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viernes, 24 de marzo de 2017

Crema de calabacín II (especial niños)

Esta es una de mis cremas favoritas, ya sabéis que en invierno me encanta comer o cenar una buena crema, ligera, calentita... Esta es ideal para cuidarse, muy sana y light.

La crema de calabacín es también perfecta para los niños porque tiene un sabor muy suave y se la comen fácilmente. Por algo es una de las primeras hortalizas que se introducen en la dieta de los bebés tras la leche materna y si os fijáis, tanto en colegios como en escuelas infantiles nunca falta en su menú.

La receta que os dejo hoy es más orientada a los niños, por lo que a diferencia de la primera que colgué hace tiempo, lleva poca especia y más lácteos que complementen las vitaminas que aportan esta verdura.

A los niños les encanta, puedo dar fe, pero a los mayores también, mmmm!!


Ingredientes:
  • 2 calabacines
  • 2 puerros
  • 4 quesitos
  • 200 ml leche evaporada
  • 500 ml caldo
  • sal
  • pimienta
  • mantequilla
  • aceite de oliva
Elaboración:
Limpiamos muy bien los calabacines, los puerros, las patatas y los troceamos en dados pequeños. Yo no suelo eliminar la piel del calabacín para mantener así todas sus propiedades. 

En una cacerola grande doramos con un poco de aceite los calabacines, los puerros y las patatas. Cuanto menor sean los trozos que hayamos dejado, antes se harán las verduras y antes dispondremos de esta rica crema.



Una vez se han rehogado bien el calabacín, las patatas y el puerro, cubrimos esto con el caldo y dejamos cocinar alrededor de 20 minutos a fuego medio. Una vez haya terminado el tiempo de cocción y la verdura esté blanda, la trituramos. Si queréis evitar que quede muy ligera, podemos retirar parte del caldo previo a triturarlo y añadir poco a poco según vayamos observando la textura de la crema. Tiene que quedar cremosa. La trituramos muy bien junto con los 4 quesitos, la leche evaporada, sal y la pimienta. (que es opcional).



martes, 5 de abril de 2016

Crema de puerros con queso

¿Os he dicho ya lo que me gusta una sopina o cremina calentina en la cena? Sientan tan bien y en esta época de frío reconfortan tanto y te levantas bien a gusto por la mañana, sin sensación de pesadez, son un gusto.

La crema de hoy es muy sana y de sabor suave. Tenía un manojo de puerros que tenía que aprovechar, un poco de queso rallado que no había gastado con la pasta pues, crema de puerros con queso para aprovechar, que no se puede tirar nada. Y veréis que fácil es comer sano. 





Ingredientes:
4 puerros
2 patatas grandes
1 cebollita
caldo del puchero
Queso rallado (como un par de cucharadas)
Aceite de oliva
nuez moscada
pimienta blanca
sal

Preparación:
Limpiamos y troceamos los puerros, cebolla y patata y los disponemos en una cacerola, con un poquito de aceite y salteamos. Agregamos sal y pimienta blanca recién molida.









Cuando la verdura se haya pochado, agregamos el caldo de pollo. Dejamos cocer y cuando veamos que las verduras están tiernas, añadimos el queso y la nuez moscada.


Pasamos por la batidora para que nos quede una crema muy fina. Y si quieres que quede aún más fina la podemos pasar por el colador.
Probamos y rectificamos de sal y lista para servir. Mirad si no es fácil de hacer, no tiene cuento ninguno.

Por último se os ha gustado, si queréis hacer cualquier comentario, animaros, me encantaría conocer vuestra opinión.
¿Soñamos? Que tengáis una muy buena semana, Marta.



viernes, 23 de enero de 2015

Alubias con verduras

Hoy termino de retocar esta entrada entre montones y montones de pañuelos... me ha pillado una gripe de las buenas, vaya como viene este año!. Y soy bastante mala enferma porque aunque me duele la cabeza, el cuerpo y demás, no me gusta estarme quieta sin hacer nada... Por eso he decidido terminar esta entrada que llevaba en preparación varios días. 

Se trata de una receta de legumbres. Sí, legumbres. Algunos dirán que no les interesa porque las legumbres engordan, pero es que la forma tradicional de prepararlas, con estofados con muchos derivados del cerdo las convierten en platos de los que huyen todos aquellos que tengan amor por su línea y las dietas. Tranquilos que hay otras maneras no tan calóricas de preparar legumbres. Esta es una de ellas. Por otro lado, el problema de la flatulencia puede solucionarse con un poco de comino, que le da también un toque muy rico a la receta. Por otro lado, como siempre en este blog, se trata de una receta muy sencilla, que podemos llevar en nuestro tupper a la oficina.




Propiedades nutricionales de la receta

A continuación, un pequeño resumen de las propiedades nutricionales de parte de los componentes de esta receta para dar cuenta de lo saludable de la misma.  

Alubias
Entre las propiedades nutricionales de la alubia blanca cabe destacar su contenido en hierro, superior al de las míticas lentejas. Aportan además gran cantidad de vitaminas del grupo B, lo que junto con el hierro las convierten en un alimento preventivo y paliativo de diferentes tipos de anemias.

Los hidratos de carbono de las alubias blancas, y de las legumbres en general, son de asimilación lenta. Esto es de vital importancia para los diabéticos, quienes pueden consumir el producto sin ningún temor, como para las personas con la curva de la glucosa invertida (presentan bajadas bruscas de glucosa si no cuidan el tipo de hidratos que consumen).

Las alubias poseen tanto fibra soluble como insoluble. La fibra soluble ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, mientras la fibra soluble regula el tránsito intestinal, en especial la fibra de las legumbres combate el estreñimiento.

Las propiedades nutricionales de la alubia blanca se completan con un excelente aporte de potasio, antiedematoso y moderador de la tensión arterial, fósforo, indispensable para la memoria y el sistema nervioso en general, y magnesio, otro mineral que regular el correcto funcionamiento del sistema nervioso y combate la fatiga.


Puerros
Los puerros son una de las mejores fuentes de fibra dietética, que ayudan a saciar el organismo.

Son ricos en vitamina B9 o ácido fólico, que ayuda al cuerpo a generar nuevas células y mantiene la sangre sana para oxigenar el orgnismo.

Proporcionan calcio que fortalecen los huesos y los dientes y asegura que los músculos y los nervios están funcionando a plena capacidad.

Son una importante fuente de potasio, que equilibra los niveles de agua y ph del organismo.

Aportan vitamina C para reparar los tejidos del cuerpo.

Ayudan a reducir el colesterol LDL y aumentar los niveles de HDL.

Reducen el riesgo de padecer cáncer de próstata, colon y ovario.

Contienen propiedades diuréticas y antiartríticas.

Calabacín
El calabacín es un alimento que debe estar en todas las dietas, ya que es una hortaliza sin apenas grasas ni calorías y muy rico en nutrientes.

Tiene un contenido moderado de fibra, lo que va estupendo para evitar el estreñimiento.

El calabacín tiene altos niveles de potasio, cosa que ayuda a nuestro organismo a eliminar toxinas.

Gracias a su alto contenido en fósforo, es beneficioso para el cerebro y mantiene unas correctas funciones cerebrales.

El calabacín nos aporta calcio ayudando al equilibrio de la formación de unos huesos fuertes, sobre todo en edad de crecimiento.

Su alto contenido en magnesio ayuda a prevenir las contracciones musculares.

Contiene vitamina B9, esta vitamina es beneficiosa para todas las edades pero sobre todo para los niños.

Además contiene muchas vitaminas beneficiosas para nuestro organismo como:

Vitamina A para mantener sana y proteger nuestra piel.
Vitamina C para prevenir resfriados y cicatrizar antes las heridas.
Vitamina E, zinc y selenio.
El calabacín es un excelente diurético ya que estimula la eliminación de líquidos en el organismo, y por ello es muy aconsejable sobre todo para tratar infecciones urinarias, cistitis y nefritis. Además ayuda a prevenir la aparición de cálculos renales.


Ingredientes:
1 bote en conserva de alubias blancas
1/2 calabacín
1 cebolleta
1 puerro
2 cucharadas de salsa de tomate
4 cucharadas de aceite de oliva
sal


Elaboración:
Pela y pica la cebolleta en trocitos pequeños. A continuación, limpia el puerro (hazle tajos longitudinales para limpiar la arenilla que se deposita dentro), elimina la parte exterior y pártelo en aros finos. 



Corta el calabacín por la mitad a lo largo y depues pícalo en medias lunas finas.
En una cacerola, pon a calentar el aceite , agrega toda la verdura picada y cocínala a fuego medio durante 8 minutos. 







Mientras tanto, abre el bote de alubias, lávalas bajo el grifo para quitarle esa espumita que trae y añádelas sobre la verdura. Remueve lentamente y agrega las dos cucharadas soperas de salsa de tomate y un poco de sal. Mezcla suavemente y en tres minutos sirves.