Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!

jueves, 31 de octubre de 2013

El globo negro


Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria, el cual era, evidentemente, un excelente vendedor y, en determinado momento, soltó un globo rojo, que se elevó por los aires, atrayendo a una multitud de posibles clientes entre niños y jóvenes.

Luego soltó un globo azul, después uno amarillo, a continuación un globo blanco...
Todos ellos remontaron el vuelo hacia el cielo hasta que desaparecieron.

El niño negro, sin embargo, no dejaba de mirar un globo negro que el vendedor no soltaba en ningún momento por estar casi en el fondo de los otros. Finalmente le preguntó: "Señor, si soltara Usted el globo negro, ¿subiría tan alto como los demás?"

El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: "No es el color lo que ha hecho subir a ese y los demás globos, hijo. Es lo que hay dentro"

Ten siempre presente que lo que llevas dentro es lo único que te hará volar.

Anthony de Mello en La oración de la rana




miércoles, 16 de octubre de 2013

Para la libertad

En días como hoy en los que se llama a la movilización por defender nuestros derechos y en los que vemos una respuesta apática y desinterés en la mayoría de los casos hacia las manifestaciones y protestas, es cuando me hace pensar en las personas que protestaron y protestan en situaciones más peligrosas y que fueron los que defendieron derechos básicos que tenemos hoy, aún a costa de su bienestar y el de su familia. Por eso ver que hoy, que lo tenemos mucho más "fácil" para reivindicar nuestro estado del bienestar, me parece un poco falta de respeto no hacerlo...Por defender nuestra libertad murieron muchas personas por muy poco: escritores, soldados, campesinos... Uno de ellos fue Miguel Hernández, un poeta que siempre me ha gustado por su sencillez en el verso que no por ello es menos bello. Un poema suyo fue convertido en canción por Joan Manuel Serrat y es parte de la banda sonora que atribuimos a la transición en España. 

Joan Manuel Serrat escribía lo siguiente en la versión mexicana de su disco de poemas de Miguel Hernández, que resume mejor que yo lo que quiero expresar:
Conocí a Miguel Hernández en uno de aquellos bancos del umbrío jardín de la Universidad, la vieja y entrañable Universidad Central a cuyo balcón principal un glorioso día se asomó la libertad para arrojar sobre la acera el busto altivo del dictador. Gran día aquél. Luego llegaron sus lacayos y nos comieron a palos, pero no importa.En aquellos bancos hablábamos de amor, conspirábamos contra el régimen, leíamos poesía y tomábamos el sol al mismo tiempo. En aquellos claustros, en aquellos jardines, en aquellas aulas, entre octavillas clandestinas y apuntes de Genética Aplicada, también iban de mano en mano los maravillosos libros que desde Argentina nos hacía llegar la Editorial Austral –bendita sea– y que nos devolvían a aquellos que fueron condenados al ostracismo, con toda su voz y todo su acento. Aquellos libros eran ventanas abiertas por las que entraba un aire nuevo que ventilaba el tenebroso tiempo de la dictadura.Quisiera que los que escuchen estas canciones recuerden que su autor fue un poeta perseguido, condenado y encarcelado. Un hombre que murió en prisión por el delito de pensar y escribir cosas como las que aquí pueden oír.Fue un pastor de cabras, fue una persona comprometida con su gente y con su tiempo. Un hombre sencillo y sensible que amaba la libertad y decía: "... soy como el árbol talado que retoño y aún tengo la vida" ... y se la quitaron.Que el destino mantenga fresca la memoria y nos libre de aquellos que asesinan a los poetas y a la poesía.
Incluyo el vídeo con la canción versionada en los setenta:


lunes, 23 de septiembre de 2013

Ruta del desfiladero de las Xanas


Para los amantes de la naturaleza y el senderismo, aquí os dejo la última ruta que he realizado, el Desfiladero de las Xanas, que recibe su nombre de las Xanas de la mitología asturiana. 


El desfiladero de las Xanas es considerado como el “mini Cares”. Es considerado el hermano pequeño de la Ruta del Cares, con una longitud inferior y apto para todas las edades. El impresionante conjunto natural hizo que en el 2002 fuese declarado Monumento Natural por el Principado de Asturias. Para hacer la ruta de las Xanas hemos de disponer de entre tres horas y cuatro horas, que nos bastarán para atravesar esta garganta natural y dar la vuelta a nuestro punto de partida tranquilamente y disfrutando de cada una de rincones de la ruta.

Las Xanas son seres mitológicos que tienen la apariencia de mujeres jóvenes, de gran belleza, con cabellera larga y rubia. se aparecen preferentemente de noche o en torno a la mañana de San Juan en fuentes, cuevas y riberas de ríos. Visten sayas largas al modo del país o vestiduras blancas, algunas incluso van desnudas. Acostumbran a peinarse con peines de oro y tienen gallinas y polluelos del mismo metal. En algunos casos son dueñas de cabezas de ganado vacuno e incluso suelen aparecerse disponiendo sus riquezas en algún claro del bosque.Este personaje sale la noche de San Juan a romper su encantamiento: bailando, lavando y tendiendo sus ropas. También hace ovillos de hilo de oro y plata que regala a los pastores. Posee grandes tesoros y paga con ellos a quien le presta algún servicio haciendo ricas a las personas que la liberen de su encantamiento.
Representación de una Xana

La senda se encuentra entre los concejos asturianos de Santo Adriano, Quirós y Proaza, y se recorre mediante una senda excavada en la montaña. A principios de los años 30, se empieza la construcción de una carretera, con el fin de comunicar los pueblos de Pedroveya, Rebollada y Dosango con el valle del Trubia. Sin embargo, este proyecto no llegó a culminar en toda su envergadura, quedando reducido a una estrecha senda.

Aquí se puede observar el camino recortado en la roca de la ladera de la montaña, al inicio de la ruta
El relieve es muy abrupto, con altas paredes verticales y laderas de fuertes pendientes, a través del cual discurre el arroyo de Las Xanas o Viescas. En la zona más escarpada de la senda, hay puntos que los que puede haber hasta ochenta o noventa metros de caída hasta el río. El desfiladero alcanza los dos kilómetros de longitud, con desplomes verticales espectaculares.
Desfiladero de las Xanas

El Desfiladero de las Xanas es una ruta sencilla para toda la familia, que comienza en un parking a unos trescientos metros antes del pueblo de Villanueva, en Proaza, según se viene de Oviedo. Al empezar la ruta atravesamos una zona de piedras acumuladas, siendo la subida inicial un poco empinada, pero enseguida termina y el resto del camino, hasta el prado del final, es prácticamente llano. A continuación atravesamos el Desfiladero de las Xanas, que da nombre a la ruta, a través de un camino que ha sido escarbado en la misma roca.



En algunas partes nos impresionan sus paredes completamente verticales. Asomarse al borde del desfiladero en estas zonas da un poco de respeto, sobre todo si se padece vértigo.
En nuestro caminar hasta Pedroveya iremos atravesando varios túneles excavados en la propia roca.
Uno de los túneles que atravesaremos

Camino excavado en la roca, con pasamanos para quien lo requiera, menudo vértigo




Arroyo de las Xanas

El río, que antes lo llevábamos muy por debajo de nuestros pies, ahora está a nuestra altura. Aún así no vimos ninguna Xana por el camino...

Puente de madera cercano al bifucarción que lleva a Pedroveya

Al poco de dejar atrás el último túnel del desfiladero, llegamos a un  bosque que tendremos que atravesar y pasar sobre un pequeño puente de madera sobre el río. Poco después dejaremos a nuestra izquierda un molino de piedra abandonado y derruido, y unos metros más adelante aparecerá una bifurcación que nos permite dos opciones para continuar con nuestra ruta:
1.- Continuar recto, volver a pasar sobre otro puente de madera sobre el río, y a continuación subir un prado con bastante pendiente. Este camino es más directo pero bastante empinado.
2.- Tomar el desvío de la derecha, siguiendo el sendero, nos encontramos con las ruinas de un antiguo molino y más adelante un largo tramo de escaleras con peldaños de traviesas de ferrocarril. Esta vía es más larga, pero la subida es más suave.
Al final del camino se puede ver la ermita de Pedroveya
En ambos casos terminaremos en la iglesia del cementerio de Pedroveya, lugar escogido por muchos caminantes para recuperar fuerzas echando el diente a sus bocadillos y disfrutando del relajante canto de los pájaros, la bucólica compañía de las ovejas y de los nobles mastines que las acompañan.
A unos 500 metros está Pedroveya, donde mucha gente acude a comer en el único bar del pueblo, que tiene fama de bueno y barato pero donde, precisamente por esta fama, conseguir mesa  en temporada alta o fin de semana es casi misión imposible.



Casona tipica asturiana, con una maniega y una criba colgadas en su balconada


Hórreo típico asturiano con riestras de maíz, cebolla y ajos.A la espalda del mismo, casa Generosa, que hace honor al nombre, al abrir su bar para darnos una coca-cola cuando ya habían cerrado.

Ya en el pueblo de Pedroveya con los tradicionales hórreos y panoyas de maíz.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Parábola del burro

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. 

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: 

Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...Usa la tierra que te echan para salir adelante.

Recuerda 5 reglas para ser feliz:


Libera tu corazón del odio. 
Libera tu mente de las preocupaciones. 
Simplifica tu vida. 
Da más y espera menos. 
Ama más y... sacúdete la tierra porque en esta vida hay que ser solución, no problema



martes, 10 de septiembre de 2013

EL RATÓN Y LA RATONERA

Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Sintió emoción pensando que era lo que contenía.

- ¿Qué tipo de comida puede haber allí?. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:

- Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, mas no me perjudica en nada, no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice: – Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

- Discúlpeme Sr. Ratón, mas no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: – Pero acaso, estoy en peligro?… Pienso que no, es más estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra veloz mordió a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.

DESCONOCIDO



jueves, 22 de agosto de 2013

Al otro lado de la ventana

Hoy en día, en una sociedad cada vez más alienada en la que cada uno solo mira por su bien, sorprende encontrar a gente generosa que sin mirar a quien, reparte sin pensar a quien un momento de felicidad incluso con desconocidos. En esto estaba pensando cuando encontré esta bonita historia que espero que alguno disfrutéis.

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que; estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para alzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca.

El hombre pregunta a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:

“Quizás solo quería animarle a usted”.

MORALEJA

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.

“Hoy es un regalo, por eso se llama el presente”






jueves, 15 de agosto de 2013

¡¡ASTURIAS!!

Altas cumbres abruptas, coronadas
por el cendal de inmaculada nieve;
prados cercados de florida sebe;
maizales, viñedos, pomaradas.


Tupidísimas selvas intrincadas
donde el sol ni a penetrar se atreve;
regatos limpios de corriente leve
y ríos que descienden en cascadas.
¿Quién podrá descifrar tanta belleza
que Asturias toda guarda en sus rincones?


¡Cuando el hombre se libre de locuras
y odie al odio, y encauce las pasiones,
podrá vivir la vida de venturas
que ofrece una región con tales dones!

Rosario Acuña


Imágenes variadas recogidas mientras exploraba la tierrina. En orden, de izda a derecha y de arriba a abajo: Playa de los Quebrantos (San Juan de la Arena), lago Ercina (Parque Nacional de los Picos de Europa), río Dobra (Cangas de Onís), playa de Cuevas del Mar (Nueva de Llanes) y playa de Cobijeru (Buelna, Llanes).


La verdadera amistad


Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle.
Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que él, su caballo y su perro habían muerto en un accidente.
Es que a veces los muertos tardan un tiempo antes de darse cuenta de su nueva condición.

La caminata era muy larga, cerro arriba, el sol estaba fuerte y ellos estaban transpirados y con mucha sed.
Necesitaban desesperadamente agua.

En una curva del camino divisaron un portón magnífico, todo de mármol que conducía a una plaza pavimentada con bloques de oro, en el centro de ella había una fuente de donde emanaba agua cristalina.
El caminante se dirigió al hombre que en una garita custodiaba la entrada.

- Buen día, dice él.
- Buen día, respondió el hombre
- ¿Qué lugar es este tan lindo?, preguntó.
- Esto es el Cielo, fue la respuesta.
- ¡Qué bueno que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed, dice el hombre.
- Puede entrar a beber agua cuando quiera, dijo el guardia, indicando la fuente.
- Mi caballo y mi perro también están sedientos.
- Lo lamento, dijo el guarda.
Aquí no se permite la entrada de animales.

El hombre quedó desconcertado, pues su sed era grande.
Pero él no estaba dispuesto a beber dejando a sus amigos con sed.
Así que prosiguió su camino.

Después de mucho caminar cerro arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba señalada por una puerta vieja semi abierta.
La puerta conducía a un camino de tierra, con árboles a ambos lados haciendo sombra.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre acostado.

- Buen día, dijo el caminante.
- Buen día, dijo el hombre.
- Estamos con mucha sed yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas piedras, dijo el hombre.
Pueden beber cuanto quieran.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

- Muchas gracias, dijo al salir.
- Vuelvan cuando quieran, dijo el hombre.
- A propósito, dijo el caminante, ¿cuál es el nombre de este lugar?
- El Cielo, respondió el hombre.
- ¿Cielo? Pero si el hombre de la garita de más abajo, al lado del portón de mármol, dijo que ese era el Cielo.
- Aquello no es el Cielo, eso es el Infierno.
- Pero entonces, dijo el caminante, esa información falsa debe causar grandes confusiones.
- De ninguna manera, respondió el hombre.
En realidad, ellos nos hacen un gran favor porque allá quedan las personas que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.


jueves, 8 de agosto de 2013

El triunfo de los mediocres

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan.
Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
Texto recogido de correos cadena... pero que nos refleja tal cual.



sábado, 20 de julio de 2013

Un libro: Ciudad de ladrones

Uno de los últimos libros que he leído ha sido este, del cual no tenía mucha referencia y que había comprado en Círculo de Lectores apenas leyendo unas líneas de su argumento. Como pasa muchas veces, cuando no esperas gran cosa de un libro, una película, una persona,  puedes salir más gratamente sorprendido. 

Os cuento un poco de que trata el libro pues a mi me enganchó de principio a fin.Es la historia de dos jóvenes rusos que durante el sitio de Leningrado, durante la Segunda Guerra Mundial, se conocen en extrañas circunstancias y les es encargada una tarea imposible en medio del asedio alemán y el crudo invierno ruso.Durante su aventura encontrarán nazis, resistencia, hambruna y sus diferentes consecuencias... Impresiona situase en esas condiciones humanas, pensa que eso pasó de verdad. El autor ha hecho un libro que te atrapa, muy entretenido y que tiene buenos momentos a pesar de la situación tan lamentable por la que pasan los protagonistas. Una amistad que marcará de por vida al protagonista. Un libro totalmente recomendable.No destapo mucho más de la historia para que la disfrutéis tanto como lo hice yo.


Portada de la edición de Círculo de Lectores del libro Ciudad de ladrones