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miércoles, 13 de enero de 2021

Bosque finlandés (Rascafría)

El rincón que os traigo hoy se halla en una de las zonas más concurridas en fin de semana por los madrileños, que es Lozoya, Rascafría, etc, por el encanto natural de sus pueblos y bosques y también, como no, por su buena gastronomía.
Vistas desde el Puente del Perdón










Situado en la zona norte de Madrid, se puede acceder a la misma tanto desde la A1 como desde la A6 por Segovia, aunque nosotros nos desplazamos por la autovía de Burgos.En esta carretera tomaremos la salida 69 que nos lleva dirección Lozoya/Rascafría por la M-604. Cuando lleguemos a Rascafría, los paneles indicativos nos conducirán hasta el Monasterio de Nuestra Señora del Paular, a mano derecha hay unos aparcamientos donde dejaremos el coche. Está justo a la entrada del monasterio. Si no hubiera sitio aquí,  poco más adelante están los aparcamientos del área recreativa de Las Presillas, muy cercano, pero del otro lado de la carretera.
Puente del Perdón

El punto de partida es cruzando la carretera en sentido hacia el Puente del Perdón, el cual ayudaba a cruzar las aguas del río Lozoya hacia el Monasterio de Santa María del Paular, perteneciente en un principio a la orden cartuja desde 1390 hasta 1954, momento en que pasó a manos de los benedictinos. El Puente del Perdón recibe este curioso nombre debido la leyenda por la cual el preso era juzgado junto al puente, si recibía el perdón, podrían cruzar hacia el otro lado, si no era así, se hacía justicia en la Casa de la Horca.


Poco antes de terminar de cruzar el puente, verás una verja de hierro a la izquierda que da acceso al Camino Natural Valle del Lozoya e indicará que se puede llegar al albergue Los Batanes. No busques señalización del bosque porque no la vas a encontrar, sólo adentrate por esta ruta y en unos cinco, diez minutos, notarás el cambio de vegetación y verás alguna pequeña construcción, solo hemos de ir siempre recto y paralelo al río a través de un frondoso bosque de abedules, chopos, abetos...  Sabremos que hemos llegado cuando veamos una especia de pequeño puente de piedra sobre un riachuelo y una caseta de madera al fondo, la cual fue una sauna finlandesa en su momento, con un pequeño embarcadero y un lago. Verás que el bosque se ha vuelto más denso y que habitan en esta zona otras especies de árboles diferentes. No es un bosque natural autóctono, fue creado en los años 80 con motivo de la celebración del hermanamiento de Rascafría con la capital de Finlandia. También se construyó sobre las aguas del río Lozoya un precioso embarcadero y una caseta de madera que en su día fue utilizada como sauna.

Acceso al bosque finlandés




Es un camino muy sencillo y fácil de realizar, prácticamente siempre llano, que si dejas el bosque y continuas el sendero te llevará a Rascafría o incluso puedes ir y volver al lado de la carretera hacia el monasterio de El Paular. Es una muy buena opción para hacer con niños, nosotros lo hicimos con una de 6 y otra de 3 años, sin problema.
El camino

Al fondo se ve la cabaña y el inicio del embarcadero, en primer plano, el lago.
Por otro lado, es una maravilla para la vista, da igual la estación en la que visites la zona. Como podéis ver nosotros fuimos en otoño, a primeros de noviembre y estaba así de espectacular, pero en invierno, cuando el resto de árboles no tienen hojas tiene que ser también muy bonito y ya si lo pillas con nieve como estos días, es un paisaje de cuento. Merece la pena pararse, relajarse, pasear lentamente en torno al lago y solo respirar... 
Pequeño puente de piedra que da acceso al lago



Antigua sauna finlandesa
Tras el paseo por estas zonas, terminamos la tarde en un café de Rascafría e hicimos una parada en la fábrica de chocolate natural San Lázaro Hacedme caso, no dejéis de entrar y probar, tienen numerosas pruebas. Chocolate con fresa, con plátano, con canela, con limón... haced la prueba y llevaros un poco de todo, os encantará. 

Si te ha gustado la entrada, no dudes en comentar, estaré encantada de responderte. ¿Soñamos?



sábado, 16 de mayo de 2020

Valle de la Angostura

Ya tenemos la primavera aquí al lado y con este sol y con días cada vez más largos parece que apetece más acercarnos a la naturaleza y disfrutar un día entero en ella, viendo como surgen las flores y como la hierba coge vigor y sale con fuerza. Pues os propongo un sitio para perderse si estais buscando algo así. ¿Se nota que empecé esta entrada antes de la cuarentena, eh? Esta es una de las últimas salidas que hicimos antes de encerrarnos en casa.
Creando recuerdos y no cosas
Se trata de una ruta por la zona de Rascafría, más allá del Paular. Si tenéis niños vais a tener un montón de cosas con las que alucinar: aparte de llevar el río al lado todo el rato y encontrar a lo largo del camino sitios donde tirar piedras, habrá muchas rocas gigantes, zonas de campo abierto donde correr, flores tipo azafrán que están saliendo, cascadas impresionantes, patos... Las nuestras las disfrutaron a rabiar. Para los adultos es un paseo agradable, sin dificultades y con un agua prístina, que refleja el paisaje y nos arrulla con su rumor durante todo el recorrido. 
La ruta se desarrolla en la zona norte de la comunidad de Madrid, en la zona entre Rascafría y el puerto de Cotos. Para llegar al punto de partida, tendréis que ir al aparcamiento que encontramos al lado de los restaurantes Pinosaguas y la Isla, entre los kilómetros 31 y 32 de la carretera M-604 entre Racafría y el puerto de Cotos. Desde el aparcamiento del área recreativa La Isla, vamos por un camino que nos lleva derechos a la orilla del arroyo Angostura, o río Lozoya, aguas arriba, por el mismo lado del aparcamiento, (derecho según subimos). Nada más salir del parking nos encontramos con un puente a nuestra izquierda que nos lleva al restaurante La Isla, por el que no tenemos que cruzar
Presa del Pradillo
El sendero sigue avanzando entre robles y hermosos ejemplares de pino albar, llegando enseguida a la cascada que forma la Presa del Pradillo. Tanto la cortina de agua como el tranquilo embalse que encontraremos en la parte superior forman un bello entorno que merece la pena contemplar sosegadamente.Nosotros escogimos esta tranquila zona que parece un espejo para detenernos y comer tranquilamente. Encontramos unos cuantos patos que hizo aún más entretenida la comida. La novedad de comer en el monte, comprarles un postre sorpresa de corazón y cosas así ya eran suficiente pero ver patos, ¡uff!, alucinan.
Nuestro comedor con vistas
El camino continua y se bifurca, el oficial un poco más arriba pero hay otro que ha ido haciendo la gente para no perder de vista el río. Nos encontramos en una zona repleta de majestuosos pinos, salteado de grandes rocas pero muy cómoda de caminar. Seguimos sin problemas el sendero bien marcado, que en todo momento lo llevamos pegados al río. Así, tras recorrer algo más de un kilómetro después de la presa, llegaremos a una pista que hemos de seguir hacia la izquierda.

Esta pista será nuestra senda a través del valle que no le resta un ápice de encanto a la ruta, porque seguiremos disfrutando del río y de las diferentes cascadas, puentes y formas de las rocas y además bajo la sombra de unos buenos pinos.

Nosotros tuvimos tanto entretenimiento que no llegamos a doblar la ruta, sino que dimos la vuelta sobre nuestros pasos, porque lo que queríamos realmente es disfrutar los cuatro de una salida a la naturaleza.Hicieron el lobo en las rocas, jugaron con la arena en los remansos del río, hicieron de trogloditas pintando dibujos con palos en las rocas... una maravilla, vamos. 
Solo una muestra de la maravilla de paisaje
Quien nos iba a decir que era una de nuestras últimas salidas, menos mal que la disfrutamos a tope, a ver si poco a poco, la gente se va concienciando un poco de en que vivimos y esto se levanta, pero bien, con prudencia, mascarillas y RESPETANDO LAS NORMAS Y LEYES, que para algo se hacen. 
¿Soñamos?



martes, 4 de marzo de 2014

Senda a la Laguna de Peñalara

Porque no todo van a ser rutas por Asturias, que por suerte o por desgracia vivimos en Madrid, hoy incluyo una ruta muy fácil que hicimos en la sierra madrileña. Tan fácil es, que la hicimos en plena ola de calor en verano y no morimos en el intento, jeje... Se nota que a esa altitud un poco refresca, aunque mi cara dijese lo contrario....

Es una ruta muy conocida, fácil de hacer, bien señalizada y que se puede realizar con tranquilidad, mucha tranquilidad en una tarde...
Iniciamos la ruta en el puerto de Cotos, al cual se puede llegar desde Navacerrada o Rascafría. Desde aquí surgen varias rutas, por eso hay que fijarse un poco en los carteles, la nuestra son 2400 metros de distancia (sólo ida) y se tarda entre hora y hora y media en hacer el ascenso a la laguna. Es decir, en total serían como unas tres horas con calma y una distancia asumible para gente que no hace ejercicio regularmente.

En el aparcamiento del Puerto de Cotos, encontramos una valla de madera a la izquierda de la Venta Marcelino donde se nos indican las distintas rutas y el inicio del camino. Al principio, es solo subida, por un camino empedrado y luego ya se transforma en una pista de tierra.

Un poco más adelante está el Mirador de la Gitana, desde el cual podemos divisar las cumbres de la sierra, tenemos en relieve los distintos picos señalados. Un poco más arriba nos desviamos hacía la derecha, para coger una senda que bordea el Valle del Lozoya, con unas vistas magníficas de la sierra. A lo largo de todo este recorrido iremos dejando hasta tres fuentes a nuestro lado, aunque nosotros llevábamos nuestro propio suministro de agua mineral, por si las moscas.
Mirador de la Gitana
Detalle del camino de ascenso con vallado para el ganado
Detalle de las vistas desde el camino de ascenso
El Circo de Peñalara (circo glaciar como forma de relieve originada por la erosión del hielo en las zonas de alta montaña en la era cuaternaria.Aparece en la zona alta de montaña, allá donde se acumula y compacta el hielo que se va deslizando valle abajo.Su forma es similar a un anfiteatro, por su hondonada y sus altas paredes verticales) se puede ver desde el Chozo de la Hoya, donde se unen varios arroyos en una pequeña presa.Además, podremos observar vacas y, como nos ocurrió a nosotros, ciervos, pastando por esta zona.Algo muy habitual en Asturias, y más en mi zona, pero que aquí en Madrid me ha sorprendido. Desde aquí subiremos por un sendero de madera hasta la laguna, la cual se encuentra cercada con un cable para preservar el entorno.Aquí nos podemos sentar y disfrutar del paisaje singular. 




Vistas tras pasar por el Chozo de la Hoya
Vacas pastando durante el recorrido
Detalle del arroyo y el sendero de madera tras pasar el Chozo de la Hoya


Ciervos pastando vistos desde el Chozo de la Hoya
Camino de ascenso a la laguna de Peñalara
Foto para la posteridad
Laguna Peñalara