miércoles, 10 de enero de 2018

He leído : El corazón helado

Más que helado, congelado, en el tiempo y en el espacio. Así me quedé yo tras leer este libro. Quizás suene muy teatral pero es que después de leerlo, a pesar de empezar otros libros con argumentos interesantes, seguía pensando en este y era incapaz de avanzar. 
Empieza este libro con una cita de Antonio Machado:
Españolito que vienes al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
Esto nos da idea de que tratará sobre la guerra civil. Si, otra novela más sobre la guerra civil, eso era lo que me tiraba para atrás precisamente. En estos días que los ánimos están tan exacerbados con el famoso proces, ponerte a leer este libro hasta te pone los pelos de punta.Además, estos libros suelen ser muy partidistas, siempre más a un lado que al otro, unos muy buenos y los otros muy malos. Bueno, pues aquí es verdad que una parte parece más favorecida por parte del autor pero la otra parte (Julio Carrión) no deja de ser admirable, un superviviente que se sobrepone a todo (y que piensa sobre todo en él, un h.p., con perdón).
Esta novela gira en torno a la historia de dos familias españolas en la Guerra Civil, posguerra, muerte de Franco, transición y años 2000, dos familias que representan las dos Españas de las que habla el poema de Machado y que sirvió a la autora para darle título al libro.
La familia española, del éxodo y el llanto, viene representada por los Fernández Muñoz, ricos antes de la guerra y exiliados en Francia y, por otra parte la familia Carrión, dueños de un imperio inmobiliario, amasado en la España franquista.
Empieza la novela con la muerte de Julio Carrión, un rico hombre de negocios con un turbio pasado cuyos descendientes ignoran, habiendo llegado a estar en la División Azul. Su hijo Álvaro, descubre la presencia en el entierro de una mujer desconocida, sin aparente vínculo con el fallecido. Ella es Raquel Fernández Perea, hija y nieta de exiliados españoles en Francia y conocedora de la historia de Don Julio Carrión, ligada a la de su familia. Álvaro y Raquel se sentirán atraídos desde el primer momento y se verán abocados a revivir la historia de sus familias.
Almudena Grandes, teje una historia que permite adentrarse desde la Guerra Civil hasta nuestros días y rememora un pasado que está ahí y que continúa estando por desgracia muy presente en nuestros días pues aún continúan muchas heridas abiertas que no se cerrarán hasta que no se permita enterrar a los que perdieron la guerra o incluso que ni siquiera participaron en ella. 
Es un libro complejo, con gran cantidad de personajes, todos ellos muy bien definidos y es imposible no querer a unos y odiar a otros de lo cercanos que te resultan.Al leer el libro no puedes evitar ponerte en el pellejo de los mismos y pensar en cuantos Mateos, Ignacios y Anitas sufrieron desgracias como aquellas o como aprovechados y sinvergüenzas como Julio o Mariana campaban a sus anchas aprovechando su posición. Lo mejor es cuando al final del libro la autora te cuenta en que se ha inspirado para una cosa u otra... hechos reales, te pone la piel de gallina. 

Os dejo un trocito de la novela, pero os recomiendo ante todo leerla, no os dejará indiferente, aparte de que, a pesar de sus novecientas y pico páginas, no se hace nada pesada y no vas a poder dejar de leerla. ¿Comentamos?
Eso era lo único que les quedaba, la cultura. Educación, educación y educación, decían, era como un lema, una consigna repetida muchas veces, la fórmula mágica para arreglar el mundo, para cambiar las cosas, para hacer feliz a la gente. Lo habían perdido todo, habían salido adelante trabajando en puestos que estaban muy por debajo de sus capacidades, academias, panaderías, centralitas telefónicas, pero les quedaba eso. Siempre les quedó eso.
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