viernes, 28 de noviembre de 2014

El príncipe feliz

En la entrada de hoy os traigo uno de los cuentos más conocidos de Oscar Wilde que a pesar de los años nunca deja de estar de actualidad, me parecen clásicos imprescindibles. Por último, si os apetece, os dejo la moraleja que resume el concepto del cuento.

En la parte más alta de la ciudad, sobre una columna, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz.
Estaba toda revestida de oro. Tenía, por ojos, dos zafiros y un gran rubí rojo en el puño de su espada.
Un día una golondrina se cobijó debajo de la estatua y le cayó encima una pesada gota de agua. Miró hacia arriba y vio los ojos del Príncipe Feliz arrasados de lágrimas. El Príncipe le contó que cuando estaba vivo no sabía lo que eran las lágrimas porque vivía en el Palacio de la Despreocupación. Por eso le llamaban el Príncipe Feliz. Ahora veía las miserias de la ciudad y que por eso lloraba. Le dijo que podía ver a una pobre mujer que bordaba sobre un vestido. Su hijito estaba enfermo, tenía fiebre y su madre no podía darle más que agua. Le pidió le llevara el rubí del puño de su espada.
La Golondrina, aunque debía partir para Egipto, apenada por la mirada del Príncipe Feliz, se quedó y llevó el gran rubí a la mujer dejándolo en el dedal de la costurera.
Al día siguiente al salir la luna volvió a todo vuelo hacia el Príncipe Feliz para despedirse.
-Golondrina, allá abajo veo a un joven en una buhardilla. Se esfuerza en terminar una obra para el director del teatro, pero siente demasiado frío y hambre para escribir más. Llévale uno de mis ojos. Son unos zafiros extraordinarios. Lo venderá, se comprará alimento y combustible y concluirá su obra.
Entonces la Golondrina arrancó el ojo, voló hacia la buhardilla del estudiante y lo dejó sobre la mesa.
Al día siguiente al salir la luna, volvió hacia el Príncipe para despedirse.
-¡Golondrina!, ¿no te quedarás conmigo una noche más? Allá abajo, en la plazoleta a una niña vendedora de cerillas se le han caído las cerillas al arroyo. Su padre le pegará. Arráncame el otro ojo, dáselo y su padre no le pegará.
La Golondrina entregó el otro zafiro a la niña, voló de vuelta hacia el Príncipe y le dijo que se quedaría con él para siempre.
Durante esos días la Golondrina volaba por la ciudad y luego le contaba la miseria en la que vivían los niños y mendigos. Entonces el Príncipe le dijo:
-Estoy cubierto de oro fino despréndelo hoja por hoja y dáselo a los pobres.
Hoja por hoja arrancó la Golondrina el oro fino y hoja por hoja lo distribuyó entre los pobres.
Entonces llegó la nieve y después de la nieve el hielo. La pobre Golondrina tenía frío, cada vez más frío, pero no quería abandonar al Príncipe: le amaba demasiado para hacerlo.
Pero, al fin, sintió que iba a morir. No tuvo fuerzas más que para volar una vez más sobre el hombro del Príncipe.
-¡Adiós, amado Príncipe! Permitid que os bese la mano.



-Me da mucha alegría que partas por fin para Egipto, Golondrina. Has permanecido aquí demasiado tiempo. Pero tienes que besarme en los labios porque te amo.
-No es a Egipto adonde voy a ir. Voy a ir a la morada de la Muerte. La Muerte es hermana del Sueño, ¿verdad?
Y besando al Príncipe Feliz en los labios, cayó muerta a sus pies.
En el mismo instante sonó un extraño crujido en el interior de la estatua. La coraza de plomo se había partido en dos.
A la mañana siguiente, el alcalde se paseaba por la plazoleta con dos concejales de la ciudad. Al pasar junto al pedestal, levantó sus ojos hacia la estatua.
-¡Dios mío! ¡Qué andrajoso parece el Príncipe Feliz! El rubí de su espada se ha caído y ya no tiene ojos, ni es dorado. Y tiene a sus pies un pájaro muerto.
Entonces fue derribada la estatua y la fundieron. Pero el corazón de plomo no quiso fundirse en el horno y fue arrojado como desecho al montón de basura en el que yacía la golondrina muerta.
Cuentan que Dios le pidió a un ángel que trajera las dos cosas más preciosas de la ciudad. Y el ángel le llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.

Las enseñanzas que pretende transmitir este cuento son, por lo que a mí me ha parecido:

1.- Que en la vida hay tristeza, sufrimiento, carencias de todo tipo, pero que hay personas que son inmunes al dolor ajeno y no tienen empatía ni solidaridad.
2.- Habla del amor al prójimo, de como alguien se sacrifica por dar lo mejor a los demás. 
3.- Es amor en estado puro, el Príncipe resulta tan conmovido con el sufrimiento de los demás, que se entrega totalmente y lo mismo la golondrina,  tal es su admiración por la generosidad del Príncipe.
4.-Justicia social.
5.-La importancia de la dignidad humana.
6.-Lo que parece ser el mensaje principal del cuento:la belleza de las personas está más allá de sus apariencias y aspecto. Todo en la estatua del príncipe refleja lujo y belleza, salvo su corazón que es de plomo. La golondrina, que se da cuenta, no se lo menciona al príncipe por no hacerle sentir mal. El corazón es de plomo y no de oro, como se esperaría a un objeto tan valioso, porque lo que se intenta reflejar es que la apariencia no es lo importante.
Reacciones:

5 comentarios:

  1. A mi desde niña que lo lei por primera vezy ahora todavia me ocurre...me da tanta tristeza este cuento!!besoss

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    1. La verdad que sí que es triste, pero el mensaje es tan bonito y tan actual...

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    2. Y muchas gracias por tu comentario! Besos, Marta.

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  2. Marta, hacía tiempo que no leía de nuevo la preciosa historia de O. Wilde.
    A pesar de saberla casi de memoria, me sigue emocionando y leyéndola a la luz de nuestra sociedad me doy cuenta de que nuestros alcaldes y concejales siguen considerando que los que ayudan y denuncian las miserias son molestos y mejor fundirlos para beneficio propio.
    Me han encantado tus reflexiones
    Mil besos

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    1. Mil gracias Curra por tu comentario. Leí este cuento y otros tantos de Wilde en mi infancia y nunca dejan de ser actuales. Creo que inspiran unos valores que hoy en día están dejándose de lado y que me gustaría transmitir a mi hija, me da miedo la sociedad alienada de hoy en día.
      Gracias por leerme, disfruta del fin de semana.

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