martes, 6 de junio de 2017

El desayuno

Os traigo hoy un poema, que si bien trata de amor, me gustó porque trata de todos esos pequeños detalles que componen la vida, que los disfrutas cuando los vives y que añoras el resto del tiempo, quien no se ha levantado con hambre feroz de besos una mañana cualquiera...
El desayuno
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Luis Alberto de Cuenca 
(El hacha y la rosa, 1993)

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