domingo, 13 de agosto de 2017

Lugares con encanto en la Asturias central

Agosto. Media España de vacaciones... y la otra media anhelando que lleguen. Que mejor entrada ahora mismo que recorrer lugares de Asturias que visitar. Como ya he dedicado varias entradas a la Asturias occidental(aquí, aquí  aquí y aquí ), hoy vamos a fijarnos en la Asturias Central. Son lugares muy variados, desde la remozada ciudad de Avilés con su Niemeyer pasando por dos villas marineras como Candás y Luanco y el arenal que visualizamos al aterrizar en el aeropuerto de Asturias.Espero os guste.


Por empezar por una llegamos a Gijón, ciudad que no conocemos mucho, porque a nosotros nos van más los pueblos pequeños, pero no puedes dejar de ir al paseo de la playa de San Lorenzo, playa urbana con un bonito paseo marítimo para ver el ambientín, o subimos al Cerro de Santa Catalina, donde está el monumento de Chillida, "Elogio del Horizonte" y escuchar el sonido del mar desde su interior, ¡impresionante! (Y las vistas, claro).Muy recomendable también es la visita al parque de la Providencia, un poco más lejos de la ciudad pero toda una preciosidad, aquí os doy unas muestras. 





Otra localidad de la Asturias central es Candás, una pequeña parroquia del concejo de Carreño que destaca por su excelente gastronomía y por su entorno natural.Merece la pena conocer esta villa para disfrutar de sus miradores naturales, sus playas y su puerto pesquero, aparte de para comprar sus famosas marañueles (pastas típicas candasinas) y tapear por la zona del puerto. Eso sí, como toda villa marinera, su centro es muy intrincado y en verano está lleno, si no quieres pasar un apuro, habrá que tener paciencia y aparcar un poco más lejos, no en pleno centro ;)





A unos 13 km de Candás está el Cabo de Peñas, un rincón precioso para visitar,y si queréis podéis visitar el faro o pasear por las pasarelas de madera colocadas en el entorno. También hay un chiringuito, por si eres de los que no te gusta andar y mientras los amigos disfrutan del paseo a la Peña, te quieres quedar tomando algo.





No muy lejos del cabo Peñas está la villa de Avilés, cuyo casco antiguo está reformado, y que merece la pena una visita porque arquitectura tendrás desde el medievo hasta lo más actual y por supuesto tomarse una sidra en alguna de las incontables terrazas que hay por allí. También se puede visitar el Centro Niemeyer, una de las nuevas atracciones de Avilés, museo de arte moderno, centro de convenciones, exposiciones, conciertos y un restaurante gourmet en el mirador de la torre a 20m de altura. Bienvenidos a la nueva ría de Avilés.La verdad es que hace 20 años era una ciudad industrial pero poco a poco han ido reformando y creando nuevos espacios para el disfrute de propios y ajenos. Posee numerosas zonas peatonales que permiten la reunión de los amigos en enormes terrazas.






Paradas obligatorias: la Plaza de España con el Ayuntamiento de Avilés, la calle la Ferrería y sus palacios, la calle de Rivero, la iglesia vieja de Sabugo y la calle de Galiana, la calle porticada más larga de Avilés.

Y os cuento ahora sobre la magia de Luanco. Su encanto de pueblo asturiano y su mar merece, sin embargo, una visita fuera de los meses estivales. Luanco sobresale como una de sus villas más pintorescas. Son muchos sus atractivos: su excelente cocina, los paisajes marinos o su casco urbano, en el que la actividad marinera ha generado un tipo característico de vivienda, con corredores que más tarde se transformarán en galerías, pintadas por lo general con la misma pintura de las embarcaciones.


Dos playas tiene Luanco en su casco urbano: una que lleva su mismo nombre y la playa de la Ribera. La primera, que lleva su nombre, da a una serie de chalets que me horripilan y un espigón cierra esta bahía. Podemos pasear desde el Gayo (el puerto) hasta el Cabildo (Iglesia de Santa María). La playa de la Ribera, la segunda playa, se abre al mar cerca del muelle. Goza de unas vistas inmejorables, con las lanchas y los barcos anclados a lo lejos y la Isla del Carmen al fondo.

El puerto de Luanco es el centro neurálgico de esta villa. En la Edad Media servía de abrigo para una gran flota pesquera que se dedicó a la pesca de la ballena. Posteriormente al bonito, la sardina, xarda, pixín, congrio… Hoy en día en el puerto atracan las lanchas marisqueras que capturan centollos, nécoras, langostas o percebes, y que nutren a diario las cartas de los restaurantes y las tapas de las sidrerías, muy abundantes en el entorno del puerto mismo.

A primeros de Julio se celebran las Jornadas Gastronómicas del Bonito. Existe un amplio recetario de platos con este protagonista que se pueden ir saboreando a lo largo de todo el verano, mientras dura la costera. El bonito es el producto más típico de las costas luanquinas; en épocas pasada la abundancia de éste supuso el nacimiento de una importante industria conservera.

Abundan por doquier las botellas de sidra, los bígaros , los oricios (erizos de mar), las almejas… también se especializa en estupendos arroces y paellas. Los locales, muchos con vistas al mar, son un lugar idóneo, que combinan las sensaciones del paladar con las de la vista.

En Luanco nos sorprenden sus callejuelas cargadas de sidrerías y restaurantes, pero también un rico patrimonio que salpica plazas y rincones.Personalmente, lo que más me gusta es  La Iglesia de Santa María, cuya construcción data del siglo XVII, es un inmueble Barroco que compone una fotografía única al pie del mar. Esa imagen de la iglesia con el mar bravo bañando sus paredes es digno de ver. En el exterior destaca el gran Cabildo que rodea el templo sostenido por columnas sobre pedestal. Otras joyas arquitectónicas son la casa noble de Menendez de la Pola, también del siglo XVII, o la Torre del Reloj, situada en la plaza del mismo nombre y construida en 1705.

Y lo que os traigo a continuación es un paseo por el arenal más largo del Principado, de arenas oscuras y fuerte oleaje. Así es el playón de Bayas o el Sablón, un bello arenal que se une con el de Los Quebrantos formando una extensa orilla, de más de 3 kilómetros, ideal para largos paseos. Entre ellas, encontramos el río Ranón, límite natural de los concejos de Castrillón y Soto del Barco.
Para los viajeros que lleguen a Asturias en avión, el playón de Bayas no tiene pérdida; es ese oscuro y gran arenal que se divisa justo antes de aterrizar. Por su fuerte oleaje es ideal para el surf y el bodyboard, pero peligrosa. Su extremo oriental, de gran belleza, es frecuentado por los nudistas.


Al lado del playón de Bayas encontramos la playa de Los Quebrantos.Es la playa de San Juan de la Arena. Mide más de 800 metros y está conectado con el Playón de Bayas.Es ideal para pasear, disfrutar del sol, pescar o coger olas.Esta playa se forma en la desembocadura del río Nalón y tiene accesos desde la villa, tanto en coche, como a pie y en bicicleta, ya que se ha habilitado un carril-bici.

Los Quebrantos está formada por arena oscura y en la parte más urbana dispone de un paseo marítimo.
Y para otro día dejamos la perla de la Asturias central, Oviedo. Es pequeña pero tiene tanto que ver y también estoy muy ligada a ella por lo sentimental, supongo. Preciosa, ya os cuento lo que dijo Woody Allen al conocerla.
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