domingo, 21 de septiembre de 2014

Ruta del Alba (PR-AS: 62)

Siempre que pensamos en vacaciones reunimos información de las rutas que nos gustaría hacer o repetir en Asturias. Es verdad que en ocasiones hacemos alguna por otros lares, pero como en nuestra tierra, se siente, en ningún sitio. Este año, con la pequeña, estábamos un poco más limitados para hacerlas con lo que teníamos que buscar algún sitio con poca dificultad, poco recorrido o que permitiese llevar carrito. Con este último supuesto encontramos esta ruta entre otras y, como ya el año pasado me quedó pendiente, ni lo dudamos, en cuanto tengamos un día medio decente, para allá que vamos.Es apta, por tanto, para carritos de bebé y sillas de ruedas (en la mayor parte del recorrido). La hicimos el día 16 de agosto, que hacía un día de sol estupendo pero que no hacía una temperatura exagerada, es decir, estaríamos como a 23, 24º C a lo sumo.

Esta ruta se inicia en el pueblo Soto de Agues, en el concejo de Sobrescobio, a muy poco de la capital, Rioseco. La ruta del Alba forma parte de la numerosa red de senderos que podrás encontrar en el Parque Natural de Redes. Por su belleza y su fácil andadura, se ha convertido en uno de los elementos emblemáticos del Parque, siendo además declarado como Monumento Natural en el año 2001. Esta ruta no tiene gran dificultad, pues el desnivel es mínimo y la mayor parte de la misma está asfaltada, salvo el tramo final. Nosotros, como llegamos un poco tarde, jugamos con la niña, le dimos de merendar y demás, pues no pudimos completarla hasta el final que quizás es la parte más espectacular. No obstante, creo que las fotos de la parte que nosotros hicimos no os van a decepcionar. 

Comenzamos a relataros como fue nuestra tarde en la ruta del Alba. En primer lugar, una vez llegamos a Soto de Agues, dejamos el coche en el parking gratuito habilitado para los visitantes. El pueblo, que mantiene gran parte del mismo con arquitectura tradicional, es un área protegida.


Nos adentramos en el pueblo y caminamos hacia el final del mismo, aquí encontraremos un lavadero y ya vemos la senda hormigonada que nos conduce al inicio de la ruta, con el cartel informativo unos metros más adelante.

Casa rehabilitada siguiendo la arquitectura tradicional asturiana

Como se puede observar, abandonamos el pueblo , sus prados, sus pomaradas y nos vamos a adentrar en el monte lleno de castaños, avellanos, roble o carbayu (en asturiano), etc.


Una vez superada la piscifactoría, la ruta comienza a internarse en el bosque, haciéndose un poco más angosta y donde ya sentimos el rumor del río Alba que le da nombre a la senda. 


A continuación, como foto de rigor, la que da fe de nuestra presencia en la ruta para poder comentar esta experiencia con criterio.


Continuamos el camino con el sonido del río Alba todo el rato a nuestra izquierda. Aquí nuestra hija se cansó de sillita y quería ir con papá o mamá y que le enseñásemos el río. ¡La primera vez que lo veía! Estaba encantada.



Un poco más adelante nos encontramos con unas vacas que bajaban por el camino, pues además de senda peatonal, es camino de paso a las distintas praderías del lugar. Doy fe que el camino estaba plagado de turistas y ellas, tan tranquilas. 
Observando las vacas venir con mi pequeña
En concreto, estas que bajaban son vacas que se tienen para su explotación cárnica, de la raza asturiana de los valles, ¿no son guapísimas?

Unos metros más adelante, vemos un puente de madera más viejo a nuestra izquierda, pero parece de acceso particular porque está cerrado del otro lado. Seguimos el paseo y vemos una mesa con un banco al lado del río. Si lo hubieramos sabido, hubiéramos parado allí para merendar, aunque es un sitio más sombrío y, por tanto, igual un poco fresco para el día que teníamos.

El Campurru
Un poco más adelante, llegamos a la zona conocida como el Campurru, donde se hallan restos de un cargadero de la mina de hierro. Son restos de la mina Carmen o de Llaímo o de Los Pandanes, como se conoce a una majada próxima. Se trata de un cargadero de principios del siglo XX, propiedad de Duro Felguera y que se explotó hasta 1967. Era tal su producción y su importancia, que se instaló un cable desde la mina hasta el Camporru, donde se puede ver aún restos del mineral dándole el caracterísco color del hierro. El cable aprovechaba la gravedad para descender el mineral, con lo que el transporte era muy económico.


Antiguo cargadero de hierro
Mas adelante, el antiguo cargadero de mina en desuso nos dará paso a una vista de cabañas reformadas en un prado a la izquierda. Una fuente, un puente y agua por todos lados nos encaminan hacia el final de la senda hormigonada. Nosotros, como habíamos llegado tarde y nos entretuvimos mucho, decidimos dar la vuelta aquí. Aproximadamente, llevábamos 3.5 km sólo ida, luego hicimos en total unos siete kilómetros. 

                   
Por último, os dejamos una foto del lavadero que encontramos al inicio de la ruta, pero que fotografiamos al final para poder hacerlo así, vacío de gente.
                               
Unos cuantos consejos adicionales para la ruta. Son de sentido común, pero muchas veces nos insisten a los senderistas con ellos y no están de más transmitirlos:
-Llevar ropa y calzado adecuado. 
-Infórmate antes de salir de la predicción meteorológica.
-En caso de que disminuya la visibilidad por niebla, no seguir caminando hasta que desaparezca.
-Está prohibido hacer fuego fuera de los lugares autorizados.
-Muy importante: Deposita la basura en CONTENEDORES. Cuantas veces un incendio se produce por basura en el monte.
-No molestar al ganado ni a la fauna silvestre. 
-Respeta las propiedades y las costumbres locales. Cierra las portillas que encuentres a tu paso.

Espero que os haya gustado tanto como a mí. Ya estoy pensando en el próximo año para repetirla hasta el final.


Reacciones:

2 comentarios:

  1. Hola Marta, soy Mónica: doy fe de todo lo que has comentado, he hecho esta ruta por lo menos 3 veces y volvería a repetir. Es fácil de hacer y espectacular.
    Un abrazo,

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    Respuestas
    1. Gracias por comentar, Mónica. Me dejó boquiabierta al comenzar, me encanta la zona y es cómoda con niños, que más se puede pedir!
      Un abrazo,
      Marta

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