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sábado, 22 de agosto de 2020

Ruta de las Foces de El Pino

Estamos en periodo vacacional y no puedo dejar de incluir la ruta que hicimos (en dos ocasiones) el pasado año. La hicimos dos veces porque la primera nos llovió y aunque intentamos seguir, empezó una tormenta y ya tuvimos que retirarnos. La segunda vez nos llovió un poquitín pero íbamos mejor preparados y no hubo tormenta eléctrica. Por favor, con tormenta ni os lo planteeis, es muy peligroso.

Esta ruta transcurre por el concejo de Aller, cercana a la localidad de El Pino. Para poder llegar a ella, partimos de Oviedo por la A-66 dirección León,  poco después de pasar Mieres, cogemos la salida 54 dirección Moreda y al Puerto de San Isidro (AS-112). A los 12 Km. de pasar Cabañaquinta, llegaremos al pueblo de El Pino, donde dejamos el coche. Si más o menos te fijas desde el coche ves letreros de la ruta y además, en la margen derecha hay una hilera de aparcamientos donde podemos dejar el coche sin problema. También puedes adentrarte en el pueblo pero me parece molestar a los vecinos y dependiendo del coche, la posibilidad de tener que maniobrar para dos pasinos más que vas a dar, no merece la pena.

Seguimos un camino asfaltado que nos llevó al inicio de la ruta, donde encontramos un puente sobre el río, que no se llama Pino, el río que atraviesa el pueblo es el Valmartín, el nombre de la ruta se debe al pueblo. y empezamos a subir por una carretera estrecha llegando en unos 400 m. al Molín del Peón, antiguo molino restaurado donde también hay un vivero de truchas. Se puede llegar con el coche  hasta aquí, pero lo que decíamos antes, hay poco espacio donde aparcar. Un poco más adelante, nos encontraremos una pequeña área recreativa con poco más de dos mesas pero muy agradable y en la misma orilla del río, que es donde paramos la primera de las veces que fuimos a hacer esta ruta para coger fuerzas. Poco antes nos entretuvimos en la primera fuente de la ruta, la fuente de la Salud. Hay que cruzar por el puente de piedra y tomar el camino de la izquierda para seguir la ruta de «Las Foces del Pino». El camino de suave ascenso transcurre a la vera del río y atraviesa un bosque de castaños y robles.

Según avanzas, la subida se hace más pronunciada y es cada vez más pedregoso, con una niña de 3 años nos costó un poco esta parte, en la que prevalecen hayedos y acebos, menos mal que ibamos viendo cabañas y pastos con vacas que iban haciendo el camino más entretenido para ellas. A medio camino puedes rellenar la cantimplora en la Fuente Gavalanceras, un antiguo bebedero de ganado.


Según he podido leer, esta ruta sigue una antigua calzada romana que usaban los vaqueros del concejo para llevar el ganado a las brañas altas en época estival, así como paso de peregrinos para cruzar a la provincia de León.
En esta primera parte de la ruta, avanzamos en ascenso entre prados y mucho árbol, castaño y sobretodo avellanos. Tras pasar la fuente, vemos como poco a poco el camino se va estrechando y nos vamos acercando al desfiladero, sólo tenemos que ver al fondo las paredes verticales.








El puente que aparece a continuación es la entrada al desfiladero, a partir de aquí nos espera la zona más espectacular de la ruta. La separación entre las paredes verticales de roca no excede los 6 m en algunas zonas y hay continuos saltos de agua y cascadas al margen del camino. Esto le da una belleza singular.


Este camino formaba parte del camino de los peregrinos que se dirigían a san Salvador en Oviedo, no me extraña que estos sitios de peregrinación hayan tenido tanta transcendencia porque siempre escogen parajes de una gran conexión con la naturaleza, normal que te asalte el misticismo. 


























Nosotros tardamos alrededor de 4 horas en hacer la ruta, pero porque hacíamos paradas por las pequeñas, por las fotos, etc.
¿Que os ha parecido la entrada de hoy? ¿Conocíais la ruta? ¿Soñamos?


domingo, 11 de noviembre de 2018

Ruta de los Lagos de Saliencia

La Ruta de los Lagos de Saliencia que os vamos a presentar es una ruta de gran belleza natural compuesta por varios lagos. El que su longitud de sólo ida sea de 14 kms puede parecer poco adecuada para muchas personas, pero se puede acortar y adaptar el recorrido según las familias y edades. Nosotros que íbamos con un bebé de meses fuimos hasta el primer lago, el lago de la Cueva que os lleva alrededor de 20 minutos y luego, si tenéis ganas, se puede subir al resto de lagos.




Esta minirruta que hicimos de los Lagos de Saliencia se desarrolla dentro del Parque Natural de Somiedo, declarado Reserva de la Biosfera en el año 2000. Está marcada como la ruta PR AS 15 y  se desarrolla entra el Alto de la Farrapona, pasando por los Lagos de Saliencia y finalizando en el pueblo de Valle del Lago.

Partimos del alto de la Farrapona a 1700 m de altura (por lo que hará fresquito hasta en pleno verano), hasta allí podremos llegar por carretera desde el valle de Saliencia, se llega desde Oviedo en aproximadamente una hora. Según nos vayamos acercando veremos paisajes de gran belleza y panorámicas de montañas impresionantes, por lo que nos haremos una idea de la maravilla que nos espera hoy.

En el alto hay un aparcamiento, amplio y con buenas vistas, como nosotros llegamos a mediodía directamente hicimos nuestra comida allí, antes de salir.No hay sombra, luego o venís preparados o tendréis que esperar más adelante para hacer vuestro picnic. Desde el aparcamiento parte en dirección oeste una pista de tierra en suave descenso que nos llevará en unos veinte minutos al lago Negro o de la Cueva. Antes de llegar al lago, al poco de empezar la ruta encuentras un mirador sobre el valle de Saliencia hacia Asturias que a mi me dejó sin habla, es de lo más bonito que he visto.










Luego, el lago se encuentra en un lugar espectacular y ya acceder a él será una delicia para toda la familia. También está la entrada a la mina de Santa Rita que en pleno verano como fuimos despedía una corriente glacial, que refrescaba nuestro cuerpo de la temperatura estival. Sólo nos acercamos un poco porque nos parece peligroso ante posibles derrumbes pero en ella se encuentran restos de túneles, galerías, pozos, antiguas construcciones, antiguos railes de vagonetas mineras… Al llegar al lago tienes un teito, una cabaña con el techo de paja rehabilitada y un sendero que rodea el lago por completo para verlo desde todas las perspectivas posibles. 
Nosotros íbamos con un bebé de meses con lo que no nos planteamos explorar mucho más pero a nada que caminemos, por lo que he visto en la red podrás alcanzar los lagos Cerveriz, Calabazosa, etc. Quizás el verano que viene nos animemos a subir de nuevo con las peques ya más mayorcitas para ver los que dicen son los lagos más bonitos de Asturias, aunque la fama (bien merecida sin duda) se la lleven los de Covadonga por ser también los más conocidos.
Lago de La Cueva o aquí si que parece, Lago Negro

Entrada a la mina de Santa Rita


El bebé mojó los pies también en este precioso lugar


domingo, 13 de agosto de 2017

Lugares con encanto en la Asturias central

Agosto. Media España de vacaciones... y la otra media anhelando que lleguen. Que mejor entrada ahora mismo que recorrer lugares de Asturias que visitar. Como ya he dedicado varias entradas a la Asturias occidental(aquí, aquí  aquí y aquí ), hoy vamos a fijarnos en la Asturias Central. Son lugares muy variados, desde la remozada ciudad de Avilés con su Niemeyer pasando por dos villas marineras como Candás y Luanco y el arenal que visualizamos al aterrizar en el aeropuerto de Asturias.Espero os guste.


Por empezar por una llegamos a Gijón, ciudad que no conocemos mucho, porque a nosotros nos van más los pueblos pequeños, pero no puedes dejar de ir al paseo de la playa de San Lorenzo, playa urbana con un bonito paseo marítimo para ver el ambientín, o subimos al Cerro de Santa Catalina, donde está el monumento de Chillida, "Elogio del Horizonte" y escuchar el sonido del mar desde su interior, ¡impresionante! (Y las vistas, claro).Muy recomendable también es la visita al parque de la Providencia, un poco más lejos de la ciudad pero toda una preciosidad, aquí os doy unas muestras. 





Otra localidad de la Asturias central es Candás, una pequeña parroquia del concejo de Carreño que destaca por su excelente gastronomía y por su entorno natural.Merece la pena conocer esta villa para disfrutar de sus miradores naturales, sus playas y su puerto pesquero, aparte de para comprar sus famosas marañueles (pastas típicas candasinas) y tapear por la zona del puerto. Eso sí, como toda villa marinera, su centro es muy intrincado y en verano está lleno, si no quieres pasar un apuro, habrá que tener paciencia y aparcar un poco más lejos, no en pleno centro ;)





A unos 13 km de Candás está el Cabo de Peñas, un rincón precioso para visitar,y si queréis podéis visitar el faro o pasear por las pasarelas de madera colocadas en el entorno. También hay un chiringuito, por si eres de los que no te gusta andar y mientras los amigos disfrutan del paseo a la Peña, te quieres quedar tomando algo.





No muy lejos del cabo Peñas está la villa de Avilés, cuyo casco antiguo está reformado, y que merece la pena una visita porque arquitectura tendrás desde el medievo hasta lo más actual y por supuesto tomarse una sidra en alguna de las incontables terrazas que hay por allí. También se puede visitar el Centro Niemeyer, una de las nuevas atracciones de Avilés, museo de arte moderno, centro de convenciones, exposiciones, conciertos y un restaurante gourmet en el mirador de la torre a 20m de altura. Bienvenidos a la nueva ría de Avilés.La verdad es que hace 20 años era una ciudad industrial pero poco a poco han ido reformando y creando nuevos espacios para el disfrute de propios y ajenos. Posee numerosas zonas peatonales que permiten la reunión de los amigos en enormes terrazas.






Paradas obligatorias: la Plaza de España con el Ayuntamiento de Avilés, la calle la Ferrería y sus palacios, la calle de Rivero, la iglesia vieja de Sabugo y la calle de Galiana, la calle porticada más larga de Avilés.

Y os cuento ahora sobre la magia de Luanco. Su encanto de pueblo asturiano y su mar merece, sin embargo, una visita fuera de los meses estivales. Luanco sobresale como una de sus villas más pintorescas. Son muchos sus atractivos: su excelente cocina, los paisajes marinos o su casco urbano, en el que la actividad marinera ha generado un tipo característico de vivienda, con corredores que más tarde se transformarán en galerías, pintadas por lo general con la misma pintura de las embarcaciones.


Dos playas tiene Luanco en su casco urbano: una que lleva su mismo nombre y la playa de la Ribera. La primera, que lleva su nombre, da a una serie de chalets que me horripilan y un espigón cierra esta bahía. Podemos pasear desde el Gayo (el puerto) hasta el Cabildo (Iglesia de Santa María). La playa de la Ribera, la segunda playa, se abre al mar cerca del muelle. Goza de unas vistas inmejorables, con las lanchas y los barcos anclados a lo lejos y la Isla del Carmen al fondo.

El puerto de Luanco es el centro neurálgico de esta villa. En la Edad Media servía de abrigo para una gran flota pesquera que se dedicó a la pesca de la ballena. Posteriormente al bonito, la sardina, xarda, pixín, congrio… Hoy en día en el puerto atracan las lanchas marisqueras que capturan centollos, nécoras, langostas o percebes, y que nutren a diario las cartas de los restaurantes y las tapas de las sidrerías, muy abundantes en el entorno del puerto mismo.

A primeros de Julio se celebran las Jornadas Gastronómicas del Bonito. Existe un amplio recetario de platos con este protagonista que se pueden ir saboreando a lo largo de todo el verano, mientras dura la costera. El bonito es el producto más típico de las costas luanquinas; en épocas pasada la abundancia de éste supuso el nacimiento de una importante industria conservera.

Abundan por doquier las botellas de sidra, los bígaros , los oricios (erizos de mar), las almejas… también se especializa en estupendos arroces y paellas. Los locales, muchos con vistas al mar, son un lugar idóneo, que combinan las sensaciones del paladar con las de la vista.

En Luanco nos sorprenden sus callejuelas cargadas de sidrerías y restaurantes, pero también un rico patrimonio que salpica plazas y rincones.Personalmente, lo que más me gusta es  La Iglesia de Santa María, cuya construcción data del siglo XVII, es un inmueble Barroco que compone una fotografía única al pie del mar. Esa imagen de la iglesia con el mar bravo bañando sus paredes es digno de ver. En el exterior destaca el gran Cabildo que rodea el templo sostenido por columnas sobre pedestal. Otras joyas arquitectónicas son la casa noble de Menendez de la Pola, también del siglo XVII, o la Torre del Reloj, situada en la plaza del mismo nombre y construida en 1705.

Y lo que os traigo a continuación es un paseo por el arenal más largo del Principado, de arenas oscuras y fuerte oleaje. Así es el playón de Bayas o el Sablón, un bello arenal que se une con el de Los Quebrantos formando una extensa orilla, de más de 3 kilómetros, ideal para largos paseos. Entre ellas, encontramos el río Ranón, límite natural de los concejos de Castrillón y Soto del Barco.
Para los viajeros que lleguen a Asturias en avión, el playón de Bayas no tiene pérdida; es ese oscuro y gran arenal que se divisa justo antes de aterrizar. Por su fuerte oleaje es ideal para el surf y el bodyboard, pero peligrosa. Su extremo oriental, de gran belleza, es frecuentado por los nudistas.


Al lado del playón de Bayas encontramos la playa de Los Quebrantos.Es la playa de San Juan de la Arena. Mide más de 800 metros y está conectado con el Playón de Bayas.Es ideal para pasear, disfrutar del sol, pescar o coger olas.Esta playa se forma en la desembocadura del río Nalón y tiene accesos desde la villa, tanto en coche, como a pie y en bicicleta, ya que se ha habilitado un carril-bici.

Los Quebrantos está formada por arena oscura y en la parte más urbana dispone de un paseo marítimo.
Y para otro día dejamos la perla de la Asturias central, Oviedo. Es pequeña pero tiene tanto que ver y también estoy muy ligada a ella por lo sentimental, supongo. Preciosa, ya os cuento lo que dijo Woody Allen al conocerla.

domingo, 23 de octubre de 2016

Paisajes otoñales en Asturias (Cangas de Narcea y Tineo)

Como ya sabréis por alguna de mis entradas anteriores en el blog, si hay una estación que me encanta y que me llama a disfrutar de la naturaleza es el otoño, esa estación en la que miles de hojas caídas se agolpan en los caminos y en los bosques. A veces están secas y otras brillan con el efecto de la lluvia, y los ríos y arroyos las transportan a modo de lecho vegetal multicolor.

Y que decir en Asturias, los cambios de estación enriquecen el paisaje, con nuevas sensaciones en la naturaleza, disfrutando del embrujo ocre/rojo/naranja que se apodera de los bosques, con ese olor característico, húmedo, puro y limpio que desprende el monte en esta época. Es el olor típico de cuando moja el orbayu (lluvia fina). Y como no animarse a recoger los frutos de temporada, las castañas y los avellanas. (Ummm el olor que desprende la casa con unas buenas castañas asadas, que cosa más rica por Dios). 




Centro de Interpretación de la Reserva Natural de Muniellos

Esta y sucesivas imágenes corresponden con el pueblo de Monasterio de Hermo


Embalse de Pilotuerto (Tineo)

Robles, hayas, castaños, nogales, abedules y un largo etcétera de especies vegetales autóctonas convierten los bosques y su entorno en el mejor espectáculo otoñal.

Tu otoño asturiano tiene que incluir sí o sí un paseo por los bosques, porque un vistazo a estos lugares encantadores te dejará encantado, además de ser una fuente de salud y disfrute.

Los montes de Cangas del Narcea, y por supuesto la Reserva de Muniellos, son un buen ejemplo de cómo se pone de vigoroso el corazón de los bosques asturianos en otoño… esto es lo que os traigo hoy, un pedacito de la reserva de Muniellos, el cercano pueblo de Monasterio de Hermo y un pedacito precioso de Tineo, el embalse de Pilotuerto. Espero os gusten las imágenes que hoy nos hacen viajar hasta la Asturias otoñal. ¿Soñamos?