Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Lista para el nacimiento del bebé

Os traigo hoy una entrada orientada a los futuros papás. Y es que una de las cosas que más les preocupan es disponer de la bolsa o maleta preparada con todas las cosas necesarias para el bebé y la mamá para cuando llegue el momento del parto en el hospital. Una vez preparado, es buena idea colocar la misma en un lugar accesible ya que, en caso de no darnos tiempo a pasar por casa, daremos instrucciones a alguien para que lo recoja.En otra entrada recogeré una serie de productos que es necesario tener en casa para cuando salgamos del hospital, como lo básico o que me ha ido bien, marcas, etc. Recordad que la ropa que utilicemos ha de ser cómoda de poner y quitar y además, ha de ser lavada previa al uso (aunque sea nueva) antes de que sea utilizada por el bebé. Nunca con suavizante y usaremos un detergente neutro, tipo jabón de marsella (líquido o pastilla).

Porque la mamá y el bebé no necesitan demasiadas cosas en el momento de dar a luz, lo único conviene prepararlas con al menos un mes de antelación, por si el bebé le da por adelantarse. En mi caso, este es el segundo embarazo y en el anterior mi pequeña se adelantó en un mes el nacimiento, con lo que nos pilló un poquillo con las cosas a medio hacer. Además, hay que tener en cuenta que en los hospitales públicos y algunos privados nos proporcionan parte de las cosas necesarias.

La cantidad de prendas dependerá del tiempo que la madre esté ingresada en el hospital. Aquí enumeraremos todo lo que es necesario llevar en la canastilla para la mamá y para el bebé en una estancia de dos/tres días que es lo que estaremos en el caso de un parto natural. Para un cesárea suelen ser en torno a los cinco días en hospitales públicos.

Para  el hospital el bebé necesitará:
  • 1 paquete pequeño de pañales talla 0 o 1: Estos suelen llevar alrededor de 20-30 pañales que es lo que necesitaremos. No obstante, el hospital suele proveer cierto número de ellos. En mi caso, como estuvimos en prematuros, era siempre pero me consta que han reducido el número de pañales para los nacimientos "normales", por lo que mejor llevar un paquetín que no ocupan demasiado. Pueden pareceros muchos pero es que al principio habrá que cambiarlos en cada toma aproximadamente (se comprueba tras cada una si orina sobre todo, porque es indicativo de la hidratación del bebé, es muy importante comprobar que orine cada poco en los primeros días para evitar la deshidratación.) Os digo entre 0 o 1 porque dependerá un poco del peso del bebé, más o menos por lo que os orientan en las revisiones ya sabéis el peso que alcanzará. En los primeros días usamos dodot sensitive. Ahora presentan una línea que permite detectar sin abrir el pañal cuando éste está húmedo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Los retos de una nueva madre

Este texto, recogido de la web de Vivian Watson http://naceunamama.com/, recoge ampliamente los sentimientos encontrados una vez te conviertes en mamá. Es además un buen punto de referencia para nuevas mamás.  
¿Qué puedo decir ahora? Blanca nos cambió la vida. No recuerdo cómo vivíamos sin ella. Por eso, para explicarlo mejor, incluyo el texto al que hago referencia, muy bonito, por cierto. 

A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.
Pero es duro. Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después. Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo. Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida. Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.
¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?
Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías. Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor.
Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco. Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor..