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viernes, 14 de noviembre de 2014

Parque Arroyo de la Vega (Alcobendas)

Hace un par de fines de semana, decidimos acercarnos a un parque cercano que habíamos visto desde el coche, de pasada y que teníamos curiosidad por conocer. Es de esos sitios de los cuales no esperas nada, que vas sin planear y te sorprenden. Vaya si te sorprenden. 

El Jardín de la Vega es un parque público en el que puedes encontrar un invernadero, un museo del Bonsai y que cuenta además con fuentes ornamentales, juegos infantiles, mesa de ping pong...Es un sitio donde se pueden llevar bicicletas y patines, pues cuenta con áreas extensas donde poder utilizarlos, además de estar bastante bien mantenido.

Imágenes del interior del invernadero del Jardín de la Vega
En el parque no falta un detalle, hay diferentes ambientes:rosaledas, zonas con mucho cesped, largos paseos, arboledas, miradores sobre la ciudad. En el parque, la sombra es abundante y para el verano es un sitio muy recomendable para escapar del asfixiante calor. 

Dentro del parque, podemos destacar lo siguiente:

-Campana de la Paz Mundial, la cual es una reproducción de una tradicional campana japonesa que se instaló en la sede de las Naciones Unidas, la cual fue realizada con la fundición de las monedas recoletacdas en más de 60 países como homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Es una belleza que inspira paz y tranquilidad y es que contiene los cinco elementos del feng-shui: agua, tierra, fuego, metal y madera.
Campana de la Paz Mundial
Leyenda de la Campana de la Paz Mundial
-El área infantil, que incluye una gran zona dominada por un barco en torno a un suelo con ondulaciones que simula el mar. Es conocido por los que lo visitan como "el barco pirata".


Barco pirata

-El museo del bonsai, que recoge una importante muestra de estos pequeños árboles en miniatura, la entrada cuesta 3 euros y hay que controlar un poco el horario. Nosotros llegamos un domingo a las 13.45 y claro, nos recomendaron no hacer una visita de sólo 15 minutos, pues hay mucho que ver. (Los he visto por fotos, lamentablemente). Por cierto, si a alguno os gusta el tema especialmente, recomiendo visitar el Jardín Botánico de Madrid, donde hay una buena muestra de bonsais, pues Felipe González donó parte de los que poseía tras dejar la Moncloa. 

-Miradores sobre unas colinas cercanas, están rodeadas de césped y permiten admirar la ciudad y el parque, pero claro, si vas con un bebé con carrito, no son muy accesibles, por lo que pasamos. 

Imágenes del exterior del invernadero, que se puede apreciar a un lado. Al fondo, los miradores de la ciudad
-El invernadero, que contiene numerosas plantas domésticas habituales como distintos tipos de ficus, tronco de Brasil, cintas, helechos, pero en mucho mayor tamaño. También contienen mandarinos, limoneros, palmeras... es un lugar muy tranquilo y perfecto para pasear con un bebé en carrito.





Eso sí, este espacio, debido a la falta de interés y visitas de los vecinos de Alcobendas (creo que por desconocimiento), supone un sobrecoste al Ayuntamiento, que hallevado a realizar un concurso público para transformar y darle un nuevo uso a las instalaciones, con lo que, si te interesa verlo, date prisa porque no se sabe lo que durará. Se nota, en todo caso, que no pasa por su momento de mayor esplendor. 

Incluyo a continuación, otros rincones del parque, que con los colores otoñales está espectacular. Ideal para llevarte un libro, está a un paso de centros comerciales, oficinas, pero aquí se puede hacer un pequeño descanso del bullicio. 





miércoles, 15 de octubre de 2014

Jardín El Capricho

En la entrada de hoy os traigo un paseo por uno de los parques, a mi parecer, más hermosos de Madrid. Se trata de un parque con aforo limitado porque se trata de un jardín histórico artístico, no se puede entrar con comida ni bebida, no tiene columpios... Todas estas restricciones son las que hacen de este jardín una maravilla, su mantenimiento y limpieza son increíbles y puedes disfrutar del parque sin el tumulto de otros más conocidos. Además, tienes multitud de bancos repartidos por todo el jardín para disfrutar en cualquier momento. Me veía a mi misma con mi libro disfrutando de una tarde en familia (a turnos con el papá para cuidar a la chiquitina, claro).
El mejor momento para visitarlo es en primavera o en otoño. Nosotros lo visitamos en mayo y disfrutamos del espectáculo de las celindas en flor que inundaban los laterales con su masa blanca.El recorrido de la visita dura alrededor de dos horas, aunque puedes quedarte todo el tiempo que quieras dado que la entrada es gratuita y la visita es libre.

En cuanto a la historia de este jardín, comentaros que nace sobre 1784, cuando los duques de Osuna, una de las familias más ilustradas y poderosas del momento, adquieren la finca para crear su paraíso artístico y natural alejado de la urbe y de la corte. En el mismo tendremos diferentes tendencias: inglesas, francesas, italianas, las relativas a la época en la que fue construido, es el único jardín del Romanticismo que existe en Madrid.Durante la Guerra Civil, fue Cuartel General del Ejército, de ahí los numerosos bunkers que recorren el jardín. Una vez finalizada la guerra, la finca pasó por varias inmobiliarias, abandonada, hasta que en 1974 fue adquirida por el ayuntamiento de Madrid. Tras numerosos años de abandono, fue recuperado en 1999, trabajo que les valió el diploma Europa Nostra en 2001.

Dentro de las 14 hectáreas que componen el jardín podrás encontrarte con diferentes construcciones, caminos por los que perderse, por donde nos podemos encontrar diversas especies de árboles, jardines de flores, charcas, un lago, canales, esculturas, diversas construcciones, un palacio y hasta un laberinto de cuidados setos.

El recinto de entrada es una enorme plaza redonda, que fue utilizada en su momento como plaza de toros.

Por la avenida central se llega a otra plaza circular donde está la Exedra, un templete con 4 columnas dóricas y una columna central dedicada a la duquesa y rodeado todo de 8 esfinges. La plaza está rodeada de 12 figuras de emperadores romanos

Continuamos por el paseo hacia adelante y encontramos el palacio, con unas bonitas escaleras de acceso, 9 medallones entre 8 columnas. En el friso superior hay 10 estatuas de angelitos; lo circunda una plaza con la fuente de los Delfines y de las Ranas. En un lateral tenemos una zona de setos conformados como laberintos que no están accesibles para el público.



Continuamos con nuestro paseo, nos acercamos por el lateral izquierdo de palacio para curiosear acerca de los restos del búnker allí cercano y continuamos el camino ascendiendo por un sendero sinuoso cuyo destino es otra construcción emblemática, el templo de Baco. El camino no tiene desperdicio, con los bordes plagados de las celindas en plena floración. (Este paseo lo hicimos en pleno mayo).


El templo de Baco consta de un templete con 12 columnas estriadas a las que se accede por 5 gradas de piedra. En el centro hay un pedestal con la figura de Baco en mármol blanco.


Cualquier rincón es adecuado para perderse y disfrutar de la naturaleza, simplemente por la visión de árboles de esta edad, el frescor que desprenden y lo bien cuidado que está el cesped y todo el jardín. 


El estanque y la casa de bambú o embarcadero (que no salen en esta foto) está acompañada del puente de hierro, tiene una bonita cascada, está habitada por patos y cisnes que hicieron las delicias de nuestra pequeña.

El casino o salón de baile tiene forma octogonal, está situada encima de un pozo que alimenta la ría, agua que sale por una cascada junto a la estatua de un jabalí.


Llegando al final del recorrido se encuentra La Casa de la Vieja, una construcción ornamental (y como todos los edificios del parque, no accesible para el público), la cual recreaba la vida de los campesinos.


Está colmado de olmos, encinas, lilos, árboles del amor y almendros, además de muchísimos tipos de flores y plantas, que consiguen teñir de colores todo el parque.

Abre los sábados, domingos y festivos (salvo el 1/enero y 25/diciembre) desde las 9 hasta las 18:30 de octubre a marzo y de 9 a 21:00 de abril a septiembre.

Como anécdota, os diré que muchos madrileños recurren al jardín para sus fotografías de boda o de comunión. Nosotros presenciamos más de una sesión amateur y también alguna profesional, porque así se aseguraban buen tiempo para las fotos, decían... Prueba de todo ello, es la cola que encontramos a nuestra salida, impresionante. 


 Por último, como siempre, para dar fé de mi presencia en este lugar y que hablo con conocimiento de causa, os incluyo una fotografía en la que salgo...