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domingo, 26 de octubre de 2014

Tallarines al salmón

El plato de hoy es muy completo, estamos mezclando los hidratos de carbono de absorción lenta que nos aporta la pasta y las propiedades nutritivas del pescado. Las beneficiosas cualidades del salmón lo han convertido en uno de los clásicos entre los pescados azules, fresco o ahumado es uno de los más solicitados. Por cierto, para no variar, es un plato que además de completo en cuanto a sus cualidades nutritivas, no exige para nada ser un chef o un cocinero profesional, es muy sencillo de elaborar.

Recuperando la tradición de otras entradas de recetas, me gustaría detallar un poco el contenido nutricional de la misma, pues creo que siempre es importante tener en cuenta los factores positivos (o negativos) que pueda tener una receta. 

Información nutricional

La pasta es un alimento hecho a base de harinas de trigo y otros elementos en menor cantidad (como sodio) el cual podemos definir como una fuente alta de carbohidratos en nuestra dieta (cabe señalar que la dieta ideal debe de contener un mayor numero de carbohidratos que de proteínas y grasas), se exalta su bajo contenido de grasas y sus grandes propiedades en el organismo. La pasta por si sola contiene vitaminas E y B (en muchas ocasiones encontraremos que están adicionadas y enriquecidas), además de contener un porcentaje aceptable de fibras.

Los beneficios de la pasta, se podrian resumir en los siguientes:
Baja los niveles de colesterol
Ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre
Su consumo es ideal para personas hipertensas
Ayuda a mantener el peso corporal en cantidades adecuadas


El salmón es un pescado azul o graso que aporta unos 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne, un contenido similar al de las sardinas, el jurel o el atún. La grasa es rica en omega-3, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos, y además aumentan la fluidez de la sangre, lo que previene la formación de coágulos o trombos. Por este motivo, se recomienda el consumo habitual de salmón a la población general, y en particular en caso de trastornos cardiovasculares. El salmón es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, al igual que el resto de pescados.

En cuanto a vitaminas, destaca la presencia de algunas pertenecientes al grupo B como la B2, B3, B6 y B9 y B12. Éstas permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos, es decir, hidratos de carbono, grasas y proteínas e intervienen en procesos de gran importancia (formación de glóbulos rojos, síntesis de material genético, funcionamiento del sistema nervioso y del sistema de defensas, etc.). No obstante, la cantidad presente de estas vitaminas no es muy significativa si se compara con otros alimentos ricos en estos nutrientes.

La riqueza en grasa del salmón hace que contenga cantidades interesantes de algunas vitaminas liposolubles como la A y la D. La A contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, piel y otros tejidos del cuerpo. Además, favorece la resistencia frente a las infecciones, es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y para la visión nocturna. También interviene en el crecimiento óseo, en la producción de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales. La vitamina D regula los niveles de calcio en la sangre y favorece la absorción y fijación de este mineral en los huesos.

Es fuente de magnesio y yodo, y su contenido medio de hierro es inferior al de la mayoría de los pescados. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. También forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. El yodo es indispensable para el buen funcionamiento del tiroides , así como para el crecimiento del feto y el desarrollo de su cerebro.

Detalle de la elaboración
Ingredientes
500 g de tallarines
2 lonchas gruesas (alrededor de 2 cm ancho) de salmón fresco (en mi caso, congelado)
250 ml de nata para cocinar
1 cucharadita de eneldo picado
sal y pimiental (al gusto)
2 dientes de ajo
agua abundante para cocer la pasta
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Preparación de la salsa de nata y salmón

Lavamos el salmón y le quitamos la piel. Lo secamos para eliminar bien el agua sobrante, para evitar que la suelte en la salsa y que esta nos quede más ligera de lo esperado.
Cortamos el salmón en dados y lo reservamos en un plato.
Pelamos y cortamos muy finos los dientes de ajo. Es necesario eliminar la parte central, donde germina, para evitar que nos repita su sabor. Vertemos un buen chorro de aceite de oliva en una sartén y pasamos el ajo a fuego lento durante unos dos minutos, hasta que empiece a tomar un color dorado.
Por otro lado, salpimentamos al gusto los dados de salmón y los añadimos a la sartén con el ajo, remosvemos todo con la cucharta de madrea durante 2-3 minutos. Finalmente, espovoreamos por encima la cucharada de eneldo picado y añadimos la nata líquida. Vamos meclando todos los sabores bien, dejando que vaya reduciendo la salsa hasta que comience a burbujear, que será cuando la retiraremos del fuego.

Corregimos el sal si hiciera falta y agitamos la sartén suavemente para integrar bien los sabores de la salsa. Un truco para que nos quede mejor el plato es tener la salsa de nata y salmón ya lista antes de que la pasta se añada al agua. La salsa debe esperar a los tallarines y no al revés.
Calentamos el agua con una cucharada de aceite y sal en una cazuela e incorporarmos la pasta cuando el agua hierva. A continuación, añadiremos la pasta, siempre junta y la removemos con una cuhara de madera para que los tallarines no se peguen y queden sueltos. Los dejaremos en cocción tanto como recomiende el fabricante. Una vez transcurrido este tiempo, escurrimos la pasata y la juntamos con la salsa de salmón dejandolo a fuego lento y removiendo para que la pasta vaya adquiriendo el sabor de la salsa incorporada.





domingo, 13 de julio de 2014

Salsa de tomate de María Luisa García

Si hay un libro de recetas conocido en Asturias y que está prácticamente en todas las casas es el recetario "El arte de cocinar" , de María Luisa García, una asturiana que empezó dando cursos de cocina y que escribió tres tomos de "El arte de cocinar" allá por los setenta. Es como la Biblia de la cocina en Asturias. En mi poder obra la primera parte, que ya tiene unos años y ya iba por la vigésimoquinta edición. Doy fe que en Asturias sigue a la venta y creo recordar que va cercana a la trigésima edición. ¿Que por qué todo esto? Porque se trata de recetas del día a día, sencillas, con alimentos que todos tenemos a mano, baratos y que salen bien. Y porque se merece salir en el blog (aunque yo no sea una cocinitas) por todo lo anterior y para hacer honor a recetas sencillas, sencillas.Para receta sencilla, traigo hoy una de las dos maneras que indica el recetario para la salsa de tomate. 
Que no os asuste el color con el que ha quedado la salsa. Como no tengo chino o pasa-puré, lo he hecho con batidora y parece que se oxida más y queda con este color anaranjado en lugar del rojizo del tomate.
Ponemos en una sartén un poco de aceite y añadimos a la misma cebolla picada y dejamos sofreír a fuego medio. Cuando vemos que está blandita (pero no dorada), añadimos el tomate cortado en trozos. A continuación, machacamos un diente de ajo y  un poco de perejil en el mortero, con un poco de vino blanco. Se lo añadimos a la salsa, le añadimos sal y una pizca de azúcar (para la acidez) y se cuece hasta que espese. Tenemos que ir removiendo cada poco para que no se queme la salsa. Por último lo pasamos por el pasa-purés o por la batidora, como es mi caso y ya está lista para acompañar tanto carnes como pescados (ummm, ahora que viene la temporada de bonito, con esta salsa estaría de muerte...)

La prueba del delito




jueves, 8 de mayo de 2014

Champiñones en salsa

Esta es una receta que tomé prestada del libro de Arguiñano llamado "Atrévete a cocinar". Como os podréis imaginar con ese nombre, la receta es para principiantes, no tiene gran complicación y es una guarnición que queda con una salsina de toma pan y moja. Me encanta.
Es una receta ideal como guarnición que acompañe carnes, le da un toque diferente a las típicas patatas fritas , pimientos asados, etc.
Lo suyo, para que quede más rico, es hacerlo con champiñones al natural mejor que los envasados. Yo me compro una bandeja de champiñones ya laminados. Es importante que estén lo más blancos y tersos posibles, eso nos indicará que son más frescos.

Ingredientes:

400 g de champiñones
1 diente de ajo grande
1/2 vaso de vino blanco
1/2 cucharada de harina (opcional, para espesar la salsa)
3 cucharadas de aceite de oliva 
sal
1 guindilla de cayena
perejil picado (opcional)

Si compramos los champiñones enteros, tendremos que remojarlos en agua para que suelten la tierra que puedan llevar. Luego se escurren, se secan con un trapo y se van cortando en láminas o por la mitad, a gusto del consumidor.
Picamos el diente de ajo bien finito. A continuación, calentamos el aceite en una cazuela a fuego suave.Agregamos el ajo y cuando empiece a dorarse incluimos la guindilla y los champiñones. Lo rehogamos durante un par de minutos, si queremos espesar la salsa agregamos la harina y removemos bien para evitar que se queme.
Vertemos el vino y medio vaso de agua sobre la cazuela. Luego sazonamos y dejamos sobre el fuego 20 minutos a fuego medio.
Por último, si os apetece, tras apagar el fuego añadid un poco de perejil picado (como no, el toque Arguiñano), mezclad bien y servid.






jueves, 26 de diciembre de 2013

Salsa de queso para carne

Hoy os traigo la salsa que hice para acompañar la carne que preparamos en Nochebuena, un solomillo de ternera de muy buena calidad. Se trata de una receta super fácil, que contiene ingredientes que cualquiera puede tener a mano y que queda super rica.

Los ingredientes que vamos a utilizar son:
1/2 cebolla
3 dientes de ajo
1 pimiento verde
5 granos de pimienta negro
1 vaso de vino blanco
5 lonchas de queso (en nuestro caso usamos queso semicurado marca Entrepinares)
aceite

En una cazuela con dos cucharadas de aceite, pochamos la cebolla,el pimiento y los ajos todos troceados a fuego medio.Cuando esté bien pochado, añadimos el vino, la pimienta y el queso  y dejamos que se haga todo junto a fuego muy lento hasta que la salsa se haya reducido. Cuando todo el queso se haya incorporado a la salsa y tenga una textura más espesa, podemos retirar para pasar la salsa por la batidora y que quede más fina para presentar junto a la carne.

En nuestro caso, como era la primera vez que la preparábamos no lo juntamos en cocción con la carne, pero podría ser una buena opción para que la carne coja ese sabor tan rico.

La salsa es de toma pan y moja, de ahi que no dejásemos ni un poquito para las fotos!!

Esta receta es muy fácil de realizar y se puede dejar hecha previamente, ideal para los días de fiesta en los que estamos.