Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
Mostrando entradas con la etiqueta esfuerzo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esfuerzo. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de septiembre de 2016

La lección de la mariposa

Un día de primavera, un viajante descansaba tranquilamente al borde del camino bajo un árbol. Mirando la naturaleza que le rodeaba, observó cómo la oruga de una crisálida de mariposa intentaba abrirse paso a través de una pequeña abertura aparecida en el capullo. Estuvo largo rato contemplando cómo la mariposa iba esforzándose hasta que, de repente, pareció detenerse. Tal vez la mariposa –pensó aquel hombre- había llegado al límite de sus fuerzas y no conseguiría ir más lejos.
Así que, decidido a ayudar a la mariposa, cogió unas tijeras de su mochila y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, de esta forma, salió fácilmente. Su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y tenía las alas aplastadas. El hombre, preocupado, continuó observándola esperando que, en cualquier momento, la mariposa abriera sus alas, las estirara y echara a volar. Pero pasó el tiempo y nada de eso ocurrió. La mariposa nunca voló, y las pocas horas que sobrevivió las pasó arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas encogidas hasta que, finalmente, murió.

viernes, 15 de abril de 2016

Una historia de determinación: Glen Cunningham

El cuento de hoy es un canto al afán de superación contra todo, el esfuerzo sobre todo lo demás y además, es real, esta persona existió.Me dejó muy buen sabor de boca ver que con esfuerzo, tesón y fe las cosas se pueden conseguir. Intentemos interiorizarlo, ¿no? ¿Soñáis conmigo?
En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.
Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo. Pero el valiente niño no quería morir.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas. Una vez más el valiente niño tomó una decisión.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida. Finalmente, le dieron de alta.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.
No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas. Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar. Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr. Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!

PD.:Debido a los problemas de circulación causados por el accidente de su infancia, Cunningham necesitaba casi una hora para prepararse para una carrera. En primer lugar necesitaba masajes en sus piernas y un largo período de calentamiento.
Obtuvo un título de maestría de la Universidad de Iowa y un doctorado de la Universidad de Nueva York, se retiró de la competencia en 1940 y durante cuatro años fue director de educación física en la Universidad de Cornell en Iowa.
Luego Cunningham y su esposa abrieron para la Juventud el Glenn Cunningham Ranch en Kansas, donde ayudó alrededor de 10.000 niños desfavorecidos y se convirtió en un predicador laico. Murió en Arkansas el 10 de marzo de 1988.
Puedes leer un artículo completo de su historia aquí:
http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/73040-El-desaf%C3%83%C2%ADo-de-vivir/

miércoles, 10 de junio de 2015

Discurso de Bill Gates

Hoy que la cultura del esfuerzo está tan denostada y en la que parece que nuestros jóvenes se les pinta todo de color de rosa, tiene aún más relevancia el contrastar con estas afirmaciones o reglas que incluyó Bill Gates dentro de uno de sus discursos. Pretendía hacernos reflexionar acerca de como hoy día la enseñanza no prepara a los niños con un concepto de la realidad, con lo que en muchos casos hay un duro choque con el mundo real tras la universidad.

Espero os resulte interesante. 

 Las 11 Reglas de la Vida que tus Hijos no Aprenderán en el Colegio
Bill Gates volvió recientemente a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos, y entre todas las cosas que les dijo recalcó 11 reglas de vida para que tuvieran en cuenta los chicos:
Regla Uno- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla Dos- Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres- No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido del instituto y no serás un vicepresidente de una empresa con coche de empresa hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.
Regla Cuatro- Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.


Regla Cinco- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.

Regla Seis- Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo super guay que eres y lo carca que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y estuche.

Regla Ocho- En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

Regla Nueve- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla Diez- La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once- Sé amable con los "NERDS" (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Siempre merece la pena

Cierta vez en la que un científico anciano se paseaba por una playa al despuntar el día, divisó a lo lejos a un joven que parecía bailar entre la playa y la arena.
El anciano se dijo: "Voy a acercarme a este joven que parece celebrar con tanta alegría la llegada de un nuevo día".
Al llegar hasta donde estaba el joven se dio cuenta de que el joven recogía estrellas de mar de la arena y las lanzaba de nuevo al agua.
El anciano entonces preguntó: "Disculpe joven, pero ¿por qué hace Ud. eso?",
a lo que el joven respondió: "La marea está bajando y las estrellas están quedando atrapadas en la arena, Yo las devuelvo al mar".
El anciano exclamó: "Pero eso no tiene ningún sentido, la playa es enorme y son demasiadas estrellas".
El joven entonces se dobló, recogió una estrella, la lanzó al mar y respondió: "para ésa, tuvo sentido".
Reflexión 
¿Que intenta explicar este cuento? Muchas veces somos nosotros mismo los que nos ponemos límites ante un gran reto, que requiere gran esfuerzo, preferimos escondernos tras el miedo a no conseguirlo y rendirnos sin intentarlo. En el cuento se intenta transmitir que cualquier acción, hasta la más pequeña que contribuye a ese reto es un paso para conseguirlo, es una diferencia en sí mismo. Dividiendo tu reto en pequeños logros, cumpliendo objetivos, podrás acercarte a tu reto, pero no te rindas, que el tamaño del mismo no te desmotive para ir avanzando con pequeños pasos.