Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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sábado, 25 de diciembre de 2021

Solo Una Mas


Solo Una Mas

Dime, ¿cuánto pesa un copo de nieve? -preguntó un gorrión a una paloma.

Nada de nada, le contestó.

Entonces, si es así debo contarte una historia, dijo el gorrión:

Estaba yo posado en la rama de un abeto, cerca de su tronco, cuando empezó a nevar. No era una fuerte nevada ni una ventisca furibunda. Nada de eso.

Nevaba como si fuera un sueño, sin nada de violencia. Y como yo no tenía nada mejor que hacer, me puse a contar los copos de nieve que se iban asentando sobre los tallitos de la rama en la que yo estaba. Los copos fueron exactamente 3.741.952. Al caer el siguiente copo de nieve sobre la rama que, como tú dices, pesaba nada de nada, la rama se quebró.

Dicho esto, el gorrión se alejó volando.

Y la paloma, toda una autoridad en la materia desde la época de Noé, quedó cavilando sobre lo que el gorrión le contara y al final se dijo:

Tal vez esté faltando la voz de una sola persona más para que la solidaridad se abra camino en el mundo.




Kurt Kauter


Este cuento nos recuerda que cada pequeño copo de nieve cuenta, que cada voz cuenta, que cada esfuerzo cuenta; aunque podamos pensar que nuestra voz o nuestro esfuerzo son demasiado pequeños para hacerse notar"


viernes, 26 de febrero de 2021

Toma una sonrisa - Mahatma Gandhi

¿Quien no sueña con ser el protagonista de grandes cosas, buenas historias que dejen huella en ti y en los demás? Igual lo que tenemos que hacer es ponernos otro prisma y ver la cantidad de pequeñas cosas, sencillas en las que poder ayudar. 

Esa señora en la calle perdida o en una estación de tren y que no sabe utilizar las nuevas máquinas para sacar un billete, agradeciendo a las personas que te rodean, mimándolos por los detalles o simplemente, sacándoles una sonrisa en estos días grises que nos acompañan... Pues sobre esto va un poco el post de hoy, no pude menos que intentar contagiar un poquito de esta poesía en nuestro día a día... 

Toma una sonrisa

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido.

Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. 

Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. 

Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado.

Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.

Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla.

Toma la esperanza, y vive en su luz.

Toma la bondad, y dónala a quien no sabe donar.

Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo.

Mahatma Gandhi




viernes, 21 de febrero de 2020

El vuelo de los gansos

Que inspiradora y qué sabia es la naturaleza. A veces, nos rompemos la cabeza buscando ideas nuevas para la mejora en tantas cosas y tenemos el ejemplo al alcance de la mano. Tal es el caso de los modelos migratorios de algunas aves. Se trata, en efecto, de un esquema que evoca muchas sugerencias e ideas relacionadas con el trabajo en equipo, entre otras.Como veremos, también reflexiones acerca de la sociedad en la que vivimos.

Cuando los economistas japoneses Kaname Akamatsu y Saburo Okita propusieron a los políticos de su país, derrotado por la segunda guerra mundial, un modelo de desarrollo inspirado en el vuelo de los gansos -el Ganko-Keitai-, no era un momento muy apto para estas evocaciones, suponemos que les costó lo suyo hacer entender su idea, la cual es sencilla.Los gansos vuelan formando una "V" porque cada pájaro, al batir sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él.El vuelo de los gansos y su estructura en «V» es solidaria e integradora de todos los individuos y además es mucho más eficaz porque la unión hace la fuerza.

La idea, sin embargo, es sencilla. Los gansos, cuando emigran a tierras más cálidas en las que pasar el período invernal, avanzan en uve, guiados por uno de ellos. Todos siguen la estela de ese líder, ahorrándose así el esfuerzo de romper cada uno de ellos los aires, si hubieran decidido volar de forma independiente. Akamatsu y Okita pensaban que Japón debería acelerar la recuperación de los desastres de la guerra, apoyando algunas empresas clave, en sectores especiales, para que actuaran con capacidad de arrastre de las demás.

Fuera del mundo empresarial, los gansos y las ocas, que no han estudiado economía ni les preocupa el crecimiento sostenido, cuando emigran, saben hacia dónde van. Lo hacen siempre al mismo lugar, donde, año tras año, generación tras generación, han estado yendo, y en donde colectivamente se sienten seguros de encontrar algunos pastos, el calor suficiente y el mínimo descanso que necesitan hasta que llegue la primavera. Entonces retornarán a las tierras ya desheladas que tuvieron que abandonar para no morirse de hambre y frío, y que, con el rebrotar de la naturaleza, les volverán a proporcionar lo que necesitan para procrear y proseguir su ciclo vital.

Pero antes de esto, los gansos comprueban lo siguiente durante el viaje:que hay una forma de volar que no solo facilita el vuelo individual sino que ayuda al resto a volar, que cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se reincorpora al grupo, para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.Que cuando un líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Los gansos que van detrás producen un sonido propio de ellos y lo hacen con frecuencia para estimular a los que van adelante para mantener la velocidad.Cuando un ganso enferma o cae herido, dos de sus compañeros se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo, y se quedan con él hasta que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere.

Primera Reflexión:
  • Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de equipo pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores.Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se incorpora de nuevo a la fila para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.
Segunda Reflexión
  • Si se trabaja en equipo, y a pesar de las dificultades, los conflictos cotidianos, mantenemos en claro el objetivo institucional, el esfuerzo será menor. Por qué se descubre el sentido a la tarea. La pertenencia aumenta y se afianza la coherencia.Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los lugares de atrás y otro ganso toma su lugar
Tercera Reflexión:
  • Obtenemos resultados óptimos cuando hacemos turnos para realizar los trabajos difíciles.Los gansos que van detrás, producen un sonido propio de ellos, y hacen esto con frecuencia, para estimular a los que van adelante a mantener la velocidad. Los gansos que van atrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.
Cuarta Reflexión:
  • Una palabra de aliento a tiempo ayuda, da fuerza, motiva, produce el mejor de los beneficios. También beneficia escuchar las críticas. El objetivo es mejorar siempre.Finalmente cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros gansos salen de la formación y lo siguen para apoyarlo y protegerlo. Necesitamos fomentar constantemente la solidaridad humana dentro de nuestros equipos. Una de las razones más fuertes de motivación entre las organizaciones la constituye la posibilidad de “llevarme bien con la gente con la que trabajo”, es decir, el compañerismo y la camaradería. Un equipo solidario, que tiende la mano a los miembros que lo necesiten, se convierte en un equipo sólido y de alto rendimiento.
Quinta Reflexión:
  • Si tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos siempre uno al lado del otro, ayudándonos y acompañándonos. Esto se llama: TRABAJO EN EQUIPO.
Sexta Reflexión:
  • No todos podemos aportar igual o lo mismo al equipo. Esto es tan interesante... Recuerdo esa fase con Antonio y Manuel, donde yo era un perfil bastante diferente al suyo y como nos compenetrábamos, algunos de ellos eran más técnicos y otros tenían un perfil más funcional, más dedicados a entender la lógica del negocio, cada uno complementaba al de al lado y todos hacíamos de todo. Unos aportan energía y dinamismo, otros aportan experiencia. Unos tenemos aptitudes para el proceso, otros por naturaleza se inclinan más hacia el pensamiento creativo y directivo. Unos tenemos ciertas habilidades y otros, otras. Pero todos somos piezas importantes en el engranaje de nuestra unidad. Es en la diversidad de fortalezas, justamente, en donde radica la fuerza del equipo.
Séptima Reflexión:
  • Con el trabajo en equipo se produce sinergia. Uno más uno no es dos, sino tres o cuatro. El que consigamos mediante el apoyo reducir el esfuerzo en el trabajo y, mediante la rotación del líder, no solo suma, sino que multiplica la motivación, el aprendizaje y la productividad, se facilita el logro de las metas propuestas y el proceso mismo. Al trabajar en equipo, los resultados finales se incrementan, a veces a niveles asombrosos.
Octava Reflexión:
  • Debemos apoyar a nuestros líderes. Los gansos que van detrás del líder van graznando, es decir, emitiendo periódicamente el sonido característico de esas aves. Pero, cosa curiosa, dicen que el que va adelante, el líder (y a veces los que le siguen de cerca en la punta de la uve) no graznan: esos van –literalmente—“con el pico callado”. Las conclusiones de los estudiosos apuntan a que los gansos van dándole ánimos al que va adelante porque el esfuerzo del que va en la punta siempre es mayor. El líder no lleva a nadie delante en su bandada, y por eso él sí debe hacer un mayor esfuerzo al aletear.
Según ese estudio, adelante van los gansos más fuertes aleteando enérgicamente. Atrás van los gansos más viejos, o los más débiles, o los enfermos.

La época actual fomenta la aparición del individualismo, desde el que se refiere al único interés por su persona hasta el individualismo referido a un ego colectivo, tipo pareja, familia. Fuera de aquí no importa y se pasa por encima de ellos con tal de conseguir un fin particular.

Los gansos ha descubierto que es mejor ayudarse unos a otros que competir por ver quién llega primero, Es más razonable ayudarse que destruirse. Es mejor ser compañeros de viaje que hacen más fácil el vuelo que competidores que se obstaculizan y se destruyen.

No nos damos cuenta de que, a la larga, esa forma egoísta de plantear las cosas, acaba siendo perjudicial para todos. Porque la unión hace la fuerza. Cuando un ganso decide volar por su cuenta, olvidándose de los demás, tiene muchas más dificultades en hacerlo.

Nos está pasando que, al ir cada uno a lo suyo, nos estamos perjudicando todos. Nuestra fuerza se multiplicaría si nos ayudásemos unos a otros. Pero no. Cada individuo piensa que los demás son obstáculos, destructores o competidores de su felicidad. De hecho, esto se ha fomentado desde numerosas organizaciones. Porque si, te hablaban de que tenías que trabajar en equipo pero al final tus promociones, objetivos, evaluaciones, tu "biblia corporativa" te decía que tenías que destacar, estar por encima del resto de compañeros, lo que se dice estar en el centro de una campana de Gauss. Como si se tratase de repartir un pastel y pensásemos que lo que se lleva el otro, nos lo quita a nosotros. En vez de darle la vuelta la tortilla y pensar en que o construimos entre todos una casa o no tendremos casa. Son dos formas de ver las cosas. Los gansos nos muestran que beneficios se obtienen con la forma solidaria de proceder.

Los gansos tienen una estrategia colectiva de vuelo. La asunción de responsabilidades se reparte para ejercer el liderazgo de forma que cuando uno se cansa otro le releva. Cuando uno no puede más, es relevado por otro, que tiene que hacer un esfuerzo singular durante un tiempo. El líder vuela al servicio el grupo. No se aprovecha de los demás sino que los sirve. Esa forma de asumir la responsabilidad es positiva para todos, no solo para quien la ejerce. El relevo hace que todos puedan aportar ese servicio al grupo.Esto pasa tan poco... yo lo he visto en dos ocasiones, con mi compañero de fatigas Antonio durante varios años, en los que estábamos llevando de manera bicéfala un equipo (cuyos integrantes, también estaban siempre pendientes del otro, en la mejor época con Alfieri, Nati, Jorge, Vanesa...) y con otro equipo reciente, de chicos jóvenes ( Jaime, Lau, Javi, Fer y Ado) donde cada uno dejaba de hacer algo para apoyar a la persona o personas que pudieran entregar valor al cliente. Una experiencia maravillosa, puede sonar a un artículo en linkedin cualquiera, pero cuando lo vives desde dentro alguna vez, te das cuenta de como esto redunda en el equipo, en el rodaje, en la manera de adelantarte a las necesidades. Básicamente también es dar con gente que sienta empatía. 

Cuando el líder está como uno más en el grupo, sabe lo que es ser un líder y cuando está ejerciendo el liderazgo sabe lo que es estar como uno más en el grupo. No creo que unos hayan nacido para el liderazgo y otros para la obediencia sino que todos hemos nacido para ayudarnos mutuamente en funciones diferentes.

El sonido que emiten los gansos sirve de estímulo y de aliento a los demás. Frente al uso de la palabra para destruir, desanimar, criticar y demoler, existe la posibilidad de utilizarla para alentar, ayudar y estimular a los demás. Los gansos se animan a través de los sonidos que vienen a decir: estamos juntos, ánimo, adelante…

Me gusta, sobre todo, de esta maravillosa lección, la ayuda que el grupo presta a quien flaquea o enferma. La actitud de abandonarlos a su suerte es propia de grupos desalmados. La atención a los que tienen problemas es un signo de la categoría moral de las sociedades. Sería más fácil dejar que quien flaquea o enferma, caiga y se pierda. Los demás podrían seguir sin ese peso, esfuerzo. Decidir acompañarlos hasta que se incorporan al grupo o mueren, significa velar por la dignidad de cada individuo.


Ayudar a los débiles, a los enfermos, a los discapacitados es un modo de construir un grupo inteligente y solidario. En una ciudad hecha para los niños, piensa Francesco Tonucci, pueden habitar enfermos, mujeres embarazadas, discapacitados, ancianos… En el vuelo de los gansos están todos, no solo los más fuertes, los más sanos, los que vuelan mejor.
«La ciencia ha descubierto que los gansos vuelan formando una «V» porque cuando cada ave bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de ella. Volando en «V», toda la bandada aumenta por lo menos en 71% más su poder de vuelo, que si cada ave lo hiciera sola (…)
Si tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos siempre uno al lado del otro, ayudándonos y acompañándonos»
¿Cómo nos hemos dejado engañar durante miles de años de que la ley del más fuerte, la competitividad, el egoísmo y el individualismo es lo mejor para la sociedad? 
No sé si los gansos coincidirán en todo con el concepto de trabajo en equipo que se impulsa desde las organizaciones, pero es posible que sigan las mismas reglas (o nosotros, sin saberlo, las de ellos). Podemos ser diez personas y trabajar en grupo. O podemos ser diez personas en nuestra unidad, y trabajar en equipo. La diferencia entre una y otra será perfectamente obvia en los resultados: Trabajando en equipo producimos más, con menos esfuerzo, y con mayor satisfacción.
“Un Trabajo en Equipo es un grupo de personas altamente comunicativas, con diferentes trasfondos, habilidades y aptitudes, con un propósito en común, que están trabajando juntas para lograr objetivos claramente identificados”.

martes, 28 de noviembre de 2017

Philips - Everyday Hero

Si seguís mi blog ya sabéis lo que me gustan estos anuncios diferentes que llegan al corazón. Si os han gustado el resto, este os encantará. Además, con el toque de héroe un poco torpe que tiene Spiderman... ¿Os quedáis a echarle un vistazo?




Philips nos demuestra que cualquiera de nosotros puede ser un superhéroe a través de pequeños gestos a lo largo del día, como el curioso Spiderman que quiere hacer felices a unos niños en el hospital. Pero aunque seas un superhéroe no puedes llegar tarde a los sitios, y aquí empieza la odisea del protagonista del spot de Philips, llegar a tiempo a su cometido.

Bajo el lema de “Siempre hay una forma de hacer la vida mejor” , Philips nos presenta sus nuevos productos para el bienestar y salud con un comercial divertido y tierno inspirado en una historia real de un limpiador de ventanas que se disfrazaba para contentar a los niños de un hospital.

Moraleja: Extraemos del anuncio una clara apelación a la sonrisa, a la emotividad, y una acción desencadenante hacia un mundo mejor. Todos podemos hacer de súper héroes en algún momento para hacerle la vida, más llevadera a quién la necesite.


viernes, 24 de marzo de 2017

A Star Wars Story

Este video que os incluyo hoy es una iniciativa del grupo Globe Telecom (filipino) en colaboración con Lucas films para recaudar fondos para la construcción de un hospital de Filipinas y remodelar el área de pediatría. Ofrecen recompensas de Star Wars por los donativos. 

Pero os dejo el vídeo avisandoos de que puede resultar al inicio gracioso y luego tendrá algún momento conmovedor... Disfrutadlo y luego lo comentamos:


El video titulado ‘#CreateCourgae – Rogue One: A Star Wars Story’, muestra a dos hermanos camino a la escuela.Vemos que uno de ellos utiliza siempre un casco de Stormtropper -personaje famoso de la saga de Star Wars- y su acompañante una sudadera que simula otro de los androides.

Así es como la protagonista día tras día llega a la escuela, causando cierta extrañeza entres sus compañeros, pero vemos que no solo en la escuela, sino en su casa, cuando juega, sigue usando el casco.

La sorpresa final es cuando descubrimos que es una niña con problemas respiratorios. Lo descubrimos cuando ella se quita la máscara cuando sus compañeros, solidarizándose con ella, van todos con casco a clase ese día y ella se lo quita emocionada. El mensaje del comercial es Crea Coraje. Crea Maravillas.  Una buena forma de intentar concienciarnos de las enfermedades infantiles y como las sufren. Una maravilla de anuncio.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Contra el racismo

En un avión, iniciado el vuelo, una "Señora" oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata: ¿Cuál es el problema, Señora? - Pregunta la azafata - ¿Es que no lo ve? - Responde la dama - Me colocaron junto a un sucio indígena. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes, ¿No tiene otro asiento?. 


Por favor, cálmese -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible. La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde: Señora, como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el Comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles en la clase económica. No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase. Antes de que la dama pudiera hacer el menor comentario, la azafata sigue: Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, dadas las circunstancias, el Comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante. Todos los pasajeros alrededor, observaban la escena, indignados. Entonces, la azafata, dirigiéndose al indígena, le dice: Si el Señor lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera. Y los pasajeros que, sorprendidos, presenciaban la escena, se levantaron y aplaudieron. 

martes, 22 de julio de 2014

Recuperar la amabilidad

La semana pasada publicaba un cuento acerca de como el estar motivado y con ilusión en tu trabajo puede repercutir en tu vida, lo difícil que hoy en día es encontrar una vía que facilite esa ilusión para continuar. Me comentaba una persona al repecto de este tema, lo difícil que es, máxime en una sociedad que ha perdido el referente en cuestión de valores. En este punto final no puedo estar más de acuerdo, creo que estamos pasando por una de esas crisis como finales de la Edad Media y creo y espero que llegará el Renacimiento. Porque es una crisis de valores, de interés por aprender, por vivir, por el otro... 

Por eso, cuando a las pocas horas de leer este comentario me topé con este artículo, supe que tenía que transmitirlo, para ver si poquito a poco, se hace algo.Creo que este punto que indicaba el artículo, la amabilidad, es un buen comienzo. Yo que soy de pueblo muy pequeño, noté mucho la diferencia en la interrelación con otras personas al trasladarme a Madrid. No sé, a mi me educaron con el gracias, por favor, perdone... No van a ningún lado, pero me parece tan brusco entrar a un local comercial sin saludar, que un vecino en mi portal no me salude o que solicites cualquier artículo en una farmacia o un restaurante y no digas un por favor... Esto es lo mínimo... 
Os incluyo el artículo de Claudia Truzzoli acerca del tipo de relaciones personales que predomina hoy en día en nuestra sociedad del desarrollo. Espero que sirva para Recuperar la amabilidad.



RECUPERAR LA AMABILIDAD

" Todos nosotros - a pesar de que constatemos íntimamente lo vulnerables que podemos ser en determinadas ocasiones y la necesidad que sentimos de cariño, afecto, cordialidad, amor.... - parece que estemos obligados a transmitir lo contrario en nuestra vida pública. En ella hacemos gala con mayor frecuencia de unas maneras individualistas, negando lo que nos haría falta y siendo víctimas de la ilusión de ser autosuficiente. Ilusión, por otra parte, fomentada por los mensajes que recibimos, que se dirigen a despistarnos de nuestras verdaderas necesidades y deseos para llevarnos a consumir objetos con implícitas y engañosas promesas de felicidad. Se pretende desplazar nuestras necesidades del ser al tener.

Cualquiera que haya intentado comprarse algo con un estado de tristeza o en un momento de vacío, habrá comprado lo poco que duran esas promesas de satisfacción. No podemos cubrir nuestras carencias con objetos de todo tipo. Ninguno de estos artilugios nos puede proteger del dolor de las necesidades insatisfechas, tampoco será capaz de erradicar las más elementales necesidades de comunicación con nuestros semejantes.

Aunque no somos una tabla rasa donde la cultura escribe sus mandatos sin más, es cierto que las subjetividades cambian cuando los hechos sociales determinan situaciones que nos afectan en lo mas cotidiano, como está pasando ahora. La vida de muchas personas está siendo hoy precarizada - como resultado de la tiranía del mercado-, y al mismo tiempo se produce un fenómeno de insolidaridad, un aumento del egoísmo que, paradójicamente, no se dirige a las necesidades de supervivencia sino a un aumento del deseo de objetos que, simbólicamente, den sensación de poder, de estatus, como buscando en ellos una satisfacción que hace un cortocircuito con el verdadero lazo social.

La falta de calor con los demás, de las buenas maneras, de amabilidad, es notoria. Estamos viviendo unos tiempos donde parece reinar como costumbre una indiferencia generalizada, una anestesia social que invade todos nuestros contactos con los demás. Saludamos sin recibir respuesta en muchas ocasiones, nos atropellan y nos quedamos esperando una disculpa que no llega, tenemos una gentileza con alguien o le hacemos un favor y la palabra Gracias brilla por su ausencia.

Esas actitudes ásperas y egocéntricas contribuyen a acrecentar un espacio común hostil que entorpece las relaciones sociales y aumenta la soledad. Si faltan la amabilidad y la cortesía en el trato social, nos queda el refugio en la intimidad, pero desprovisto de alegría susceptible de buscar compensación en contactos instantáneos, ilusorios y múltiples, como los que permiten las redes en internet. Esas suplencias de los verdaderos lazos sociales actúan como los síntomas de una enfermedad: benefician en algo y, a la vez, privan de algo.

Pero es verdad que debilitan nuestros recursos para las relaciones reales, siempre exigen de nosotros un trabajo de adaptación, de pactar con diferencias, de renunciar a un ideal relacional elaborado en función de nuestros deseos con la esperanza de que otros encajen en él. Si pudiésemos lograrlo, seríamos más amables en el trato social.

Con demasiada frecuencia veo en las expresiones de las personas las arrugas que son testimonio de su amargura, en lugar de las marcas que deja en los rostros la risa. Miradas temerosas, solitarias.... También es frecuente ver a la gente joven ensimismada, con los auriculares que los aíslan del exterior... En cierta ocasión, una niña me increpó un día que yo misma iba con mis auriculares puestos mientras esperaba un autobús. Me dijo a voz en grito: "Así no me escuchas".

Esa niña pequeña fue la mejor crítica espontanea de nuestras costumbres. Me conmovió, pero también me avergonzó haberme olvidado de que pueden sentirse más indefensos que nadie en un mundo que, con estas actitudes de aislamiento, expresa de manera muy evidente su individualismo.  Le sonreí y le pedí disculpas, prometiéndole que únicamente los usaría cuando estuviera sola en casa, así podría ayudarla si me necesitaba. Ella me miró de una manera rara, tal vez porque no estaba acostumbrada a que alguien conocido le diera explicaciones amables.

Tenemos que recuperar un mundo más cálido. Sería una buena manera de combatir la indiferencia que se ha colado como valor predominante en las relaciones sociales, donde ser cool, mantener la compostura y el autocontrol, dan un toque elegante de distinción.

La suspensión de la actividad amable tiene como efecto una sensación de soledad aumentada y un repliege espontáneo de nuestro buen talante que se reserva a un circulo  cada vez más reducido de personas. Esto genera, a su vez, una exclusión creciente de aquellos que no forman parte de nuestros allegados, con el efecto desagradable y poco saludable de pérdida de la disponibilidad afectuosa, que es la base de la amabilidad nos genera una percepción de los demás como personas hostiles, lo que nos mueve a defendernos, bien con una evitación fría, bien mediante una actitud agresiva. De este modo, se potencian asimismo las actitudes fóbicas hacia los demás.

Aunque resulta más sencillo seguir la corriente del aislamiento, no es precisamente lo más saludable. La actitud más sana sería - en lugar de esperar que el mundo cambie- tratar de ser agentes activos para conseguir aquello que nos gustaría modificar; tratar a los demás como nos gustaría ser tratados y no al revés, esperar que el mundo se muestre amable para corresponderle con un buen trato. Cambiar nuestra manera de posicionarnos frente a los otros suele cambiar la respuesta que recibimos de ellos.Y aunque no sea así, la falta de amabilidad debería achacarse a dificultades propias de quien no puede serlo, en lugar de hacer acuse de recibo del rechazo, algo que podría afectar a la valoración que tenemos de nosotros mismos.

Cuando se trata de comunicarnos, surgen también las dificultades propias de la interpretación sus palabras o actos. Los hechos nunca son incontrovertibles sino susceptibles de ser interpretados, el germen de los malentendidos que generan displacer. El problema de la interpretación es que se mueve a un nivel puramente imaginario y depende de nuestras creencias y fantasías, no de lo dicho o hecho por los demás.

Son muchas las personas que convierten lo que suponen en certeza, no se plantean que las acciones pueden tener un sentido diferente al que le atribuyen. Y reaccionan movidas por esa certeza. Y van edificando muros de incomunicación que resultan nefastos para crear cercanía. Saber que está presente nuestro juicio en las palabras dichas por los otros es un buen remedio para escapar de esta atribución errónea de la realidad.

Una relación real con el otro nos pone a prueba, ejercita la paciencia y da trabajo. Y aunque eso nos enriquece porque potencia nuestros recursos adaptativos, muchos prefieren la soledad narcisista y fabrican un mundo a medida, habitable solo para personas a las que estos solitarios visten con los ropajes que la imaginación les dicta, en función de sus propios anhelos.

La era de internet permite la dispersión, la facilidad, el anonimato.... Esto también puede limitar, suplir los encuentros reales con los demás y debilitarnos para afrontar nuestra soledad.

Además, la promesa de un contacto ilusorio es el espejismo de una compañía que pocas veces lo es. El uso que hacen de las redes sociales quienes buscan cariño, sexo, cordialidad, amistad, sería menor si nuestro mundo social ofreciera mas dosis de amabilidad."  

CLAUDIA TRUZZOLI
Psicóloga y psicoanalista.










sábado, 5 de julio de 2014

El héroe anónimo

Hace unos días me encontré por casualidad con este bonito video. Quizás sea uno mas de tantos como circulan por la red ahora que todos pretendemos tener nuestro lado espiritual, pero, a veces, creo que cosas como estas pueden suceder, que al final el karma te devuelve antes o después lo que das, para bien y también para mal. Por eso, en la medida de lo posible, ayudemos al de al lado que en algún momento nos sorprenderemos del efecto que puede llegar a tener y sobre todo, la sensación gratificante que tiene el ayudar al otro, no hay dinero que lo pague.

Porque no importa lo lejos que lleguemos con la civilización, no habrá nada que sustituya la sensación de las cosas bien hechas.



miércoles, 21 de mayo de 2014

Ellos vinieron

Con los recortes que hoy tenemos, tanto de derechos como de prestaciones públicas, vemos como el modelo del bienestar va desapareciendo. Hasta hoy hemos disfrutado de lo que con sacrificio y esfuerzo otros lucharon por conseguir y con situaciones más complicadas que las actuales. Y ahora que todo ello parece que está amenazado, hay días que pienso que mucha gente pasa, que parece que el problema no va con ellos, que es problema de otros, que luchen ellos, que a mi no me toca...  ¿no os suena? Que no se engañe nadie, porque esto, tarde o temprano nos alcanzará a todos. Y entonces, ¿quedará alguien? 

Por todo lo anterior, me he acordado de un poema que falsamente se atribuye a Beltor Bretch, cuando en realidad fue escrito (la segunda versión que pongo más abajo, esta es la modificada y que fluye por la red con más facilidad) por Martin Niemöller, el cual comienza con las siguientes palabras: “Cuando los nazis vinieron a buscar los comunistas”.

Primero se llevaron a los negros,
pero a mi no me importó porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó,
porque yo tampoco lo era.
Después detuvieron a los sacerdotes,
pero como yo no soy religioso,
tampoco me importó.
Luego  apresaron a unos comunistas,
pero como yo no soy comunista,
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.


         Versión  Niemöller

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
No dije nada
Yo no era comunista.
Cuando vinieron a buscar a los social-demócratas
No dije nada
Yo no era social-demócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas
No dije nada
Yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los católicos
No dije nada
Yo no era católico.
Cuando vinieron a buscar a los judíos
No dije nada
Yo no era judío.
Luego, ellos vinieron a buscarme
Y no quedaba nadie para protestar» 




miércoles, 26 de marzo de 2014

Comparte tu maíz

Hoy os traigo otro de esos cuentos para reflexionar que se puede aplicar en múltiples situaciones de la vida. En resumen es comparte, ayuda, porque lo que das a los demás te será devuelto con creces. 
En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto, año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.
_"¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año?" preguntó el reportero.
_"Verá usted, señor," dijo el agricultor.
_"El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz debo ayudar a que mi vecino también lo haga".
Lo mismo es con otras situaciones de nuestra vida. Quienes quieran lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos.
Como nos muestra esta historia, debemos difundir nuestro conocimiento compartiendo nuestro aprendizaje, nuestra comprensión, nuestras habilidades, pues es la manera en que además de ayudar a otros, podremos avanzar y aprender a su vez, además de disfrutar con la satisfacción al hacerlo. Habrá a quien le parezca falso o hipócrita, pero en mi caso, he sentido más de una vez un sentimiento de orgullo cuando he visto personas a las que he ayudado a formarse o a cambiar de algún modo de actitud ir creciendo y aprendiendo, ver que les has sido útil para crecer o para ser más felices. 

“Lo que das recibes”, “lo que enseñas aprendes”.


Proverbio chino
Ama como nunca has querido
no desprecies la amistad de tus amigos.
vive los días con fe, amor y paz,
trabaja como si no necesitaras el dinero.
y baila como si nadie te viera.

jueves, 22 de agosto de 2013

Al otro lado de la ventana

Hoy en día, en una sociedad cada vez más alienada en la que cada uno solo mira por su bien, sorprende encontrar a gente generosa que sin mirar a quien, reparte sin pensar a quien un momento de felicidad incluso con desconocidos. En esto estaba pensando cuando encontré esta bonita historia que espero que alguno disfrutéis.

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que; estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para alzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca.

El hombre pregunta a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:

“Quizás solo quería animarle a usted”.

MORALEJA

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.

“Hoy es un regalo, por eso se llama el presente”






jueves, 31 de enero de 2013

Pequeños gestos

¡Hola de nuevo!
¿Verdad que muchas veces nos parece que la sociedad se está deshumanizando, que cada vez somos más como animales, a la defensiva, que respondemos con agresividad? Quizás todo ello viene derivado del mayor estrés que hay en la vida actual, que nos hace responder con ese instinto primitivo.
Os pongo la definición de estrés y distrés, pues hice un curso sobre este tema en particular (a conocerlo y manejarlo ) y es muy interesante, puesto que incluso tiene una parte positiva.






El estrés incluye ‘distrés’, con consecuencias negativas para el sujeto sometido a estrés, y ‘eustrés’, con consecuencias positivas para el sujeto estresado. Es decir, hablamos de eustrés cuando la respuesta del sujeto al estrés favorece la adaptación al factor estresante. Por el contrario, si la respuesta del sujeto al estrés no favorece o dificulta la adaptación al factor estresante, hablamos de distrés.

Por poner un ejemplo: cuando un depredador nos acecha, si el resultado es que corremos estamos teniendo una respuesta de eustrés (con el resultado positivo de que logramos huir). Si por el contrario nos quedamos inmóviles, presas del terror, asustados, estamos teniendo una respuesta de distrés (con el resultado negativo de que somos devorados… y eso no es agradable). En ambos casos ha habido estrés. Se debe tener en cuenta, además, que cuando la respuesta estrés se prolonga demasiado tiempo y alcanza la fase de agotamiento, estaremos ante un caso de distrés.



Como consecuencia del estrés malo (prefiero pensar esto y no que somos malos por naturaleza) puedes encontrarte todos los días situaciones que incrementan estos niveles de agresividad que ves en la gente. (Que si uno te estrella la puerta de entrada a la estación en la cara, que si otro le "roba" el sitio a una anciano y ni se inmuta, que si una persona mayor no sabe sacar un billete de metro en las máquinas automáticas y nadie le ayuda... )




Os incluyo este video para ver si entre todos podemos inclinar un poco la balanza y poder vivir el día a día con una sonrisa, haciendo pequeñas cosas que nos harán un poquito más grandes como personas...




Te deja ganas de hacer el bien a los demás, cosa tan extraña en estos días...