miércoles, 15 de octubre de 2014

Jardín El Capricho

En la entrada de hoy os traigo un paseo por uno de los parques, a mi parecer, más hermosos de Madrid. Se trata de un parque con aforo limitado porque se trata de un jardín histórico artístico, no se puede entrar con comida ni bebida, no tiene columpios... Todas estas restricciones son las que hacen de este jardín una maravilla, su mantenimiento y limpieza son increíbles y puedes disfrutar del parque sin el tumulto de otros más conocidos. Además, tienes multitud de bancos repartidos por todo el jardín para disfrutar en cualquier momento. Me veía a mi misma con mi libro disfrutando de una tarde en familia (a turnos con el papá para cuidar a la chiquitina, claro).
El mejor momento para visitarlo es en primavera o en otoño. Nosotros lo visitamos en mayo y disfrutamos del espectáculo de las celindas en flor que inundaban los laterales con su masa blanca.El recorrido de la visita dura alrededor de dos horas, aunque puedes quedarte todo el tiempo que quieras dado que la entrada es gratuita y la visita es libre.

En cuanto a la historia de este jardín, comentaros que nace sobre 1784, cuando los duques de Osuna, una de las familias más ilustradas y poderosas del momento, adquieren la finca para crear su paraíso artístico y natural alejado de la urbe y de la corte. En el mismo tendremos diferentes tendencias: inglesas, francesas, italianas, las relativas a la época en la que fue construido, es el único jardín del Romanticismo que existe en Madrid.Durante la Guerra Civil, fue Cuartel General del Ejército, de ahí los numerosos bunkers que recorren el jardín. Una vez finalizada la guerra, la finca pasó por varias inmobiliarias, abandonada, hasta que en 1974 fue adquirida por el ayuntamiento de Madrid. Tras numerosos años de abandono, fue recuperado en 1999, trabajo que les valió el diploma Europa Nostra en 2001.

Dentro de las 14 hectáreas que componen el jardín podrás encontrarte con diferentes construcciones, caminos por los que perderse, por donde nos podemos encontrar diversas especies de árboles, jardines de flores, charcas, un lago, canales, esculturas, diversas construcciones, un palacio y hasta un laberinto de cuidados setos.

El recinto de entrada es una enorme plaza redonda, que fue utilizada en su momento como plaza de toros.

Por la avenida central se llega a otra plaza circular donde está la Exedra, un templete con 4 columnas dóricas y una columna central dedicada a la duquesa y rodeado todo de 8 esfinges. La plaza está rodeada de 12 figuras de emperadores romanos

Continuamos por el paseo hacia adelante y encontramos el palacio, con unas bonitas escaleras de acceso, 9 medallones entre 8 columnas. En el friso superior hay 10 estatuas de angelitos; lo circunda una plaza con la fuente de los Delfines y de las Ranas. En un lateral tenemos una zona de setos conformados como laberintos que no están accesibles para el público.



Continuamos con nuestro paseo, nos acercamos por el lateral izquierdo de palacio para curiosear acerca de los restos del búnker allí cercano y continuamos el camino ascendiendo por un sendero sinuoso cuyo destino es otra construcción emblemática, el templo de Baco. El camino no tiene desperdicio, con los bordes plagados de las celindas en plena floración. (Este paseo lo hicimos en pleno mayo).


El templo de Baco consta de un templete con 12 columnas estriadas a las que se accede por 5 gradas de piedra. En el centro hay un pedestal con la figura de Baco en mármol blanco.


Cualquier rincón es adecuado para perderse y disfrutar de la naturaleza, simplemente por la visión de árboles de esta edad, el frescor que desprenden y lo bien cuidado que está el cesped y todo el jardín. 


El estanque y la casa de bambú o embarcadero (que no salen en esta foto) está acompañada del puente de hierro, tiene una bonita cascada, está habitada por patos y cisnes que hicieron las delicias de nuestra pequeña.

El casino o salón de baile tiene forma octogonal, está situada encima de un pozo que alimenta la ría, agua que sale por una cascada junto a la estatua de un jabalí.


Llegando al final del recorrido se encuentra La Casa de la Vieja, una construcción ornamental (y como todos los edificios del parque, no accesible para el público), la cual recreaba la vida de los campesinos.


Está colmado de olmos, encinas, lilos, árboles del amor y almendros, además de muchísimos tipos de flores y plantas, que consiguen teñir de colores todo el parque.

Abre los sábados, domingos y festivos (salvo el 1/enero y 25/diciembre) desde las 9 hasta las 18:30 de octubre a marzo y de 9 a 21:00 de abril a septiembre.

Como anécdota, os diré que muchos madrileños recurren al jardín para sus fotografías de boda o de comunión. Nosotros presenciamos más de una sesión amateur y también alguna profesional, porque así se aseguraban buen tiempo para las fotos, decían... Prueba de todo ello, es la cola que encontramos a nuestra salida, impresionante. 


 Por último, como siempre, para dar fé de mi presencia en este lugar y que hablo con conocimiento de causa, os incluyo una fotografía en la que salgo...









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