Hoy os traigo otro recorrido por uno de los parques de Madrid. En concreto este tampoco es uno de los que más suena pero está en una zona bastante visible y accesible, justo debajo del Pirulí, al lado de O'Donnell y la M-30. Sí, puede parecer que es lo contrario a un parque, pero es un alivio en medio de la ciudad y la autopista donde fuimos un día en busca de refugio frente al insoportable calor madrileño en pleno mes de julio.
Aunque es un espacio por descubrir, tiene ciertos peros, no es apto para todos los públicos ya que es un parque con desniveles y en algún punto hay que subir y bajar escaleras. Eso sí son de piedra o madera pero para las sillas de ruedas y carritos de bebé es un gran inconveniente. Si vamos con niños muy pequeños lo mejor es optar por la mochila de porteo, aunque también podemos reducir a los edificios a los que se acceden desde las escaleras y disfrutar de la mayor parte del parque, nosotros fuimos con un bebé de ocho meses que no caminaba aún y pudimos abarcar gran parte del mismo.







