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domingo, 26 de noviembre de 2017

Lentejas al limón con comino

Ya estoy por aquí de nuevo. Últimamente me resulta un poco complicado publicar porque entre niñas y trabajo... Os cuento un poco como me dio por hacer esta receta que vista así parece una mezcla peculiar. Veréis, ¿no os pasa que vais a comprar a algún hipermercado y os sale más barato comprar un kg de limones que un sólo limón? Pues eso me pasó a mi, quería hacer un bizcocho de limón y así aprovechar los huevos que estaban cerca de caducar pero no me daba la gana de pagar un limón a precio de oro. Total, que me sobraron limones y encontré esta receta y me dije, ¿por qué no? Una manera diferente de hacer lentejas, que siempre las hacemos con los ingredientes de siempre. Pues si no hubiera sido por esto probablemente no me hubiera lanzado. Atreveros a probar y me diréis, un plato perfecto para las fechas en las que estamos. Con el comino conseguimos que las legumbres sean también más digestivas. 


Ingredientes:
250 g de lentejas
2 dientes de ajo
1/2 cebolla
1 litro caldo de pollo
zumo de 1/2 limón
3 rodajas de limón
1/2 cucharadita de comino
aceite de oliva virgen extra
sal

Elaboración:
Ponemos a calentar en una cazuela el aceite de oliva y cuando esté bien caliente, añadimos la cebolla y el ajo bien picado, sofriéndo a fuego medio hasta que el sofrito adquiera un color dorado.

Una vez tengamos el sofrito, añadimos las lentejas y las rehogamos en el sofrito alrededor de 1 minuto. 

A continuación, agregamos el caldo de pollo y la hoja de laurel y cuando empiece a hervir, bajamos el fuego y cocinamos a fuego lento durante 40 minutos, aproximadamente hasta que las lentejas estén blanditas, dependerá del fuego de cada uno.




Cuando estén tiernas, añadimos el comino, el zumo  y las rodajas de limón, removemos y añadimos sal al gusto. Para terminar, dejamos cocer 5 minutos más.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Bizcocho de limón glaseado

Si, otra receta y otro postre... nos estamos resarciendo de esta ausencia de dulce... Hoy os traigo una receta bastante tradicional y con ingredientes de lo mas accesibles para todos.Recetas de bizcocho hay miles, de plátano, de chocolate, de calabaza, hasta de té los he visto.Existen incluso webs específicas que tratan casi solo de bizcochos (http://misbizcochoscaseros.blogspot.com.es/) Apetecen los sabores ácidos, que dan contraste al dulzor de la mezcla base... Podéis decorarlo de múltiples maneras, por poneros una diferente, os incluyo el glaseado de limón, que le da un poco más de intensidad al sabor a limón, que personalmente me encanta. 




Ingredientes:
Para el bizcocho:

  • 175 g azúcar
  • 125 ml de aceite
  • 3 huevos
  • ralladura de 1 limón
  • 175 g harina
  • zumo de 1 limón
  • 1  cucharadita de levadura en polvo
  • 1 pizca sal


Para el glaseado:

  • 80 g de azúcar glass
  • 2 cucharadas soperas de zumo de limón


Elaboración:
En primer lugar, precalentaremos el horno a 180ºC. Luego, mezclamos en un bol el aceite con el azúcar (el aceite se puede sustituir por 125 g de mantequilla, que daría mayor esponjosidad al bizcocho pero también suma más calorías). Posteriormente, incorporamos los huevos y mezclamos bien. Una vez hecho esto, añadimos la ralladura y el zumo del limón. Un inciso aquí, me encanta este rallador del IKEA. Me costó creo que menos de 6 euros, es muy comodo porque en el interior deposita todo lo rallado y se desmonta muy bien con lo que aprovechas lo rallado siempre, sin desperdiciar, sin que se te caiga fuera... ¡me encanta! Me gusta mucho comprar artículos de cocina en el IKEA cuestan cuatro duros y van muy bien.




























Ahora vamos añadiendo poco a poco la harina, levadura y sal y removiendo para que no se formen grumos. Una vez estén bien integrados, es el momento de volcar esta mezcla en el molde para el horno. Aquí bien podemos usar papel de horno para forrarlo o bien untar toda la superficie interna del molde de mantequilla para que al desmoldar no se nos quede parte de la masa pegada en el molde.



Horneamos 45 minutos, primero solo abajo y en los últimos minutos tanto arriba como abajo, de este modo evitaríamos que se abra, abombe  o se queme por la parte superior (cuidado, depende del horno, otros en 20 minutos estaría).

Para adornar el bizcocho se puede optar por hacer un glaseado, en este caso de limón. Como a mi pequeña los ácidos no le gustan y esto pretende resaltar el sabor del limón, dejé parte con glaseado y parte sin glaseado por eso lo veis de este modo. ¿Como prepararlo? No puede ser más sencillo. Vertemos los 80 g de azúcar glass en un bol, añadimos las 2/3 cucharadas soperas de zumo de limón y removemos hasta que se quede una pasta homogénea y de textura gomosa. Esta se deposita sobre el bizcocho una vez lo hayamos desmoldado y enfriado y se queda, despues de un tiempo de reposo como una capa sólida, cristaliza. Ayudaros de una espátula o superficie plana para extenderlo sobre el bizcocho.





miércoles, 25 de febrero de 2015

Rosquillas de limón y anís

Hoy os traigo otra de las recetas clásicas, clásicas... a mi me recuerdan frías tardes de invierno con el cafetín o el chocolate y unas buenas rosquillas para merendar... estas son las típicas, las rosquillas fritas, que también son muy típicas y tradicionales en la Semana Santa que pronto llega. 

Ingredientes
3 huevos
150 gr de mantequilla o margarina
2 vasos (de vino) con leche fría
la corteza de un limón rallado
2 cucharadas de levadura en polvo
3 cucharadas soperas de anís dulce
4 cucharadas soperas de azúcar
Harina, lo que admita, en mi caso sobre 600 gr
Aceite

Elaboración

En una fuente honda se añaden los huevos, la mantequilla derretida, la leche, la ralladura del limón, la levadura, el anís y el azúcar. 




Se remueven bien todos estos ingredientes para que se vayan integrando y formando una masa homogénea. 


En este momento, se comienza a agregar, poco a poco harina hasta conseguir una masa que se vaya desprendiendo de las paredes. Ha de quedar un poco blanda porque en función de la cantidad de harina añadida serán lo duras o secas que nos puedan quedar las rosquillas. 
A continuación se van formando rosquillas del grueso de un dedo meñique (en mi caso, parece el dedo meñique de un gigante) y se van friendo en abundante aceite, cuando esté poco caliente para que se hagan por dentro. 


Se aumenta el calor para que se doren y se retiran del recipiente con una espumadera, colocando un papel secante para eliminar el exceso del aceite.

Si se quiere, se puede añadir azúcar glas para espolvorear sobre las mismas.


Como garantía de éxito, únicamente indicar que es una receta de Maria Luisa García, en Asturias toda una institución, recogida dentro del segundo volumen de "El arte de cocinar". 
Por cierto, de cantidades, salieron unas cuantas, dos platos grandes bien llenos, aunque en mi casa dieron buena cuenta de ellas... ¡a mi bebé le encantan!
Espero os guste y os animéis a intentarlo.