martes, 29 de marzo de 2016

Parque de La Quinta de Los Molinos

Este es uno de los parques de Madrid más desconocidos, incluso para los madrileños de pura cepa. Es un parque enorme y con muy poca afluencia de público que está situado en el barrio de San Blas, el cual es accesible desde la Calle Alcalá (metro Suanzes). Las paradas de metro y bus están justo a la entrada del parque por lo que se puede ir hasta allí sin problemas en transporte público. Si nos acercamos en coche, hay mucho espacio para aparcar en las cercanías. Nosotros aprovechamos un sábado por la tarde y aparcamos casi en la puerta. 



Lo que llama la atención de este parque es la tranquilidad y falta de aglomeraciones en relación con otras zonas verdes de Madrid. Únicamente pierde esta tranquilidad en Primavera, cuando los almendros están floridos, es un atractivo que mucha gente aprovecha para acercarse al mismo, para fotografiar o admirar esta maravilla, donde no cabe una flor más sobre los árboles.  




El origen de este parque tiene lugar como finca privada del arquitecto César Cort Botí, cuyo origen era alicantino y que pretendía en esta finca recrear algo de aspecto similar a su lugar de origen para no echar de menos los árboles de su tierra, creó un jardín de tipo mediterráneo. El nombre se debe a que era una hacienda con dos molinos traídos de Estados Unidos para tener agua de regadío. A la muerte del arquitecto el parque quedó medio abandonado, hasta que en los años 80 el alcalde Enrique Tierno Galván consigue que los herederos cedan las tres cuartas partes del parque al ayuntamiento para disfrute público a cambio de convertir el cuarto en una zona residencial


Es un lugar tranquilo, con paseos de tierra donde podemos dejar a los niños correr, sorprenderse con el tamaño de los grandes árboles, ver el molino, estanque de patos, distintas fuentes... No tiene columpios ni otros elementos de juego pero posee a cambio tal amplitud de terreno y tantas cosas que ver que no lo echarán de menos. Otra idea estupenda es acercarse al parque a comer con el buen tiempo. Te llevas una manta y unos bocatas y a disfrutar de una tarde en familia, estupendo. 
¿Soñamos? Si os ha gustado esta entrada no dudéis en comentarme, que me encanta. ¡Gracias!
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