Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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domingo, 14 de marzo de 2021

Los clavos

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.


El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.
Le dijo:
- "Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves."

Lo que esta historia intenta transmitirnos es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfadado, con mal carácter, por mucho que trates de arreglarlo, el daño hecho, la herida que queda es difícil de sanar u olvidar, tal como esos agujeros en la puerta. Ya no importará tanto que pidas perdón porque las palabras hieren del mismo modo que una herida física. 


Cuantas veces por el día a día ocupados y con una lista de tareas interminable no contestamos a nuestros familiares o amigos con malos modos por el estrés, haciéndoles daño. A ver si este cuento nos hace fijarnos más en este punto e intentamos mejorarlo.

¿Os ha gustado? ¿Soñamos?

viernes, 26 de febrero de 2021

Toma una sonrisa - Mahatma Gandhi

¿Quien no sueña con ser el protagonista de grandes cosas, buenas historias que dejen huella en ti y en los demás? Igual lo que tenemos que hacer es ponernos otro prisma y ver la cantidad de pequeñas cosas, sencillas en las que poder ayudar. 

Esa señora en la calle perdida o en una estación de tren y que no sabe utilizar las nuevas máquinas para sacar un billete, agradeciendo a las personas que te rodean, mimándolos por los detalles o simplemente, sacándoles una sonrisa en estos días grises que nos acompañan... Pues sobre esto va un poco el post de hoy, no pude menos que intentar contagiar un poquito de esta poesía en nuestro día a día... 

Toma una sonrisa

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido.

Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. 

Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. 

Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado.

Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.

Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla.

Toma la esperanza, y vive en su luz.

Toma la bondad, y dónala a quien no sabe donar.

Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo.

Mahatma Gandhi




viernes, 11 de septiembre de 2015

Lo que no se da, se pierde

Como habréis notado he estado un tiempo de vacaciones. Ahora estoy preparando cosillas para volver a actualizar el blog... ya veréis que bonita es mi tierrina...De momento os dejo con entradas que tenía preparadas de hace tiempo.

Cuanto me  ha gustado el siguiente texto que comparto con vosotros. Porque hay tantos puntos en los cuales me siento tan identificada, hay tantos pequeños detalles que pueden hacer felices a ti, tus conocidos o desconocidos y te pueden resultar gratificantes... espero que os guste tanto como a mí.

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre con las cosas que nunca existieron porque nosotros no las dejamos existir? ¿Qué pasa con aquellas acciones que casi cobran vida pero al final las ahogamos y no las dejamos salir? Son como pequeños destellos en nuestras intenciones que justo antes de nacer desaparecen. Esos destellos tienen que ir a algún sitio.

Cuando ves a una persona a la que no conoces llorando sola y sabes que está triste, puede que porque haya tenido un mal día, y te gustaría abrazarla con cariño aún siendo una desconocida. Decirle que no se preocupe, que todo va a ir bien y hacerla sentir mejor con ese abrazo porque posiblemente lo necesite. Pero no le das ese abrazo. Porque te cortas, porque nos han enseñado a no demostrar amor a desconocidos. Y sigues tu camino pasando de largo. Pero el destello de ese abrazo existió durante un instante.
Cuando estás hablando con alguien y de repente te das cuenta de que te mueres de ganas de besarle. Sonríes como un tonto y te pregunta “¿por qué sonríes?” y tu le contestas que “por nada”. Pero en realidad sí sonríes por algo: sonríes porque existe el destello de un beso a punto de convertirse en fuegos artificiales. Pero tú te lo callas, no le das ese beso y el destello desaparece.

Cuando estás pensando en una persona a la que quieres pero está lejos y te acuerdas de esos momentos juntos tan bonitos, de lo feliz que te hace, de lo mucho que la echas de menos y de que seguramente también te está echando de menos a ti. Y te encantaría decirle en ese momento que la quieres. Pero no coges el móvil para mandarle un “te quiero” porque piensas que no hace falta, que a lo mejor es una tontería. Y dejas que ese instante pase, y el destello de ese “te quiero” se va con él.
Esos destellos tienen que ir a algún sitio.

Yo creo que hay un cementerio de destellos. Un lugar donde los abrazos, los besos y los “te quiero” no dados van cuando nosotros no los dejamos existir. Y allí se quedan, vagando sin poder salir. Un lugar en el universo lleno de destellos preciosos que nunca llegaron a ver la luz, y aunque consiguieran salir de allí su razón de existir ya se les ha olvidado. Ese abrazo ya no recuerda para quién era, ese beso ya no sabe si era de amor, ese “te quiero” ya no se acuerda de a quién iba dirigido. Y no saben dónde ir ni qué hacer. Se pierden.
Y aquí está la respuesta a la pregunta: lo que no se da, se pierde.

Se pierde para siempre y ya nunca será. Ese abrazo que no hiciste ya nunca podrá ser hecho. Ese beso que no diste ya nunca podrá ser dado. Ese “te quiero” que no dijiste ya nunca podrá ser dicho. Y cada vez que esto ocurre una persona en el mundo se queda sin un abrazo, sin un beso, sin un “te quiero”.

Te propongo una cosa: piensa en una persona a la que quieres. Puede ser tu madre, tu padre, un amigo, tu novio… Sí, esa en la que estás pensando ahora mismo. Busca su teléfono en el móvil y mándale un mensaje. Sencillo. Sólo dos palabras: TE QUIERO. Nada más. Sin más explicaciones. Hazlo. Ahora.

Acabas de evitar que un “te quiero” se pierda para siempre, y acabas de hacer sonreír a una persona.

Sonríe tú también, porque cada sonrisa que no se da, se pierde.

jueves, 28 de mayo de 2015

El tamaño de las personas

Una persona es enorme para uno, cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.
Es pequeña cuando solo piensa en si misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es mas importante entre dos personas: la amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.
Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.


 Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de si misma.
Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….



Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir, en un corto espacio de tiempo.
Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande.
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.
Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros.



Es difícil convivir con esta elasticidad:
Las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Ya que nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.
Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra.
El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos.
No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás.
Por su sensibilidad sin tamaño…
WILLIAM SHAKESPEARE

sábado, 28 de marzo de 2015

Un nudo en la sábana

No puedo estar más de acuerdo con el relato que os acerco hoy, que nos habla de como con gestos, con el sentimiento, se puede estar más cerca de otras personas que con una presencia vacía... Me ha encantado, espero os guste, ¡buen fin de semana!

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.
También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando una de las madres se levantó y explicó humildemente que ella era azafata de vuelo y lamentablemente no tenía demasiado tiempo de hablar con sus tres hijos. Operaba vuelos transoceánicos y eso le obligaba a pasar una noche de escala fuera de casa un par de veces a la semana. Muchas veces regresaba de madrugada y sus hijos ya estaban durmiendo.

Su trabajo era necesario para sacar adelante a la familia, pero la situación le angustiaba mucho e intentaba redimirlo pasando por sus camas al llegar a casa, fuera la hora que fuera. Además de darles un beso, para que supieran de su presencia les hacía un nudo en la punta de la sábana con la que se tapaban. Cuando los hijos se despertaban veían el nudo y sabían que su madre había estado allí y les había dado –aunque fuera tarde- un beso de buenas noches. Ese nudo era el medio de comunicación entre ellos.

El director del colegio se emocionó al comprobar que los tres hijos de aquella azafata eran alumnos de los más brillantes.

Existen mil formas de hacernos presentes y de comunicarnos con la gente que queremos cuando las circunstancias nos impiden verlos todo lo que querríamos. Esos simples detalles (un beso, un nudo en la punta de la sábana, un dibujo en la mesilla…) significaban para aquellos niños muchísimo más que unos regalos o unas disculpas vacías. Es importante que nos preocupemos de los demás, pero es más importante que ellos lo sepan y que puedan sentirlo.

Las personas a veces no entendemos el significado de algunas palabras, pero sí que sabemos detectar y entender un gesto de amor. Aunque ese gesto sea solamente un nudo en una sábana. Y es que en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto y claro que las palabras.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquella madre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que sus hijos percibían, a través del nudo afectivo, lo que su madre les estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban muchísimo más que regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.
Estos gestos de amor son tan significativos cuando no es posible la comunicación directamente entre familiares amigos y parejas, por que hay situaciones en la vida que no nos permite estar cerca de nuestros seres amados incluyendo a nuestros amigos.
Por esa razón establecer estos lazos o nudos como gestos de amor y como un indicador de que estas allí, de que piensas en esa persona, de que la recuerdas fortalecen aún más las relaciones.
Una llamada perdida, un texto de móvil a móvil sin tantas palabras sólo un “hola”, “te quiero”, “una frase con un buen deseo”, un mensaje en el msn, una postal, una rosa, un detalle en cualquier día del año…estos detalles y gestos que representan ese nudo en la sábana nos fortalecen, nos llenan de amor, de seguridad, de energías y de cualquier otro noble sentimiento a tal punto que levantaría a un enfermo de una cama.
El amor es el sentimiento más noble y más fuerte que posee el hombre, es una poderosa arma para conquistar el mundo.
Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en Justicia, Cariño, Amor e Integridad, piensen en tí.

sábado, 5 de julio de 2014

El héroe anónimo

Hace unos días me encontré por casualidad con este bonito video. Quizás sea uno mas de tantos como circulan por la red ahora que todos pretendemos tener nuestro lado espiritual, pero, a veces, creo que cosas como estas pueden suceder, que al final el karma te devuelve antes o después lo que das, para bien y también para mal. Por eso, en la medida de lo posible, ayudemos al de al lado que en algún momento nos sorprenderemos del efecto que puede llegar a tener y sobre todo, la sensación gratificante que tiene el ayudar al otro, no hay dinero que lo pague.

Porque no importa lo lejos que lleguemos con la civilización, no habrá nada que sustituya la sensación de las cosas bien hechas.



martes, 10 de septiembre de 2013

EL RATÓN Y LA RATONERA

Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Sintió emoción pensando que era lo que contenía.

- ¿Qué tipo de comida puede haber allí?. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:

- Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, mas no me perjudica en nada, no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice: – Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

- Discúlpeme Sr. Ratón, mas no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: – Pero acaso, estoy en peligro?… Pienso que no, es más estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra veloz mordió a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.

DESCONOCIDO