domingo, 25 de octubre de 2015

Un paseo por el hayedo de Pedrosa

No sé a vosotros pero a mí el ambiente del otoño me encanta, las temperaturas bajan, el calor también, se levanta ese viento que arrastra nueces, castañas, higos, aparecen los crocus por el monte y el bosque se va llenando de una alfombra de hojas.

Si hay algo que es espectacular es el ambiente otoñal en bosques con castaños o hayas.A mí personalmente me parece que pocas cosas se les puede igualar, ese colorido y ese ambiente ensoñador que te hace transportarte a los cuentos de xanas, hadas y duendes de nuestra infancia.Te invita a reflexionar acerca de como lo más sencillo y perfecto para disfrutar y hacerte sentir bien, no tiene que ver con dinero. La naturaleza es extraordinaria.

Hace 3 años, hacia mediados de noviembre, nos acercábamos a la sierra de Gredos (Ávila) que estaba en pleno esplendor otoñal, con los árboles con tonalidades amarillentas sembrando los caminos y carreteras. Es una zona preciosa a la que me gustaría volver en breve. Dicen que el castañar de El Tiemblo, cercano a la zona de la que doy testimonio, es un espectáculo que no te puedes perder. Como muestra de aquella visitina que hicimos os dejo un par de fotografías, me parecen (soy subjetiva, claro) alucinantes y verlo, más.
Guisando (Ávila)

Arenas de San Pedro (Ávila)
Pero si hay un árbol que adquiere unas tonalidades de lo más espectaculares en esta época es el haya. No estando en Asturias donde Muniellos, Somiedo o esas foces del río Infierno que ahora tienen que estar rindiendo honor al nombre que les dieron, nos planteamos varias opciones cercanas a Madrid. Los hayedos más cercanos son el Hayedo de Montejo, en la provincia de Madrid y del que hemos oido hablar maravillas y el hayedo de la Tejera Negra, en Guadalajara. Ambos tienen una importante extensión de terreno, con visitas guiadas, una serie de rutas para todos los públicos pero un pequeño problema, del cual deriva su adecuada conservación: restricción de acceso. Tienes dos opciones, o hacer reserva de visita vía web o llegar allí y si tienes suerte, acceder. Por ello, investigando pues ya me moría de ganas por ir de monte, di con este pequeño y encantador hayedo que, a diferencia de otros hayedos de la zona centro, a no presenta restricciones de acceso, por lo que nos permitirá ascender a una de las cimas más características de la sierra de Ayllón, el Pico de la Silla, excelente mirador sobre la meseta segoviana.





De corpulentas y voluminosas formas, las ramas de algunos de estos árboles arrancan desde el mismo suelo. Mejor andar con precaución, sobre todo si la visita coincide con un día otoñal, cuando el suelo está cubierto de hojarasca. Las ramas se esconden debajo y el tropezón/ resbalón suele ser inevitable. Las gruesas y retorcidas ramas, tienen origen en que los árboles fueron talados hace mucho tiempo –hasta mediados del siglo XX existió una fábrica de sillas en la vecina aldea de Riofrío de Riaza–, brotando de aquellos tocones las ramas que hoy se ven.



El Hayedo de La Pedrosa es uno de esos lugares que a todos nos sale llamarlos encantadores. Sobre todo, si os pasa como a mí que os gusta ir con la cámara para fotografiar todos los rincones... he de decir que más de una vez me quedé con la cámara en la mano, ensimismada por el magnífico colorido y entorno natural.Sus 87 km2 de superficie, el hermano pequeño del hayedo de Montejo y la Tejera negra, tiene la ventaja de que es menos conocido, por lo tanto con menos aluviones de gente queriendo llegar y además, como es pequeño acabas pronto con el recorrido y no requiere mucha preparación. 
Sobre un suelo con afloramientos de cuarcita, crecen envejecidas y retorcidas hayas centenarias sobre un manto de hojas, liquen, y musgo.
Por mucho que intentemos reflejar con una foto su belleza, creo que no hay comparación a verlo en directo. Los colores naranjas, rojos, amarillos y verdes se mezclan formando una estampa llena de magia, asomando setas por la base de los árboles. 

La verdad es que el hayedo es precioso y junto a él hay un pinar que no tiene nada que envidiar.Debido a que hay varias zonas de aparcamiento y las primeras son muy reducidas (cabrán 2 o 3 coches), decidimos dejar el coche en el aparcamiento grande, situado en la zona más alta y cercana al pinar, con lo que disfrutamos de la pradera y el pinar al principio para dejar lo mejor, el interior del hayedo, para el final.


Para poder llegar hasta este lugar, tendréis que dirigiros hacia la localidad de Riaza y allí tomar el desvío a Riofrío. El hayedo se encuentra una vez pasada esta localidad hacia Majaelrayo. Para los urbanitas que no estén muy acostumbrados a internarse por pequeños pueblos, comentar que la carretera se estrecha y empeora cuando tomas la salida de Riofrío, pero el firme está bien y se circula perfectamente. 
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