viernes, 20 de noviembre de 2015

Ruta El Camín Encantau

Si hay una ruta que me sorprendió por mis prejuicios fue esta. No tenía ni idea acerca de ella, no es como otras que constantemente estás oyendo o viendo por internet. Sólo sabía que tenía figuras mitológicas por el camino y lo primero que pensé recuerdo que fue que una ruta tenía eso cuando quería suplir un paisaje que tenía poco que ofrecer o un camino poco atractivo. Que equivocada estaba. Conjuga un poco de todo, ves los prados y los campos de cultivo, te acercas al pequeño pueblo a ver las típicas casonas de indianos, hórreos, gallineros, luego te asomas al monte de hoja caduca asturiano, con su frescor y aroma y también por zonas ves picos y más picos rodeando el hermoso valle de Ardisana. 

Esta ruta transcurre por el concejo de Llanes y comienza en el pueblo de La Venta. Se llega a través de la autovía del Cantábrico, tomando la salida hacia Posada de Llanes, que hemos de atravesar en dirección a Cangas de Onís por la carretera AS-115. Al llegar a Puente Nuevo, nos desviamos a la derecha (LLN-14) en dirección a Ardisana (hay indicación al Camín encantáu en el cruce) y, en poco más de 100 metros llegamos a La Venta. El camino es apto para cualquier edad a partir de los 7 años y sólo tiene subida al principio, siendo el resto llano o hacia abajo. En nuestro caso íbamos con un bebé a cuestas, para lo cual no es apto en absoluto a no ser que vayas con mochila o, como era en nuestro caso, te vayas turnando con él al cuello.
En el trayecto vamos a encontrar muchas esculturas realizadas con distintos tipos de madera por el artista de Ardisana Don Pedro Bueno y todas están referidas a la Mitología Asturiana.
Cada figura que nos sale al paso, está acompañada de un panel con explicaciones de lo que hacen estos seres mitológicos. 

Tras aparcar en el inicio de la ruta, comimos en uno de los prados cercanos al río y comenzamos la ruta en la vereda del río.  


Un poco más adelante la ruta alcanza una pendiente más pronunciada que nos permite maravillarnos con la siguiente escena con verde, picos, prados y vacas incluidos... 



¿Y quién no se quedaría en esta casina de pueblo? 

Bajamos a otro lado del pueblo y llegamos a ver las gallinas (más bien kíkaras), gallos... 



Y los campos de maíces a punto para dárselos al ganado... junto con todo lo demás que parece sacado de un cuadro:

Nos adentramos de nuevo al monte entre robles y castaños para encontrarnos otro de los seres mitológicos de nuestra región, "El diañu burlón" y más abajo el famoso meteorólogo, "El Nubero".


Soy el Diañu Burlón y nunca podrás atraparme. Ni los romanos pudieron, y esos si que eran listos, no como tú. Puedo cambiar de forma y engañarte para que hagas lo que yo quiera. ¡Ay!, que tontos sois los humanos


Soy el Nuberu. Yo mando sobre la lluvia y los vientos. El relámpago es mi látigo y el trueno mi voz. ¿Quieres llegar seco al final de tu camino? Pues respeta la naturaleza o tendré que enfadarme.

Encontramos a nuestro paso preciosas casonas de indianos o asturianas restauradas que es un primor en el barrio denominado El Palacio:  
Allí desembocamos en la carretera que continua hacia Ardisana. Junto a ella localizamos una nueva talla: El Segador y frente a ella lo que más estábamos necesitando, un bar, donde parar a tomar algo bien frío. "Aquí hasta las guadañas están vivas. Y si no cuidas de ellas, ellas dejan de ayudarte".Y llegamos a La fuente del Cañu con "El Segador" como protagonista de la escena, cabruñando la guadaña:

Y poco más adelante, el famoso Cuélebre, con la leyenda:"Soy el cuélebre. La serpiente alada que cuida tesoros y princesas. ¿Quieres llevarte el tesoro o a la princesa? Puedes intentarlo, pero ya me he comido a muchos valientes como tu en los últimos tres mil años".



Continuamos camino no perdiendo de vista el pico Benzúa y continuamos dirección hacia el pueblo de Ardisana, encontrando lugares tan bonitos como estos antes de llegar a nuestro siguiente testigo, la Lavandera:
  


Si me ves es que las malas noticias no tardarán en llegar. Hoy seré buena contigo, pero si otra vez me oyes cantar mientras lavo la ropa mejor echa a correr.
No podía faltar entre las tallas el Busgosu, con la leyenda: Soy el Busgosu. Amo y señor de los bosques. Soy tan viejo como el musgo y tan astuto como el zorro. Espanto a los cazadores que quieren matar a las criaturas que aquí habitan, y si te pierdes te ayudaré a salir del bosques. Eso, si te has portado bien con él. ¿Lo has hecho?
Llegamos al final de la fantasía. Cruzamos la carretera para adentrarnos en el pueblo y encontramos la última de las esculturas.

Y allí, nueva parada para ver la última talla de la ruta. La Castañera nos decía: ¿Habéis disfrutado de la ruta? Os vendrían bien unas reconfortantes castañas, ¿verdad? Y a mí no ser de madera, no te digo.

Luego dimos una vuelta por el pueblo porque tiene gran cantidad de hórreos alrededor del que mostramos y haremos el camino de vuelta por la carretera hasta el aparcamiento con cuidado. Son algo más de 2 kilómetros y medio.

Espero que la disfrutéis y os animéis a hacerla. Hoy, más que nunca Asturias Paraíso Natural.

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