.

 Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por abrirlo mas grande y poder salir.

 El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

 Parecía que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

 El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.

 Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

 Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

 La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.

 Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.








miércoles, 30 de abril de 2014

Sueños

Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin un motivo, tampoco vivas por nadie que no este dispuesto a vivir por ti, recuerda que ningún día se parece a otro y que nadie se parece a ti... Que sólo hay una persona capaz de hacerte felíz para toda la vida, y esa persona eres tú mismo... Si hay gente que quiere entrar en tu vida, que entre, si hay gente que quiere salir de ella, que salga... pero que no se queden en la puerta, porque molestan a los que quieren entrar.