sábado, 25 de abril de 2015

Mi experiencia con la lactancia materna

¿Qué puedo decir hoy, después de casi 19 meses de lactancia? Según unas mamás, esto tendría que llevarme al éxtasis, según otras, es un peso insufrible y lleno de dolor. Pues bien, ni lo uno, ni lo otro. No me siento más madre por darle el pecho. Dar el pecho es una opción. Cada uno hace lo que quiere o puede para darle lo mejor a sus hijos, pero también creo que, a veces (no siempre), muchas madres están poco informadas y se dejan llevar. En todo caso, la decisión de amamantar a tu bebé o hacerlo mediante biberón el algo muy personal.

Solamente me gustaría recordar los beneficios que puede tener para tu bebé  (los indico en un apartado), aparte del evidente menor coste económico y numerosos beneficios para la mamá (recuperación más rápida del parto, menos hemorragias, menor riesgo de depresión, así como a largo plazo menor riesgo de cáncer de ovarios y mama. Aparte tardas más tiempo en menstruar, ¡imagínate siete meses extra!).

En mi caso lo que siento es una profunda satisfacción cuando veo a mi pequeña como come, con que ganas, la tranquilidad y confianza que le proporciona.

Como con muchas cosas en la vida, hasta que uno no lo vive en primera persona, no sabe lo que es por mucho que se lo cuenten. A veces parece que las que conseguimos una lactancia materna satisfactoria hasta los seis meses primero, luego el año y por último hasta donde se quiera, es porque todo ha venido rodado, sin ningún problema, molestia o esfuerzo. Esto es un falso mito. 

Mi experiencia personal
Si estás pasando por esta situación, ten paciencia y confía en ti y en tu bebé. Si quieres dar el pecho, lo puedes conseguir a pesar de los problemas. Busca información y ayuda en un grupo de apoyo a la lactancia que haya en tu ciudad. Yo no soy mejor que tú y a pesar de las dificultades, lo logré. Tú también puedes hacerlo.

Si yo personalmente lo he conseguido fue a base de mucho, mucho tesón, y también mis buenos lagrimones, para qué negarlo. Hoy sé que si hubiera acudido a un grupo de lactancia todo hubiera sido más fácil, pero yo también tenía la idea de que aquello era lo normal,  y que los grupos de lactancia eran sólo para cuando había problemas gordos.

¿Si es fácil? Existen casos en los que sí, que recién nacidos los cogen y se enganchan a la primera y ya está todo hecho, pero no siempre es así. A pesar de que nos parezca algo tan natural, algunos no se enganchan bien, le cogen manía a uno de los pechos, no tienen poder de succión suficiente o tienen una mala postura... lo que degenera en ocasiones en obstrucciones, grietas, dolores... que estresan y preocupan a la nueva mamá que piensa que será incapaz de hacerlo. En este momento (aproximadamente entre la semana y los 15 días) se produce un importante punto de inflexión, en el que decide continuar o dejarlo.

Lactancia materna en prematuros
En mi caso, tenía una dificultad añadida, ya que mi hija fue un bebé prematuro de 34 semanas y 5 días de gestación, con lo que tuvo que estar hospitalizada en Neonatología durante sus primeros 8 días de vida para ganar peso y hacerle un seguimiento. El tiempo en el hospital hacía más difícil el establecimiento de la lactancia,  dado que una de las cosas que favorece la subida de la leche es el contacto piel con piel con el bebé y en neonatos tienes unos horarios. Además, para más inri, mi bebé había nacido con exceso de hematocrito y el primer día no me dejaron darle de comer, tenía que aumentar la cantidad de líquidos en sangre.

Como quizás sabréis los  recién nacidos prematuros de entre 34 a 37 semanas de gestación (casi a término) suelen tener tendencia a padecer hipotermia y presentar dificultades para ser amamantados por varios motivos: presentan dificultades para agarrarse al pecho, abren poco la boca, succionan con poca fuerza o les cuesta coordinar la succión con la deglución.

En el hospital nos animaron en todo momento para que lo intentásemos y nos asesoraban para corregir posturas, para intentan “aficionarle” al pecho con pequeñas sondas con leche pegadas al pezón (relactadores), pequeñas golosinas de leche en jeringuilla para engañarla y con paciencia, que fuese poco a poco succionando lo que podía de mi pecho, con pausas y tomando el calostro de su madre (primera leche de la madre, que se genera hasta aproximadamente los 5 días, de mayor viscosidad y color amarillento), que siempre, pero más en prematuros tiene una importancia vital pues para reforzar su inmunidad, protegerle sobre alergias e infecciones, regular la glucosa, facilitar la digestión y maduración de su aparato digestivo…
Amamantamiento con relactador

El calostro prematuro tiene mayor concentración de IgA, lisozima y lactoferrina. También la concentración de macrófagos, linfocitos y neutrófilos es mayor. El calostro protege más a los prematuros. Según estudios de: Berbann J. Periera G, Peckham .G.1982. Increased oxigenatino with nom-nutritive. Sucking During

Tras darle de comer, las mamás acudíamos al lactario para extraernos leche que poder dejar al bebé (íbamos cada 3 horas para darle de comer pero no de noche) en los momentos que no estuviésemos y favorecer así la producción.

Probamos mil y una posturas, porque dependiendo de la toma se agarraba o no había manera (lo que generaba, con las hormonas a flor de piel, llantinas en la sala de neonatos de la mamá de turno): la coloqué en posición de cuna, de balón de rugby, sentada sobre mi regazo... De todas las posturas posibles que me permitía el estar sentada en una silla (si hubiera estado sentada en una cama, seguro que habría probado muchas posturas más).Para intentar solucionar el problema de agarre (uno de los pechos no lo cogía nada bien), una enfermera nos recomendó que utilizásemos unas pezoneras muy ligeras de silicona que vendían en la farmacia. Empecé a usarlas y parecía que habíamos encontrado la salvación porque la niña mamaba mejor.
Postura de pelota de rugby
Lactancia a demanda
Pero al salir del hospital… todo cambió. Toda esa rutina de horas que llevabas en el hospital, se acabó. A pesar de que intenté mantenerla, al final desistí, porque uno, veía que la niña estaba mejor si no forzaba esos horarios y dos, recordé que la lactancia materna es a demanda. Porque, cuando te dicen que se le dé a demanda la teta al niño, es a demanda, cuando quiera, ellos no conocen de horas ni de prisas ni de que tengas que limpiar el baño o poner la lavadora, comer, ducharte... Supone que durante un tiempo estés prácticamente cada dos horas o menos con la teta fuera, atada a tu bebé. ¿Estresa? Puede, pero que queréis que os diga, son dos o tres meses que son determinantes en la vida de tu bebé y creo que no es tanto el esfuerzo para lo beneficioso que le puede resultar y luego ya empieza a espaciar tomas. Os recomiendo el libro Un regalo para toda la vida del doctor González, guía de lactancia materna. La disponibilidad a la que nos somete es total, de día y de noche, cuanto estamos sanas y cuando estamos enfermas. Pero lo que está claro es que un recién nacido no busca el pecho de su madre solo como alimento y para conseguir una lactancia materna exitosa hay que estar dispuesta a pasarse sobre todo al principio (y hablo de meses) con el pecho disponible para nuestros pequeños las 24 horas. Esto, si no se está preparada, si pensamos que la alimentación de los bebes es similar a la nuestra, que comen cada varias horas nos hará sentir confusas y exhaustas y dará lugar al fin de la lactancia. Porque la lactancia materna es un alimento diferente a la leche de fórmula. La lactancia materna cambia su composición en función de las necesidades del bebé por eso es tan difícil copiar su formulación y por eso las pautas de alimentación del pecho y el biberón son distintas.

Postura de cuna
Tomas muy frecuentes 
Quizás porque mi hija no se enganchaba bien o quizás porque siempre ha sido una niña muy demandante de afecto y de alimento o por otros motivos, las tomas eran muy frecuentes, demasiado frecuentes. Esto impedía hacer una vida normal, salir a la calle o simplemente descansar y asearte.

Había días que me sentaba en el sofá de mi casa por la mañana y apenas me levantaba. Llegaba la noche y yo seguía allí sin cambiar de postura... Aun así, seguía empeñada en dar el pecho a mi hija. Y ahora me alegro y me siento orgullosa de haberlo superado.

Dolores de espalda
Las muchas horas que pasaba amamantando a mi hija y la tensión por no cambiar la postura con la que conseguía que en ese momento lo hiciera, me fue generando un terrible dolor en la zona lumbar y dorsal que cuando me levantaba me impedía caminar recta durante un rato. Y así cada vez que daba el pecho, que eran muchas horas al día durante los primeros meses. (Con ella encima, sólo podía con una de las manos leer o consultar foros sobre la lactancia en el móvil... nada más útil que la experiencia de otras personas.)

Uso de pezoneras 
Con respecto a las pezoneras, aunque eran una ayuda para que se enganchase, había leído que con ellas era difícil mantener la lactancia mucho tiempo, ya que la succión no es tan potente y hacía lo posible por quitármelas y que se enganchase, pero no había manera. Además, la lactancia empezó a ser peor porque cada vez que mamaba (que eran muchas, muchas veces al día) me las tenía que poner, lavarlas al terminar, guardarlas secas y claro, eso para salir fuera era un tormento. No es lo mismo que levantarte el jersey, camiseta y poner la niña al pecho. El día que se te olvidaban en casa, como no se había acostumbrado a mamar sin ellas era como si no tuvieras nada…

Esto me agobiaba muchísimo, pero poco a poco, poco a poco, fuimos probando a que mamase con pezoneras y un ratín sin ellas y al final, lo conseguimos, ya lo hacía completamente sola. Yo creo que las usé hasta el mes o mes y medio.

Obstrucciones y grietas
Otros problemas que surgen con la lactancia son las obstrucciones y las grietas. Las obstrucciones sólo se solucionan poniendo el niño al pecho todas las veces que nos sea posible o en el caso de que no tenga una succión muy buena, intentando manualmente hacer una extracción para ayudarla junto con el niño al pecho. En cualquier caso, si notas el pecho duro, tienes temperatura y no te encuentras bien, acude a tu médico porque puede derivar en una mastitis. Allí te podrán asesorar con una matrona acerca de tu postura al amamantar a tu hijo.

Parece que cada vez lo pongo peor, pero sí,  las grietas duelen y mucho. Es un dolor punzante, que sólo dura unos cuantos segundos desde que el bebé se mete el pezón en la boca y comienza a succionar. Pasados esos 5 segundos ya deja de doler, pero son 5 segundos que se hacen eternos. Cuando no estas dando el pecho, solo es una pequeña molestia. Por otro lado, la mejor manera de curarlas es con purelan (compuesto de lanolina) o con tu propia leche, extraer un poco y untar el pezón con la misma. Yo no soy una experta en lactancia materna, pero tengo la teoría de que dar el pecho duele, al menos al principio. Tu pecho no está acostumbrado a ser succionado, tu bebé no está acostumbrado a succionar y es necesario un proceso de adaptación. Ese periodo es clave y es duro, muy duro. Pero, si consigues aguantar, os aseguro que realmente vale la pena. Supongo que cada persona es un mundo y algunas tardarán menos en dejar de sentir dolor que otras.

No sé si es casualidad o no, pero dado que fue prematura, los tres primeros meses, al tener menos defensas tenía mayores posibilidades de contraer catarros, virus. Paso esos tres primeros meses sin problema alguno. También otras madres me habían comentado que con las vacunas era probable que les subiese la fiebre y cayesen enfermos, pues la verdad, puedo decir que lo único que noté fue que en las que le pusieron a los dos meses se quedaba más dormida de lo normal (nunca se ha caracterizado por dormir mucho por el día) lo que se traduce en que se durmió una hora antes de la cuenta. Por lo demás, hasta ahora puedo decir, y toco madera, que sólo ha tenido fiebre un par de días pero sólo  se me ha puesto enferma 1 día (un virus estomacal) y los típicos mocos y toses derivados de la guardería.

Podéis conseguirlo 
A mi modo de ver, si estáis decididas a dar el pecho, no os agobies por las dificultades iniciales, no escuchéis lo de que no tenéis leche suficiente y, si en algún momento estáis cansada y hay que dar un biberón de noche, pues dárselo, el bebé necesita que su madre descanse para dedicarse a él al 100% y con buen humor. Fijaros como sería que yo me ponía un hito de 1 mes de lactancia como éxito, no sabía si íbamos a poder llegar, pero cada día que pasaba y conseguíamos avanzar era una motivación. Por otro lado, mi niña tuvo cólicos y he de decir que una de las pocas maneras de conseguir que se calmase era estando al pecho, lo cual significaba dejarla dormir sobre mí enganchada hasta las 2 de la mañana alguna vez… No desesperéis…


Pasados los dos primeros meses, se estabiliza, se hace mucho más fácil y sobre todo, empiezas a interactuar más. Con el tiempo verás esa cara de felicidad y satisfacción al estar en contacto contigo que valdrá por todas las penalidades anteriores.

Beneficios de la lactancia materna
Como no sólo quiero basarlo en esto, os recuerdo los beneficios que tiene la lactancia materna:
Proporciona los nutrientes necesarios en la proporción y temperatura adecuados. La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo.

Se digiere y asimila con gran facilidad. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su insipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico.

Proporciona anticuerpos de la madre y alarga el periodo de inmunidad natural. La lecha materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Pero aún más importante, debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que el bebé está expuesto en su medio ambiente. La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé.

Reduce la predisposición a enfermedades respiratorias. Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales.

Previene las alergias. Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. Según La Liga de la Leche, la lactancia materna previene las alergias por dos razones: 1/ el bebé está expuesto a menos alérgenos en los primeros meses de vida, que es la etapa más susceptible y 2/ la cubierta protectora que ofrece el calostro evita que potenciales alérgenos penetren el sistema del bebé.

Disminuye el riesgo de desarrollar obesidad. Como la leche materna contiene la nutrición exacta que el bebé requiere y la cantidad consumida es autoregulada, tiene mejores probabilidades de aumentar el peso justo y comer únicamente la cantidad necesaria.

Los cambios de sabor, según la alimentación de la madre, preparan al niño para aceptar mayor variedad de alimentos. La variedad de sabores que recibe el bebé en la leche materna lo prepara mejor para aceptar los diferentes sabores de la comida sólida.

Favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla. El acto de succión contribuye al avance de la mandíbula del bebé alcanzando una posición apropiada alrededor de los 8 meses. Si esta succión se realiza con tetina, los movimientos que realiza el bebé son más pasivos y los músculos de la mandíbula no se desarrollan tanto. Es por ello que una correcta succión y deglución son de vital importancia para el óptimo desarrollo de las estructuras orofaciales y así prevenir alteraciones del lenguaje.

Crea un fuerte vínculo entre madre-hijo. Cubriendo necesidades como la proximidad y seguridad que favorecen la autoestima del niño y la relación con la madre. 

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