Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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viernes, 2 de noviembre de 2018

No Dejes Pasar Las Oportunidades

Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso. Se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer muy hermosa.

Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.

Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó:

-Me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano!

-Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel, te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa.

El hombre estaba realmente intrigado. “No entiendo lo que quieres decir”, confesó.

-¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica? El hombre asintió con un gesto.

-Al no decidirte, unos años más tarde se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino.

-También recordarás, prosiguió el ángel, aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar, solo por miedo a que los muchos saqueadores que había te robasen tus pertenencias. Así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa. El hombre asintió con vergüenza.

-Esa fue tu gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos, continuó el ángel.

-Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo.

El hombre volvió a asentir, pero ahora con lágrimas.

-Si amigo mío, ella podría haber sido tu esposa, dijo el ángel. Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida.

A todos se nos ofrece a diario muchas oportunidades, pero muy a menudo -como el hombre de la historia- las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades.

Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento.

¡Aún estamos vivos!





jueves, 9 de noviembre de 2017

Tu tienes una misión

En algún lugar, crecía un hermoso jardín con manzanos, naranjos perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema,
¡No sabía quién era!.

Lo que te falta es concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, ¡ves que fácil es!.
No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¡ves que bellas son!.
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no logra ser cómo los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabía de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
"No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas, o a parecerte a ellos. Sé tu mismo, conócete...y para lograrlo, escucha tu voz interior".
Y dicho esto, el búho desapareció.
¿Mi voz interior?...¿Ser yo mismo?...¿Conocerme?... se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió.
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

"Tu jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres una rosa. Eres un Roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Tienes una misión. ¡Cúmplela!

Entonces el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello par lo cual estaba destinado.
Así, de pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y solo entonces el jardín fue completamente feliz.

Porque en esta vida, todos tenemos una misión que cumplir y un espacio que llenar.Trata de conocerte a ti mismo y de sentirte orgulloso de lo que eres en vez tratar de ser lo que los demás quieren que seas.





miércoles, 19 de julio de 2017

El alpinista

Desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía, después de años de preparación, quería la gloria para el solo, por tanto decidió subir sin compañeros.
Subiendo se le hizo tarde, pero no se preparó para acampar. Siguió subiendo decidido a llegar a la cima, y le oscureció. La noche cayó con gran rapidez en lo alto de la montaña, no se veía absolutamente nada, todo estaba negro, ninguna visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
En un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló . . . caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser absorbido por la gravedad.
Seguía cayendo. La angustia era cada vez mayor, en ese instante se le pasaron por la mente gratos, y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir.
De repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos.Como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: Por favor
ayúdenme . . . 
De repente una voz grave, como salida de la nada contestó: ¿ Que quieres que haga ? 
Él respondió: Sálveme
La voz grave contestó a su vez :¿ Realmente crees que pueda salvarte ?
Por supuesto, respondió el alpinista. 
Entonces, suelta la cuerda que te sostiene . . . 
Se hizo el silencio . . .El hombre quedó inmóvil, se aferró aún más a la cuerda y reflexionó . . .
Cuenta la leyenda que a la mañana siguiente la patrulla de búsqueda y salvamento encontró al escalador casi muerto. La mano la tenía totalmente congelada y le quedaba apenas un hilo de vida, el alpinista pudo salvar su vida, paradójicamente aferrado a su soga… a menos de un metro del suelo. Si se hubiese soltado hubiese podido regresar por su propio pie al refugio pero no lo hizo por temor a perder su vida.


A veces, no soltar es la muerte.
A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó.
Soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída.
Todos tenemos una tendencia a aferrarnos a las ideas, a las personas y a las vivencias. Nos aferramos a los vínculos, a los espacios físicos, a los lugares conocidos, con la certeza de que esto es lo único que nos puede salvar. Creemos en “lo malo conocido”, como aconseja el dicho popular.
Y aunque intuitivamente nos damos cuenta de que aferrarnos a esto significará la muerte, seguimos anclados a lo que ya no sirve, a lo que ya no ésta, temblando por nuestras fantaseadas consecuencias de soltarlo.

lunes, 26 de junio de 2017

Ser fuerte

Ser fuerte es amar a alguien en silencio.
Ser fuerte es irradiar felicidad cuando se es infeliz.
Ser fuerte es intentar perdonar a alguien que no merece perdón.
Ser fuerte es esperar cuando no se crea en el regreso.
Ser fuerte es mantenerse en calma en los momentos de desesperación.
Ser fuerte es demostrar alegría cuando no se siente.
Ser fuerte es sonreír cuando se desea llorar.
Ser fuerte es hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón en pedazos.
Ser fuerte es callar cuando lo ideal sería gritar a todos tu angustia.
Ser fuerte es consolar cuando se necesita de consuelo.
Ser fuerte es tener fe aunque no se crea.
Por eso, mismo durante la dura realidad y por más difícil que la vida pueda parecer: ¡Ama y sé Fuerte!



viernes, 5 de mayo de 2017

Vuelo del alma

Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES.
Cuando las cosas andan mal como a veces sucede NO ABANDONES.
Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas, NO TE RINDAS.
Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar, NO TE CAIGAS.
Cuando la suerte te sea adversa, y no encuentres fuerzas para seguir, NO RENUNCIES.
Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES.
Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y siente en cada minuto de tu vida, deja que tu alma " vuele libre " por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir.
Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo, ¡INTENTA !
Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.
Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente... no te quedes en el medio del camino
porque allá... algo te espera !.


sábado, 8 de abril de 2017

El amor es...Libertad

Os traigo hoy un cuento que tiene que ver con el amor y que creo que muchos podremos ver reflejado en nosotros o en alguien cercano a nosotros. Es un cuento relativo a la libertad individual que tenemos como persona y no someterla a la relación que tengas con tu pareja, anulándote como persona. Hay muchas ocasiones en que una parte se anula con tal de estar con una pareja. La moraleja del cuento de hoy nos recuerda que estar en pareja no implica dejar de ser uno mismo, sino aportar cada uno al otro, ser parte de dos.
"Si quieres algo, déjalo ir. Si vuelve a ti, es "tuyo", si no...nunca lo fue"

Una vez, el hijo de un reconocido guerrero indígena y la hija de la mujer que había sido la matrona de la tribu, se enamoraron profundamente y habían planeado casarse.
Antes de formalizar su casamiento, fueron a ver al gurú de la tribu. Un hombre muy respetado por su conocida sabiduría. Los jóvenes querían preguntarle cuál era la fórmula para ser felices siempre el uno junto al otro.El sabio les preguntó si estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para encontrar la respuesta a su pregunta."Estamos dispuestos"­, le dijeron.

Entonces el sabio le pidió al hijo del guerrero que escalara la montaña más alta, y buscara allí el halcón más vigoroso. El que volara más alto, el que tuviera el pico más afilado y pareciera el más
fuerte. Cuando lo hubiera encontrado, debía apresarlo y entregárselo vivo.Y a la mujer le dijo, que debía entrar en el monte y buscar el águila que le pareciera la mejor cazadora. La que volara más alto, la que fuera más fuerte, la de mejor mirada. Debía capturarla y entregársela viva.

Cada uno salió a cumplir su tarea, sin entender muy bien el encargo del gurú, pero ilusionados por conocer el secreto de la felicidad de su futuro matrimonio.
Al cabo de varios días regresaron a ver al sabio, cada uno con el ave que se les había encomendado.
"¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿qué debemos hacer con ellas?" ­
"No, nada de eso"­ dijo riendo el sabio y les preguntó: "­¿Ustedes realmente quieren ser felices siempre el uno al lado del otro?­."
"Sí, claro",­ contestaron los jóvenes casi al unísono.
­ Y el sabio mirándolos fijamente preguntó:­"¿Volaban alto?.¿Eran fuertes sus alas?, ¿eran aves sanas, independientes?".
"Sí"­ contestaron los jóvenes satisfechos.
"Muy bien"­, dijo el sabio. ­"Ahora deben atarlas entre sí por las patas y soltarlas para que vuelen".Así lo hicieron.Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse. Intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el suelo. Se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el sabio de la tribu les dijo: "Si ustedes quieren ser felices para siempre, VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS SE ATEN EL UNO AL OTRO".


jueves, 19 de enero de 2017

El bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.

También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: ''¡Crece, maldita seas!''.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas, la planta de bambú crece... ¡más de 30 metros!

¿Tarda sólo seis semanas en crecer?
¡No! La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al fin, se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

El tiempo es oro y eso hace que las esperas se conviertan en pesadillas, poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos. Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, desarrollamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. Así que si no consigues lo que anhelas ahora mismo, no desesperes…

Quizá sólo estés echando raíces.

Fuente: 'las perlas de sabiduría' en www.alexrovira.com

domingo, 16 de febrero de 2014

El Gengis Khan y el halcón

Genghis Khan, rey mongol, cuando descansaba de sus guerras, salió a cabalgar por los bosques con halcones para cazar, y al ser un día caluroso, tenía sed cuando vio agua goteando de una roca. Tomó un tazón de barro para llenarlo y ya se disponía  a beber cuando oyó un silbido y sintió que le arrebataban el tazón de las manos. El agua se derramó. Era su halcón preferido, que ahora estaba arriba, en la roca de donde bajaba agua. Intentó volver a llenar el tazón y se repitió la escena. El rey desenvainó la espada mientras ponía el tazón en el hilillo de agua: “Amigo halcón, esta es la última vez”. Cuando el halcón bajó y le arrebató el tazón de la mano, con una rápida estocada hirió al ave, que cayó sangrando a sus pies. “¡Ahora tienes lo que te mereces!”, dijo. Y al ver que su tazón al caer se había roto, decidió trepar por la roca de donde goteaba el agua, para beber directamente allí. Había un charco con mucho agua, pero ¿qué había en el charco? Una enorme serpiente muerta, de la especie más venenosa. El rey se detuvo. Olvidó la sed. Pensó sólo en el pobre halcón: “¡me salvó la vida! ¿Y cómo le pagué? ¡Era mi mejor amigo y lo he herido!”. Bajó la cuesta, tomó suavemente al pájaro y lo llevó a palacio para cuidarlo, diciéndose: “Hoy he aprendido una lección, y es que nunca se debe actuar impulsado por la furia”.


viernes, 24 de enero de 2014

Asamblea en la carpintería

Más de una vez en nuestros trabajos nos hemos encontrado con situaciones como la que describe este cuento. Si de vez en cuando pensásemos en esta historia quizás rendiríamos más y estaríamos todos más a gusto. Sobre todo cuando hay una situación problemática y pasa eso de... "El éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano"... encontramos situaciones de encontronazos entre componentes de equipo en lugar de oportunidades para sacar lo mejor de nosotros mismos y apoyarnos entre todos para superar la "crisis". Me apunto para no olvidarme yo también y orientar los esfuerzos a lo positivo. Un cuento de cabecera para allá donde el trabajo en equipo sea importante.

Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias.
El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar.
¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.



La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si el fuera perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble. Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación.
Dijo el serrucho:
_“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes”.
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto.Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.

Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos —cualquier necio puede hacerlo—, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son capaces de inspirar el éxito de los demás.