Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!

viernes, 4 de noviembre de 2016

Crema de champiñones

Tras un pequeño paréntesis, en el medio del cual he sido mamá por segunda vez y he modificado el diseño del blog para hacerlo más minimalista y limpio, vuelvo a incluir una receta de las de toda la vida, con un sabor muy suave, que apetece en estas fechas para cenar. Ligera y muy sana, os incluyo la receta de la crema de champiñones.
Ingredientes:
350 g de champiñones
1/2 cebolla
2 puerros
500 ml de caldo pollo
aceite de oliva virgen
150 ml de leche evaporada
sal
pimienta negra
Elaboración:
En primer lugar, lavamos y si fuera necesario, laminamos los champiñones. Reservamos tres láminas de champiñones para decorar por cada comensal. Picamos la cebolla y el puerro y las ponemos a pochar durante dos o tres minutos hasta que se ablanden un poquito.
A continuación, añadimos los champiñones y removemos bien con la verdura hasta que estos también se pochen, se reduzca su tamaño. Posteriormente, agregaremos el caldo de pollo, la sal, la pimienta y la leche evaporada, removiendo de vez en cuando. A esta mezcla la dejaremos cocer alrededor de 20-30 minutos. 
Por otro lado, saltearemos los champiñones que habíamos apartado anteriormente y reservamos. comprobamos la cream de sal y pimienta y rectificamos si es necesario. Luego lo pasamos por la batidora y para que quede bien fina, la batimos bien. En caso de que lo quisiéramos más fino, lo pasaríamos por el pasapurés. Servimos con los tres champiñones salteados en cada plato y voilà ya tenemos una cremita deliciosa para una cena de otoño/invierno. 







miércoles, 26 de octubre de 2016

Ensalada de tomate con mozzarella

¿Que tal estáis soñadores? No os quejaréis, últimamente os traigo muchas recetas sanas, fáciles y ricas para mejorar la forma, eh? La de hoy es todo un clásico italiano que generalmente se utiliza de entrante a otros platos de pescado o carnes (nosotros lo solemos anteponer también a un buen plato de pasta). Un punto favorable adicional es que se tardan 5 minutos en prepararla y no exagero en absoluto. En segundo lugar, veréis que los ingredientes que lo componen son sencillos, luego es una receta muy barata. Y por último pero no menos importante, es una receta muy sana, saludable y natural, de la que obtendremos una de las cinco raciones diarias de frutas y verduras recomendadas por las autoridades en nutrición.
Ingredientes:
3 tomates de ensalada (mejor si son de huerto, claro)
Una bolsa de mozzarella ( en mi caso, lo compré en mercadona)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico de módena
Sal
Pimienta negra molida
Albahaca

Elaboración: 
En primer lugar os muestro como viene envasado el queso mozzarella, flotando en su propio suero para que se conserve perfectamente. Apenas tiene sal, es del tipo del queso fresco y el sabor es muy suave, es para todos los paladares. 
Limpiamos y pelamos los tomates con un cuchillo bien afilado (aquí al gusto de cada uno, prefiero quitarle la piel al tomate).
Luego lo primero que tenéis que hacer es cortar el queso, porque en función de lo gruesas que sean las rodajas de queso tendremos que usar más o menos tomate y esta ensalada se suele presentar con el tomate intercalado con el queso, deberían estar equiparadas las rodajas de queso y las de tomate.
Colocamos, alternando el queso y el tomate en una fuente o plato amplio, hasta terminar. 
Aliñamos con un poquito de sal, pimienta y albahaca (esta sería mejor fresca, emite más aroma, pero ya veis que yo recurrí a la seca, lo que tengáis.) Por último, añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen y en el centro dejamos un poquito de vinagre balsámico de módena para el que le guste (a mi es que el vinagre me priva).


lunes, 24 de octubre de 2016

Magro de cerdo con tomate

Hola a todos, os traigo nuevamente una receta, esta es de esas recetas de toda la vida que de uno u otro modo se han hecho tradicionalmente en todas las casas, no me digáis que no, deja un olorcito en casa mientras la estás haciendo... Está muy rica, se prepara en nada y su resultado en muy bueno, ya si lo acompañáis de una ensalada tenéis un menú completo. Y tiene salsita rica para mojar, o sea que ya sabéis, a darle al pan que no engorda como nos han querido meter en la cabeza.

Mi marido es muy tiquismiquis con las comidas, pero cuando algo le gusta, no se cansa de ello. Pues cuando se lo hizo, lo cenó, lo comió y lo volvió a cenar el día siguiente. Y es que esta salsita, que no deja de ser como un pisto está riquísima, en mi casa triunfa. Yo lo hice con magro de cerdo, pero con ternera, pollo o incluso bonito, tiene que estar de muerte.Ya me contaréis. 

Ingredientes:
1kg de magro cerdo
1 cebolla
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
500 g de tomate frito
1 diente de ajo
1/2 vaso de vino blanco
sal
pimienta negra
tomillo (opcional)
aceite oliva

Elaboración:
En primer lugar salpimentamos la carne al gusto. A continuación, añadimos aceite a una olla, que cubra bien el fondo y sofreímos la carne a alta temperatura para que ésta se quede sellada. Cuando lo esté, la sacamos y reservamos en una fuente.

En esa misma olla, echamos un poco más de aceite y en él rehogamos la cebolla picada y el ajo hasta que cojan color. Añadimos luego el pimiento verde y rojo troceado y rehogamos todo junto unos dos/tres minutos, hasta que comience a ablandarse, para añadir en este momento la carne y el caldo que ésta haya podido desprender y rehogamos nuevamente para que se integre con el resto de la verdura.Una vez hecho ésto, añadimos el vino a fuego medio alto para que hierva y así se evapore el alcohol.


En último lugar, añadimos la salsa de tomate y si lo consideramos podemos añadir una pizca de tomillo. Dejamos cocer a fuego bajo (para que hierva lo mínimo) hasta que la carne se quede blandita (yo la dejé en torno a 1 hora/ 1 hora y media), revolviendo de vez en cuando para que no se quemase. Si la carne se quedase seca, podemos añadir más tomate o agua a la olla.


Risotto a la milanesa con champiñones

Pues parece que estos días me he animado con las recetas de nuevo, supongo que el que empiecen a bajar las temperaturas ayuda a ello, porque vaya verano que hemos pasado aquí en Madrid, inspiraba poco para ponerte al lado de una cocina.

Creo que la receta de hoy es de las pocas que he colgado de arroz, cosa imperdonable por mí porque, junto con la pasta es de lo que más me gusta. Como siempre, el buscar algo sencillo de preparar y con ingredientes al alcance de la mano es lo que prima. 

El risotto a la milanesa tradicional suele incluir arroz, queso parmesano, azafrán o mantequilla, vino blanco, un caldo de verduras o pollo y sofrito de cebolla/ajo. En esta ocasión me decanté por añadir una nuez de margarina en lugar del azafrán porque me apetecía sobre todo que me quedase cremoso, esa untuosidad que tiene el risotto. También diré que el arroz indicado para este tipo de plato sería de tipo arborio, pero en su defecto he utilizado un arroz redondo/ bomba. Por último, le he añadido unos champiñones porque me apetecía, por darle un poco más de colorido y sabor al conjunto, por lo que la receta no es para nada la tradicional pero os puedo asegurar que me ha sabido a gloria. 

Para los que no estéis familiarizados con el risotto, os diré que básicamente, lo que vamos a hacer es pochar la cebolla/ajo, añadir el arroz, el vino y luego, poquito a poco, incorporar el caldo caliente. Removeremos el risotto constantemente con cada cazo de caldo caliente para que lo vaya integrando en el arroz con movimientos circulares. Por último añadiremos el queso y la margarina (o mantequilla). No es nada complicado pero requiere estar ahí pegado al fuego durante al menos 25 minutos. 

Ingredientes:
400 g arroz
1 cebolla
200 ml vino blanco
60 g mantequilla
60 g parmesano
1,5 l de caldo de pollo o verduras
aceite de oliva
sal
pimienta


Elaboración:
Sofreímos la cebolla picada y el ajo picado con un par de cucharadas de aceite. Una vez que esta comience a dorarse, añadimos los champiñones a la olla, los removemos. 

Por otro lado, en otra olla, si utilizamos pastilla de caldo, vamos ddisolviendo esta en 1'5 l de agua caliente. En nuestro caso, utilizamos caldo de verduras de Knorr, pero siempre es mejor un buen caldo natural.

Una vez hayamos rehogado los champiñones, añadimos el arroz y lo sofreímos hasta que éste quede traslúcido, añadiendo a continuación el vino blanco. Dejamos recudir este removiéndolo para que el arroz suelte el almidón y vamos añadiendo caldo poco a poco  y removiendo. En este punto salpimentamos. 



Una vez se haya consumido el caldo, continuamos añadiendo otro poco y removiendo constantemente hasta que se haga el arroz, que será en unos 20/25 minutos. 


No tiene que quedar al dente, lo vamos cociendo a fuego medio, removiéndolo de cuando en cuando y una vez tengamos el arroz hecho, lo apartamos del fuego, añadimos la mantequilla y el queso y removemos bien para que se integre y nos quede bien cremoso. 
Para que se haga bien, bajé bastante el fuego y aproveché un poco de caldo para remover todo junto y que tanto el queso como la mantequilla se hagan un poco y apenas se perciban. En el último punto, rectificamos de sal si fuera necesario.


domingo, 23 de octubre de 2016

Paisajes otoñales en Asturias (Cangas de Narcea y Tineo)

Como ya sabréis por alguna de mis entradas anteriores en el blog, si hay una estación que me encanta y que me llama a disfrutar de la naturaleza es el otoño, esa estación en la que miles de hojas caídas se agolpan en los caminos y en los bosques. A veces están secas y otras brillan con el efecto de la lluvia, y los ríos y arroyos las transportan a modo de lecho vegetal multicolor.

Y que decir en Asturias, los cambios de estación enriquecen el paisaje, con nuevas sensaciones en la naturaleza, disfrutando del embrujo ocre/rojo/naranja que se apodera de los bosques, con ese olor característico, húmedo, puro y limpio que desprende el monte en esta época. Es el olor típico de cuando moja el orbayu (lluvia fina). Y como no animarse a recoger los frutos de temporada, las castañas y los avellanas. (Ummm el olor que desprende la casa con unas buenas castañas asadas, que cosa más rica por Dios). 




Centro de Interpretación de la Reserva Natural de Muniellos

Esta y sucesivas imágenes corresponden con el pueblo de Monasterio de Hermo


Embalse de Pilotuerto (Tineo)

Robles, hayas, castaños, nogales, abedules y un largo etcétera de especies vegetales autóctonas convierten los bosques y su entorno en el mejor espectáculo otoñal.

Tu otoño asturiano tiene que incluir sí o sí un paseo por los bosques, porque un vistazo a estos lugares encantadores te dejará encantado, además de ser una fuente de salud y disfrute.

Los montes de Cangas del Narcea, y por supuesto la Reserva de Muniellos, son un buen ejemplo de cómo se pone de vigoroso el corazón de los bosques asturianos en otoño… esto es lo que os traigo hoy, un pedacito de la reserva de Muniellos, el cercano pueblo de Monasterio de Hermo y un pedacito precioso de Tineo, el embalse de Pilotuerto. Espero os gusten las imágenes que hoy nos hacen viajar hasta la Asturias otoñal. ¿Soñamos?