Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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miércoles, 26 de febrero de 2020

Banda sonora de Gracias

Sí, dos entradas muy seguidas, pero es que tenía esta en la recámara desde hace tiempo y es tan... no sé, tan restauradora... Solemos decir siempre las críticas y tan poco sacar lo bueno y los agradecimientos... De lo malo hay tanto...

A ti, que llegaste por casualidad y me ayudaste sin saberlo a salir de un hoyo de desconfianza y negatividad y poco a poco te convertiste además, en mi amiga. Te aprecio mucho, Ado, te he copiado, pero es que representa tan bien esos tiempos en los que nos conocimos....

A mis chicos del datajá, igual no leerán nunca porque no les va este rollo pero esta canción me recuerda el optimismo y ganas de por la mañana cuando iba a trabajar con ellos. A mi amiga Ado le dieron la vida y a mi me devolvieron la fe, ellos saben. Gracias.



A Pablo, Comiendote a besos de Rozalen. Además de por lo obvio, que es mi pareja desde hace tanto, porque está a las buenas y a las malas, sobre todo en el segundo y me apoya cuando menos me lo merezco, cuando no hay quien me soporte y me sobrepaso. Esta canción no es que nos represente ninguna cita ni momento en la vida, pero es cantarla con esa sonrisa, así es como vivir contigo, a pesar de todo, sacarme una sonrisa en el momento que no me espero. Gracias.

A mis cuñados, mis compañeros de trajin con nuestras niñas, que otra cosa que agradecer los buenos momentos pasados en fines de semana, excursiones, navidades, que una versión del Asturias de Victor Manuel cantada con sus amigos. Esta es la canción que más emociona (o eso creo) a los asturianos sobre nuestra tierrina.


A mis queridos compañeros del MIS, que fueron tantos años y tantos buenos momentos vividos juntos, casi podemos casar nuestros hijos, la nueva generación. Gracias Antonio, Manuel, Lupita, Rubén, Nati, George, Alfieri, fuimos tantos...


A mi querida little princess, Ana, que nos conocimos de casualidad y con la que tenemos tantas conexiones, te dedico esta Nana de Dumbo porque me refleja esa delicadeza y magia que transmites. Amiga, arriba que puedes con todo. Tu vales mucho.

A la gente de la nueva generación que aporta, que lucha por tener un futuro, un planeta mejor, son nuestra esperanza y la de nuestros hijos, para ellos, esta canción que me requetencanta para levantar animo, High hopes de Panic at the disco

Y una canción que me recuerda a mis peques, les encanta cantar conmigo en el coche, en casa, en todas partes, me recuerda a campamento, piscina, verano y a sus sonrisas cantándola...
A mis hijas, Sofía

Y para mi familia, para los que están conmigo y que no están pasando por su mejor momento y los que nos han dejado, una canción que me recuerda mucho a ellos.


Ha sido liberador, e inspirador, espero que os guste. ¿Soñamos?




lunes, 8 de agosto de 2016

Palabras agradecimiento a la guardería

Hola,

Muchos de vosotros os habréis encontrado en la misma situación que nosotros. Nuestro bebé se hace mayor y empieza el colegio, dejando atrás su tiempo en la guardería. 

En nuestro caso, aunque empezábamos como muchos padres con mucha incertidumbre, era un bebé de cinco meses y medio, sólo acostumbrado a sus padres y bastante "exigente" : brazos, muchos lloros y muy pocas horas de sueño... Se nos hacía difícil que se adaptase. Si que tardó siete días en lugar de los dos que estimaban inicialmente, pero ya en ese tiempo pudimos comenzar a ver la complicidad que desarrollaban con su cuidadora y su sonrisa con ella. Con el tiempo, eso fue aún a mejor y hoy, a todas ellas, las adora. Nos va a costar un poquito dejarlas. 

Como pequeña muestra de agradecimiento hemos construido (con pegatinas, colores brillantes, cartulina, etc) una pequeña carta para darles las gracias por el tiempo que compartimos y que tengan un recuerdo nuestro hasta la llegada de nuestra próxima hija. 



Espero os guste.

El curso llega a su fin y dejamos atrás los más de dos años juntos. Parece que fue ayer cuando llegué siendo un bebé de apenas cinco meses y medio, tan chiquitina que me sobraba la hamaquita por todas partes, y hoy me marcho siendo una mujercita, llevando conmigo todo el amor que me habéis dado. Nunca os olvidaré.
Quisiéramos agradecer el esfuerzo, dedicación, afecto y entrega que habéis dedicado a nuestra hija, pero sobre todo el CARIÑO, algo que desde el primer día ha sido una constante en nuestra guarde. Este ha sido un segundo hogar para nuestra hija y vosotros su familia, a la que quiere con locura. A nosotros nos habéis ayudado a crecer como padres y hemos aprendido una lección maravillosa gracias a vosotros. Por todo esto, ¡Muchas gracias! ¡Os queremos!
P.D. Esto es solo un hasta luego, en breve volveremos con la hermanita :)

domingo, 31 de julio de 2016

Cuentas

Recuerdo perfectamente que una noche, en la parrilla del hotel Ritz, un panameño, Ricardo Pino, hombre extraordinario, empezó una sesión escribiendo en una pizarra unos números; eran simplemente unas sumas. Escribió seis sumas y en dos de ellas había equivocaciones, las otras cuatro estaban bien. Al terminar las seis sumas pidió al auditorio que, por favor, le hicieran comentarios de lo hecho. Todo el mundo se le echó encima diciendo: atención a la suma número 3, le falta el signo de suma, y 4 mas 6 no son 8, sino 10; y llevamos 1; y en la número 5 pasa que 2+2 no son cinco.
El fue preguntando, ¿no hay nadie que tenga nada mas que decirme respecto al trabajo que he hecho?; nadie contesto y el, volviéndose al auditorio, dijo: pensemos que desafortunadamente la relación nuestra ante una pizarra con seis sumas, cuatro de las cuales estaban bien y dos mal, es la que hemos tenido: nos dedicamos a criticar y a chillar contra las dos sumas que no estaban bien, pero no felicitamos al autor por las cuatro que ha hecho bien. Igual acostumbramos a hacer en la vida. Este es realmente el trato que damos a nuestras relaciones humanas, con esposa, hijos, amigos y compañeros.

Sepamos decir una palabra de elogio, una palabra de agradecimiento por las cosas que están bien y que nos gustan, veremos que con ello estimularemos a los demás a hacer las cosas mejor y al mismo tiempo nos sentiremos mas satisfechos de nosotros mismos al ser sensible a todo lo bueno y lo bello que nos rodea. Al juzgar, tengamos en cuenta que debemos aportar luz y no calor, y que “LAS FALTAS SON GRANDES CUANDO EL AMOR ES PEQUEÑO”.
Para ser sensibles ante el prójimo hay que dedicarle tiempo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Lo que no se da, se pierde

Como habréis notado he estado un tiempo de vacaciones. Ahora estoy preparando cosillas para volver a actualizar el blog... ya veréis que bonita es mi tierrina...De momento os dejo con entradas que tenía preparadas de hace tiempo.

Cuanto me  ha gustado el siguiente texto que comparto con vosotros. Porque hay tantos puntos en los cuales me siento tan identificada, hay tantos pequeños detalles que pueden hacer felices a ti, tus conocidos o desconocidos y te pueden resultar gratificantes... espero que os guste tanto como a mí.

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre con las cosas que nunca existieron porque nosotros no las dejamos existir? ¿Qué pasa con aquellas acciones que casi cobran vida pero al final las ahogamos y no las dejamos salir? Son como pequeños destellos en nuestras intenciones que justo antes de nacer desaparecen. Esos destellos tienen que ir a algún sitio.

Cuando ves a una persona a la que no conoces llorando sola y sabes que está triste, puede que porque haya tenido un mal día, y te gustaría abrazarla con cariño aún siendo una desconocida. Decirle que no se preocupe, que todo va a ir bien y hacerla sentir mejor con ese abrazo porque posiblemente lo necesite. Pero no le das ese abrazo. Porque te cortas, porque nos han enseñado a no demostrar amor a desconocidos. Y sigues tu camino pasando de largo. Pero el destello de ese abrazo existió durante un instante.
Cuando estás hablando con alguien y de repente te das cuenta de que te mueres de ganas de besarle. Sonríes como un tonto y te pregunta “¿por qué sonríes?” y tu le contestas que “por nada”. Pero en realidad sí sonríes por algo: sonríes porque existe el destello de un beso a punto de convertirse en fuegos artificiales. Pero tú te lo callas, no le das ese beso y el destello desaparece.

Cuando estás pensando en una persona a la que quieres pero está lejos y te acuerdas de esos momentos juntos tan bonitos, de lo feliz que te hace, de lo mucho que la echas de menos y de que seguramente también te está echando de menos a ti. Y te encantaría decirle en ese momento que la quieres. Pero no coges el móvil para mandarle un “te quiero” porque piensas que no hace falta, que a lo mejor es una tontería. Y dejas que ese instante pase, y el destello de ese “te quiero” se va con él.
Esos destellos tienen que ir a algún sitio.

Yo creo que hay un cementerio de destellos. Un lugar donde los abrazos, los besos y los “te quiero” no dados van cuando nosotros no los dejamos existir. Y allí se quedan, vagando sin poder salir. Un lugar en el universo lleno de destellos preciosos que nunca llegaron a ver la luz, y aunque consiguieran salir de allí su razón de existir ya se les ha olvidado. Ese abrazo ya no recuerda para quién era, ese beso ya no sabe si era de amor, ese “te quiero” ya no se acuerda de a quién iba dirigido. Y no saben dónde ir ni qué hacer. Se pierden.
Y aquí está la respuesta a la pregunta: lo que no se da, se pierde.

Se pierde para siempre y ya nunca será. Ese abrazo que no hiciste ya nunca podrá ser hecho. Ese beso que no diste ya nunca podrá ser dado. Ese “te quiero” que no dijiste ya nunca podrá ser dicho. Y cada vez que esto ocurre una persona en el mundo se queda sin un abrazo, sin un beso, sin un “te quiero”.

Te propongo una cosa: piensa en una persona a la que quieres. Puede ser tu madre, tu padre, un amigo, tu novio… Sí, esa en la que estás pensando ahora mismo. Busca su teléfono en el móvil y mándale un mensaje. Sencillo. Sólo dos palabras: TE QUIERO. Nada más. Sin más explicaciones. Hazlo. Ahora.

Acabas de evitar que un “te quiero” se pierda para siempre, y acabas de hacer sonreír a una persona.

Sonríe tú también, porque cada sonrisa que no se da, se pierde.

domingo, 4 de enero de 2015

Feliz año nuevo y segundo aniversario del blog

Otra vez dejamos atrás un periodo de nuestra vida para comenzar otro, parece increíble como vuelan los días... Es en esta época cuando echas la vista atrás sobre el año que fue... otra vez el champán y las uvas... ah, no, para, que esto es una canción de Mecano...


Este ha sido un año completito, a nivel personal por mi estreno en el mundo de la maternidad y de los bebés, que es todo un máster para aquellas que no tuvimos interés previamente (siempre he considerado que es mejor descubrirlo uno mismo y criarlo y enseñarlo bajo tu instinto y criterio), como a nivel profesional, donde ha habido muchos cambios pero siempre con gratificación personal por el crecimiento como profesional y persona... eso sí... ya veremos pecuniariamente....

Y también especial porque en este año, me he dedicado más al blog. Algo que comenzó siendo un experimento, en el que pretendía difundir temas que me gustaban pero para un público desconocido, pues quería ver el interés que podría despertar los temas que me apetecía publicar entre gente anonónima. Gracias a esto he llegado a tener más de 30 seguidores en blogger, aparte de los seguidores de google+ , visitantes esporádicos o conocidos que me siguen vía facebook... Todo ello me hace mucha ilusión, gente que no se siente obligada a ver mis entradas, sino que las ve porque le apetece, porque le interesa lo que incluyo o porque les gusta... Básicamente, el blog surgió como un hobbie más, en el que volcar parte de tu tiempo recolectando las rutas que tanto me gustan, o revisando cuentos que te habían llevado a reflexionar... algún libro que te gustó especialmente... alguna escena de alguna película... un lugar donde relajarme y olvidarme de la rutina diaria y rememorar cosas que para mí, merecen la pena.

Hace ya más de dos años que empecé a soñar con tener un rincón para mis historias, he disfrutado mucho durante este tiempo con vuestros comentarios y visitas y no quería dejar pasar esta oportunidad para agradeceros de corazón que soñéis conmigo en este muy humilde blog, a pesar de que las actualizaciones sean un poco espaciadas y los temas cambien de una entrada a la siguiente.

¡Gracias, soñadores!

domingo, 27 de julio de 2014

El peluquero generoso

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Después del corte de pelo pidió la cuenta y el peluquero le contestó:- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.El florista quedó agradecido y se fue.Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

Al día siguiente,  entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.El panadero se puso contento y se fue.A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de croissants esperándolo en la puerta.

Entonces un diputado fue a cortarse el pelo y cuando fue a pagar el peluquero nuevamente dijo: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario. El diputado, contento, se alejó.

Al día siguiente, cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de senadores, 10 diputados, 15 concejales, el alcalde con sus consejeros, la esposa del alcalde y 6 hijos , haciendo cola para cortarse gratis.



Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe, actualmente, entre los ciudadanos comunes y los miembros del "honesto" grupo de ciudadanos que nos gobiernan. 

Por favor, en las próximas elecciones , vota con cuidado...y escoge con conciencia

¡Tú decides !
1- El ladrón vulgar te roba: El dinero, el reloj, la cadena, el coche, el móvil y cualquier bagatela más.
2- El Político te roba: La salud, la vivienda, la educación, la pensión, la recreación, el trabajo y hasta la conciencia.

1.-El primer ladrón te elige... ¡A TI!
2.- El segundo ladrón... ¡LO ELIGES TÚ!





Y sobre todo, vota, vota con conciencia, pero no descuides tus derechos. Debería ser obligatorio votar para que de una vez todos seamos conscientes de que se puede cambiar y de las repercusiones que tiene el votar o no votar. 



martes, 22 de julio de 2014

Recuperar la amabilidad

La semana pasada publicaba un cuento acerca de como el estar motivado y con ilusión en tu trabajo puede repercutir en tu vida, lo difícil que hoy en día es encontrar una vía que facilite esa ilusión para continuar. Me comentaba una persona al repecto de este tema, lo difícil que es, máxime en una sociedad que ha perdido el referente en cuestión de valores. En este punto final no puedo estar más de acuerdo, creo que estamos pasando por una de esas crisis como finales de la Edad Media y creo y espero que llegará el Renacimiento. Porque es una crisis de valores, de interés por aprender, por vivir, por el otro... 

Por eso, cuando a las pocas horas de leer este comentario me topé con este artículo, supe que tenía que transmitirlo, para ver si poquito a poco, se hace algo.Creo que este punto que indicaba el artículo, la amabilidad, es un buen comienzo. Yo que soy de pueblo muy pequeño, noté mucho la diferencia en la interrelación con otras personas al trasladarme a Madrid. No sé, a mi me educaron con el gracias, por favor, perdone... No van a ningún lado, pero me parece tan brusco entrar a un local comercial sin saludar, que un vecino en mi portal no me salude o que solicites cualquier artículo en una farmacia o un restaurante y no digas un por favor... Esto es lo mínimo... 
Os incluyo el artículo de Claudia Truzzoli acerca del tipo de relaciones personales que predomina hoy en día en nuestra sociedad del desarrollo. Espero que sirva para Recuperar la amabilidad.



RECUPERAR LA AMABILIDAD

" Todos nosotros - a pesar de que constatemos íntimamente lo vulnerables que podemos ser en determinadas ocasiones y la necesidad que sentimos de cariño, afecto, cordialidad, amor.... - parece que estemos obligados a transmitir lo contrario en nuestra vida pública. En ella hacemos gala con mayor frecuencia de unas maneras individualistas, negando lo que nos haría falta y siendo víctimas de la ilusión de ser autosuficiente. Ilusión, por otra parte, fomentada por los mensajes que recibimos, que se dirigen a despistarnos de nuestras verdaderas necesidades y deseos para llevarnos a consumir objetos con implícitas y engañosas promesas de felicidad. Se pretende desplazar nuestras necesidades del ser al tener.

Cualquiera que haya intentado comprarse algo con un estado de tristeza o en un momento de vacío, habrá comprado lo poco que duran esas promesas de satisfacción. No podemos cubrir nuestras carencias con objetos de todo tipo. Ninguno de estos artilugios nos puede proteger del dolor de las necesidades insatisfechas, tampoco será capaz de erradicar las más elementales necesidades de comunicación con nuestros semejantes.

Aunque no somos una tabla rasa donde la cultura escribe sus mandatos sin más, es cierto que las subjetividades cambian cuando los hechos sociales determinan situaciones que nos afectan en lo mas cotidiano, como está pasando ahora. La vida de muchas personas está siendo hoy precarizada - como resultado de la tiranía del mercado-, y al mismo tiempo se produce un fenómeno de insolidaridad, un aumento del egoísmo que, paradójicamente, no se dirige a las necesidades de supervivencia sino a un aumento del deseo de objetos que, simbólicamente, den sensación de poder, de estatus, como buscando en ellos una satisfacción que hace un cortocircuito con el verdadero lazo social.

La falta de calor con los demás, de las buenas maneras, de amabilidad, es notoria. Estamos viviendo unos tiempos donde parece reinar como costumbre una indiferencia generalizada, una anestesia social que invade todos nuestros contactos con los demás. Saludamos sin recibir respuesta en muchas ocasiones, nos atropellan y nos quedamos esperando una disculpa que no llega, tenemos una gentileza con alguien o le hacemos un favor y la palabra Gracias brilla por su ausencia.

Esas actitudes ásperas y egocéntricas contribuyen a acrecentar un espacio común hostil que entorpece las relaciones sociales y aumenta la soledad. Si faltan la amabilidad y la cortesía en el trato social, nos queda el refugio en la intimidad, pero desprovisto de alegría susceptible de buscar compensación en contactos instantáneos, ilusorios y múltiples, como los que permiten las redes en internet. Esas suplencias de los verdaderos lazos sociales actúan como los síntomas de una enfermedad: benefician en algo y, a la vez, privan de algo.

Pero es verdad que debilitan nuestros recursos para las relaciones reales, siempre exigen de nosotros un trabajo de adaptación, de pactar con diferencias, de renunciar a un ideal relacional elaborado en función de nuestros deseos con la esperanza de que otros encajen en él. Si pudiésemos lograrlo, seríamos más amables en el trato social.

Con demasiada frecuencia veo en las expresiones de las personas las arrugas que son testimonio de su amargura, en lugar de las marcas que deja en los rostros la risa. Miradas temerosas, solitarias.... También es frecuente ver a la gente joven ensimismada, con los auriculares que los aíslan del exterior... En cierta ocasión, una niña me increpó un día que yo misma iba con mis auriculares puestos mientras esperaba un autobús. Me dijo a voz en grito: "Así no me escuchas".

Esa niña pequeña fue la mejor crítica espontanea de nuestras costumbres. Me conmovió, pero también me avergonzó haberme olvidado de que pueden sentirse más indefensos que nadie en un mundo que, con estas actitudes de aislamiento, expresa de manera muy evidente su individualismo.  Le sonreí y le pedí disculpas, prometiéndole que únicamente los usaría cuando estuviera sola en casa, así podría ayudarla si me necesitaba. Ella me miró de una manera rara, tal vez porque no estaba acostumbrada a que alguien conocido le diera explicaciones amables.

Tenemos que recuperar un mundo más cálido. Sería una buena manera de combatir la indiferencia que se ha colado como valor predominante en las relaciones sociales, donde ser cool, mantener la compostura y el autocontrol, dan un toque elegante de distinción.

La suspensión de la actividad amable tiene como efecto una sensación de soledad aumentada y un repliege espontáneo de nuestro buen talante que se reserva a un circulo  cada vez más reducido de personas. Esto genera, a su vez, una exclusión creciente de aquellos que no forman parte de nuestros allegados, con el efecto desagradable y poco saludable de pérdida de la disponibilidad afectuosa, que es la base de la amabilidad nos genera una percepción de los demás como personas hostiles, lo que nos mueve a defendernos, bien con una evitación fría, bien mediante una actitud agresiva. De este modo, se potencian asimismo las actitudes fóbicas hacia los demás.

Aunque resulta más sencillo seguir la corriente del aislamiento, no es precisamente lo más saludable. La actitud más sana sería - en lugar de esperar que el mundo cambie- tratar de ser agentes activos para conseguir aquello que nos gustaría modificar; tratar a los demás como nos gustaría ser tratados y no al revés, esperar que el mundo se muestre amable para corresponderle con un buen trato. Cambiar nuestra manera de posicionarnos frente a los otros suele cambiar la respuesta que recibimos de ellos.Y aunque no sea así, la falta de amabilidad debería achacarse a dificultades propias de quien no puede serlo, en lugar de hacer acuse de recibo del rechazo, algo que podría afectar a la valoración que tenemos de nosotros mismos.

Cuando se trata de comunicarnos, surgen también las dificultades propias de la interpretación sus palabras o actos. Los hechos nunca son incontrovertibles sino susceptibles de ser interpretados, el germen de los malentendidos que generan displacer. El problema de la interpretación es que se mueve a un nivel puramente imaginario y depende de nuestras creencias y fantasías, no de lo dicho o hecho por los demás.

Son muchas las personas que convierten lo que suponen en certeza, no se plantean que las acciones pueden tener un sentido diferente al que le atribuyen. Y reaccionan movidas por esa certeza. Y van edificando muros de incomunicación que resultan nefastos para crear cercanía. Saber que está presente nuestro juicio en las palabras dichas por los otros es un buen remedio para escapar de esta atribución errónea de la realidad.

Una relación real con el otro nos pone a prueba, ejercita la paciencia y da trabajo. Y aunque eso nos enriquece porque potencia nuestros recursos adaptativos, muchos prefieren la soledad narcisista y fabrican un mundo a medida, habitable solo para personas a las que estos solitarios visten con los ropajes que la imaginación les dicta, en función de sus propios anhelos.

La era de internet permite la dispersión, la facilidad, el anonimato.... Esto también puede limitar, suplir los encuentros reales con los demás y debilitarnos para afrontar nuestra soledad.

Además, la promesa de un contacto ilusorio es el espejismo de una compañía que pocas veces lo es. El uso que hacen de las redes sociales quienes buscan cariño, sexo, cordialidad, amistad, sería menor si nuestro mundo social ofreciera mas dosis de amabilidad."  

CLAUDIA TRUZZOLI
Psicóloga y psicoanalista.










miércoles, 26 de junio de 2013

El temible enemigo (Cuento de Jorge Bucay)

En estos días, que todo el mundo va a lo suyo y mira de reojo al compañero, que parece que nadie ayuda al que tiene al lado no vaya a ser que saque provecho o que incluso perjudica a su compañero para su propio beneficio, me pareció interesante y oportuno el siguiente cuento de Jorge Bucay. Ojalá fuera tan fácil abrir los ojos a tantas personas... Ojalá la gente fuera más libre de ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio y viese lo reconfortante que es esa mirada agradecida, que es más que cualquier dinero... 



Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba además, que todos lo admiraran por ser poderoso, así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.
Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él, era el más poderoso del reino.
Invariablemente todos le decían lo mismo:
- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él, él conoce el futuro. (En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).
El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.
No decían lo mismo del rey.
Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.
Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:
Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago y después la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado, tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir.
Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes…
Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó…
Después de la gran cena. El rey hizo pasar al mago al centro y ante le silencio de todos le preguntó:
- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
- Un poco – dijo el mago.
- ¿Y puedes leer tu propio futuro, preguntó el rey?
- Un poco – dijo el mago.
- Entonces quiero que me des una prueba -  dijo el rey – ¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?
El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
- ¿Qué pasa mago? -  dijo el rey sonriente – ¿No lo sabes?…  ¿no es cierto que puedes ver el futuro?
- No es eso -  dijo el mago – pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
- ¿Cómo que no te animas? – dijo el rey-… Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes… Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?
Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey…
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.
Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio…
Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.
Se dio cuenta de que se había equivocado.
Su odio había sido el peor consejero.
- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? – preguntó el invitado.
- Me siento mal  – contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.
Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones…
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte. ¿Habría leído su mente?
La predicción no podía ser cierta. Pero… ¿Y si lo fuera?… Estaba aturdido. Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:
- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
- ¡ Majestad!. Será un gran honor… – dijo el invitado con una reverencia.
El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen  su puerta asegurándose de que nada pasara…
Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.
Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.
Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta… necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto… (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).
El mago – que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados – aceptó…
Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.
Y como siempre… estar cerca del que sabe vuelve el que no sabe, más sabio.
Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.
Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.
Empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.
Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar, porque el rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.
Un día, a más de cuatro años de aquella cena, y sin motivo, el rey recordó.
Recordó aquel plan aquel plan que alguna vez urdió para matar a este su entonces más odiado enemigo
Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.
El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:
- Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho
- Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón.
- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban… Estoy tan avergonzado…
- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.
Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.
Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.
El mago lo miró y le dijo:
Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía.  Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, – el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. – Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí… Te confieso hoy  que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender,  quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca.
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles… y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentí en esta relación que habían sabido construir juntos…
Cuenta la leyenda… que misteriosamente…  esa misma noche… el mago… murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente… y se sintió desolado.
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.
Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.
¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.
Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después.
Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos…
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.
Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.
Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda… que esa misma noche… veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey  murió en su lecho mientras dormía… quizás de casualidad… quizás de dolor… quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.
Autor: Jorge Bucay



viernes, 22 de febrero de 2013

Carta a un amigo (Borges)


 No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites, estaré allí.

No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mí. Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días ore por ti... En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.

Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final.

Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo: Ore... y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de encontrar a alguien como tú. Era una oración de gratitud: Tú has dado valor a mi vida...