Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!
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sábado, 16 de mayo de 2020

Valle de la Angostura

Ya tenemos la primavera aquí al lado y con este sol y con días cada vez más largos parece que apetece más acercarnos a la naturaleza y disfrutar un día entero en ella, viendo como surgen las flores y como la hierba coge vigor y sale con fuerza. Pues os propongo un sitio para perderse si estais buscando algo así. ¿Se nota que empecé esta entrada antes de la cuarentena, eh? Esta es una de las últimas salidas que hicimos antes de encerrarnos en casa.
Creando recuerdos y no cosas
Se trata de una ruta por la zona de Rascafría, más allá del Paular. Si tenéis niños vais a tener un montón de cosas con las que alucinar: aparte de llevar el río al lado todo el rato y encontrar a lo largo del camino sitios donde tirar piedras, habrá muchas rocas gigantes, zonas de campo abierto donde correr, flores tipo azafrán que están saliendo, cascadas impresionantes, patos... Las nuestras las disfrutaron a rabiar. Para los adultos es un paseo agradable, sin dificultades y con un agua prístina, que refleja el paisaje y nos arrulla con su rumor durante todo el recorrido. 
La ruta se desarrolla en la zona norte de la comunidad de Madrid, en la zona entre Rascafría y el puerto de Cotos. Para llegar al punto de partida, tendréis que ir al aparcamiento que encontramos al lado de los restaurantes Pinosaguas y la Isla, entre los kilómetros 31 y 32 de la carretera M-604 entre Racafría y el puerto de Cotos. Desde el aparcamiento del área recreativa La Isla, vamos por un camino que nos lleva derechos a la orilla del arroyo Angostura, o río Lozoya, aguas arriba, por el mismo lado del aparcamiento, (derecho según subimos). Nada más salir del parking nos encontramos con un puente a nuestra izquierda que nos lleva al restaurante La Isla, por el que no tenemos que cruzar
Presa del Pradillo
El sendero sigue avanzando entre robles y hermosos ejemplares de pino albar, llegando enseguida a la cascada que forma la Presa del Pradillo. Tanto la cortina de agua como el tranquilo embalse que encontraremos en la parte superior forman un bello entorno que merece la pena contemplar sosegadamente.Nosotros escogimos esta tranquila zona que parece un espejo para detenernos y comer tranquilamente. Encontramos unos cuantos patos que hizo aún más entretenida la comida. La novedad de comer en el monte, comprarles un postre sorpresa de corazón y cosas así ya eran suficiente pero ver patos, ¡uff!, alucinan.
Nuestro comedor con vistas
El camino continua y se bifurca, el oficial un poco más arriba pero hay otro que ha ido haciendo la gente para no perder de vista el río. Nos encontramos en una zona repleta de majestuosos pinos, salteado de grandes rocas pero muy cómoda de caminar. Seguimos sin problemas el sendero bien marcado, que en todo momento lo llevamos pegados al río. Así, tras recorrer algo más de un kilómetro después de la presa, llegaremos a una pista que hemos de seguir hacia la izquierda.

Esta pista será nuestra senda a través del valle que no le resta un ápice de encanto a la ruta, porque seguiremos disfrutando del río y de las diferentes cascadas, puentes y formas de las rocas y además bajo la sombra de unos buenos pinos.

Nosotros tuvimos tanto entretenimiento que no llegamos a doblar la ruta, sino que dimos la vuelta sobre nuestros pasos, porque lo que queríamos realmente es disfrutar los cuatro de una salida a la naturaleza.Hicieron el lobo en las rocas, jugaron con la arena en los remansos del río, hicieron de trogloditas pintando dibujos con palos en las rocas... una maravilla, vamos. 
Solo una muestra de la maravilla de paisaje
Quien nos iba a decir que era una de nuestras últimas salidas, menos mal que la disfrutamos a tope, a ver si poco a poco, la gente se va concienciando un poco de en que vivimos y esto se levanta, pero bien, con prudencia, mascarillas y RESPETANDO LAS NORMAS Y LEYES, que para algo se hacen. 
¿Soñamos?



jueves, 16 de junio de 2016

Lugares con encanto del oriente asturiano (I)

Hoy dedico esta entrada a bonitos lugares que podéis encontrar en el oriente costero asturiano, que aunque no sea mi zona son una maravilla.Esta zona, a diferencia del occidente, se caracteriza por la cercanía de los Picos de Europa al mar Cantábrico lo que hace que en poca distancia imponentes montañas se fundan con la rasa costera en forma de espectaculares acantilados, playas o pequeñas calas y pedreros. 

Esta pequeña selección reune parte de los lugares que visité más recientemente y me quedaron tantas ganas de más... esa abrupta costa y esas pequeñas playas llenas de recovecos, con dulces tonos turquesa y llenos de pozas son preciosas. Son más para ver que para bañarse pero son una pasada igualmente. 

Como siempre, para dar fe de mi presencia, incluyo alguna conmigo misma, en este caso desde los bufones de Pría, una zona costera que se caracteriza porque en días de mucha bravura de mar el agua del mismo se cuela por huecos y chimeneas bajo el suelo saliendo disparado como surtidores de agua pulverizada.Un gran volumen de agua empujado por las olas entra con gran fuerza por la parte inferior del bufón, y sube por el estrecho canal provocando un silbido o bufido característico que es el que da nombre. El día que estuvimos sonar, sonaba fuerte, pero el bufón era una neblina de agua, nada que ver con lo que se ve en septiembre cuando las marejadas ya son más contundentes.



Os traigo en estas líneas dos playas muy cercanas entre sí y muy conocidas en toda Asturias, Torimbia y Toranda. Probablemente Torimbia por su magnitud, belleza y conservación sea de las más bonitas de Asturias. Su acceso es peatonal y por un camino un poco pendiente que no es para llevar niños, por lo que no es del todo fácil acceder, supongo que por eso conserva su belleza. Es una playa en la que se permite el nudismo, hay tanto bañistas de un tipo como de otro, mezclados.Ambas pertenecen al concejo de Llanes, al igual que los bufones de Pría.



domingo, 29 de mayo de 2016

Ruta de los pueblos rojos y negros de Segovia

Muy cerca de Madrid,  en los alrededores de la bonita localidad de Riaza, en la provincia de Segovia, se encuentra una comarca rural caracterizada por los colores de su arquitectura, que les da un tono característico, es lo que se conoce como la ruta de los pueblos rojos y negros. Esta ruta se extiende también por la cercana provincia de Guadalajara si bien nosotros en su día hicimos una pequeña incursión en la zona, disfrutando también de la hermosa villa de Riaza. 

Para llegar hasta allí saldremos de Madrid por la A-1, hasta el kilómetro 105, donde tomaremos la N-110, sentido Soria, llegando rápidamente a nuestra primera parada de la ruta, Riaza. Este pueblo no pertenece a la ruta de los rojos o negros, pero es muy bonito, tiene una Plaza Mayor muy bonita, rodeada de edificios con soportales, de forma circular y llenos estos soportales de restaurantes que ofrecen cochinillo, lechazo, lo tradicional en la zona. 

Riaza se merece un paseo por su zona vieja y una visita al parque que hay a la entrada de Riaza si tenéis niños, porque es una chulada. Enorme y lleno de columpios y toboganes de todos los tamaños y formas.